En su discurso, Milei destacará sus logros del primer año de gobierno, incluyendo medidas para reducir el tamaño del Estado y continuar con las reformas estructurales en áreas clave como el fiscal, el monetario y el laboral. Según fuentes cercanas al Gobierno, el presidente mencionará 35 proyectos de ley, algunos de los cuales buscan flexibilizar el mercado de trabajo y promover la privatización de empresas estatales. También podría referirse a los problemas económicos actuales, como la inflación y la inseguridad.
Uno de los puntos más esperados es la reiteración de su promesa de reducir los impuestos en un 90% durante su mandato, un compromiso que ha sido un pilar de su campaña y que busca consolidar como uno de los ejes de su administración. “El espíritu reformista no cede”, es probable que declare Milei, aludiendo a las reformas que pretende seguir implementando a pesar de la resistencia interna y externa.
El presidente también planea abordar la “batalla cultural”, un concepto que ha mencionado en múltiples ocasiones, especialmente en foros internacionales como la Asamblea General de la ONU y la cumbre de Davos. En este sentido, es probable que mencione sus políticas en torno a la educación, la identidad y la justicia social.
En cuanto a la relación entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, se espera que haga referencia a los recientes nombramientos en la Corte Suprema, que han generado controversia debido a la falta de consenso con el Senado. Uno de los nuevos jueces, Ariel Lijo, estará presente en el Congreso, lo que podría llevar a una discusión sobre la independencia judicial.
La sesión de apertura contará con una presencia significativa de oficialismo, pero también con una notable ausencia de opositores. El bloque de Unión por la Patria y otros sectores del frente peronista decidieron no asistir al evento, protestando contra algunas de las decisiones del Gobierno, como la designación de jueces y el trato recibido por el presidente hacia las instituciones. Esto llevará a una asistencia estimada de solo 164 legisladores, menos de la mitad de los 329 que componen el Congreso.