De tabaco a huevos caseros: la historia de Ramona Espíndola y su familia en la producción avícola

Ramona Espíndola y su familia dejaron atrás el cultivo de tabaco para dedicarse a la producción de huevos y hortalizas en Salto Encantado. Con un enfoque artesanal y personalizado, crían 600 gallinas en galpones a piso, asegurando huevos de alta calidad. La transición mejoró su calidad de vida y les brindó estabilidad económica, destacando la importancia de las capacitaciones y el trabajo en cooperativa.

En Cerro Moreno de Salto Encantado, Ramona Espíndola y su familia han transformado su vida y sustento al pasar de la producción de tabaco a la avicultura y horticultura. Este cambio no solo mejoró su calidad de vida, sino que también les permitió ofrecer productos de alta calidad a la comunidad.

Actualmente, con un lote de 600 aves, Ramona destaca la demanda constante de sus huevos: «Tengo todo vendido antes de que las gallinas pongan el huevo», afirmó. La producción avícola de la familia Espíndola se caracteriza por un enfoque artesanal y personalizado. Las aves no viven en jaulas, sino que se crían en galpones a piso.

Ramona explicó que el cuidado de las gallinas comienza temprano en la mañana, especialmente en invierno, cuando es necesario garantizarles 14 horas de luz para mantener su ciclo de postura. Además, detalló el régimen de alimentación que incluye hojas de lechuga, repollo y banana, esta última por sus propiedades antibióticas naturales. El amor por ese trabajo es clave para asegurar la calidad de los huevos. «Se les debe cuidar como una más de la familia», enfatizó Ramona.

Las aves reciben vacunas antes de comenzar a poner huevos y no se les administra medicación durante su ciclo productivo, salvo en casos extremos. Ramona manifestó que esta atención personalizada y el cariño son esenciales para obtener huevos frescos y de calidad superior. El trabajo es llevado a cabo por Ramona, su esposo y su hijo, quienes se reparten las tareas diarias. «Nosotros en la casa, trabajamos tres», señaló.

En días soleados, las gallinas tienen una postura casi perfecta, pero el clima adverso puede afectar la producción. No obstante, Ramona se siente orgullosa del producto que llevan al mercado, destacando su frescura y calidad.

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La transición de la producción de tabaco a la avicultura no fue sencilla. «Era como una adicción, teníamos miedo de dejar de plantar tabaco», recordó Ramona. Sin embargo, el cambio trajo consigo beneficios económicos y de salud. Antes, sus hijos sufrían problemas de salud relacionados con el cultivo de tabaco. Ahora, la familia disfruta de ingresos semanales estables y ha ganado independencia económica.

Para lograr una producción sostenible, Ramona y su familia participaron en diversas capacitaciones. Lilian Sosa, directora de avicultura del Ministerio de Agro, jugó un papel crucial en este proceso. Ramona admitió que al principio fue difícil adaptarse a las nuevas prácticas, pero los resultados positivos validaron su esfuerzo. «Aprendimos mucho, y ahora también podemos enseñar a otros», subrayó.

Además del trabajo en la chacra, Ramona es parte de la Cooperativa Agropecuaria Mujeres Unidas Limitada, que agrupa a 14 socias de varios municipios. La cooperativa se enfoca en acopiar la producción de pequeñas productoras para expandir su alcance. Ramona mencionó que la sede de la cooperativa en Salto Encantado está próxima a inaugurarse, lo que representa un hito significativo para el grupo.

La historia de Ramona y su familia es un testimonio de resiliencia y adaptación, mostrando cómo un cambio en el modelo de producción puede transformar vidas y comunidades. Con su dedicación a la producción sostenible y la calidad, Ramona no solo ha asegurado el bienestar de su familia, sino que también ha contribuido a la promoción de prácticas agrícolas más saludables en la región.

 

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