Con la inversión más baja desde 2003, Milei confirmó que la obra pública nacional seguirá paralizada en 2025

El gobierno de Javier Milei ratificó que no reactivará la obra pública en 2025 y que el gasto en infraestructura seguirá en los niveles más bajos desde la caída de la convertibilidad. La decisión forma parte de la estrategia oficial de mantener el superávit fiscal y utilizar el margen financiero para bajar impuestos en lugar de destinar recursos a proyectos de construcción.

Según datos de la consultora PxQ, la inversión en infraestructura en 2024 cayó un 77%, convirtiéndose en la más baja en más de dos décadas. La paralización de la obra pública impactó con fuerza en el sector privado: unas 4.000 empresas cerraron en el último año, mientras que 80.000 trabajadores perdieron su empleo en la construcción, según datos del Instituto Argentina Grande.

Desde la Casa Rosada confirmaron que el ajuste en obra pública no es solo una cuestión presupuestaria, sino también ideológica. “No pasa solo porque no hay plata, es una concepción de este Gobierno: salvo contadas excepciones, las obras las tienen que hacer las provincias”, indicó un funcionario con acceso directo a Balcarce 50.

Obra pública en 2025: sin cambios y con ajuste a provincias

El Presupuesto 2025, que no llegó a tratarse en el Congreso, preveía nuevos recortes en las transferencias a provincias y municipios, así como una recuperación mínima en la partida de gastos de capital. Sin embargo, en la práctica, el Gobierno no destinará recursos adicionales a infraestructura y mantendrá la parálisis de las obras iniciadas en la gestión anterior.

En la administración libertaria descartan por completo un cambio en la política de inversión estatal. “El superávit que vayamos logrando se usará para bajar impuestos, no para subir el gasto”, explicó una fuente oficial. Incluso, en tono irónico, un funcionario de alto rango expresó: “Cuando se haga la canción de ‘Milei lo hizo’, no se mencionarán rutas ni puentes”.

El reclamo de las empresas constructoras

Las empresas constructoras son las más afectadas por la falta de inversión pública. Gerardo Fernández, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras, advirtió que el 2024 fue el peor año en la historia del sector y que la crisis continuará si no hay una respuesta del Gobierno.

“El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción del INDEC registró en noviembre una caída del 23,6% interanual, pero el impacto es aún mayor en muchas regiones del país”, aseguró Fernández. En este contexto, los empresarios ya no piden la reactivación de las obras, sino que el Gobierno resuelva los contratos de proyectos inconclusos.

Muchas obras tienen avances superiores al 80%, pero siguen detenidas sin definición. “No pedimos que las terminen, sino que las rescindan formalmente, porque mientras tanto seguimos pagando seguros y costos de mantenimiento”, explicó el dirigente pyme.

A su vez, los constructores creen que las provincias podrían asumir parte de la inversión, debido a que en 2025 aumentarán su recaudación. Sin embargo, los recursos siguen siendo limitados y la falta de financiamiento nacional podría generar más demoras y cancelaciones de proyectos.

El impacto en infraestructura: rutas y servicios colapsados

El deterioro de la infraestructura es una de las mayores preocupaciones del sector. “Las rutas están destrozadas y la capacidad de la infraestructura está saturada. Alguien se va a tener que hacer cargo de esta situación”, advirtió Fernández.

En algunas regiones, el freno en la obra pública también afecta la conectividad, el acceso al agua potable y el mantenimiento de hospitales y escuelas. Mientras tanto, el Gobierno sigue firme en su postura y descarta cualquier inversión en proyectos que no sean esenciales.

Fuente: Ámbito

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