Tragedia del Paraná: “Podemos decir que hoy estoy cumpliendo 15 años, una segunda fecha de cumpleaños”, sostuvo Marcela Báez, una de las sobrevivientes 

Marcela Báez, sobreviviente de la tragedia del Paraná en 2010, conmemoró 15 años desde aquel episodio que marcó su vida. Tras superar el trauma y volver al río en 2018, convirtió su experiencia en una enseñanza para otros, mostrando que la resiliencia puede transformar el dolor en propósito.

Báez, quien es profesora de Educación Física, entrenadora de natación y deportista, conmemoró los 15 años de lo que se conoce como la tragedia del Paraná. Por su parte, compartió su experiencia de resiliencia tras haber sobrevivido a ese fatídico episodio ocurrido el 16 de enero de 2010. “Podemos decir que hoy estoy cumpliendo 15 años, una segunda fecha de cumpleaños”, afirmó Báez, quien recordó cómo enfrentó aquel día.

“Me quise sumar a ayudar porque vi a un compañero de nado que también estaba ayudando”, relató Báez.

Sin embargo, el esfuerzo y el oleaje la desvanecieron. “Me desperté cuando estaba en la playita Itacurubí, mi piragüero me subió desvanecida y de ahí fui directamente al hospital”, explicó Báez.

El panorama al reaccionar fue desolador. “Me daban por muerta. Estaba en la lista negra y no tenía para demostrar que era yo”, contó Báez, recordando el caos que vivió junto a las familias que buscaban desesperadas a los suyos.

Tal vez te interese leer: A 15 años de la tragedia del Paraná: el día que el deporte se tiñó de luto en Misiones

La tragedia, desencadenada por un repentino temporal y la presencia de barcazas cercanas, marcó su vida. Báez aseguró que durante años se cuestionó: “¿Por qué yo no morí nadando, haciendo lo que me gustaba, mi pasión?”. Sin embargo, encontró una respuesta: “Entendí que tengo una enseñanza que compartir y por algo me quedé”.

En 2018, tras ocho años sin nadar en el río, su entrenador la desafió a volver al agua. “Mario Silvera me dijo: ‘Mañana nadás 3 kilómetros, no sé cómo, pero vas a nadar’”, recordó Báez.
El proceso no fue sencillo. “El primer día apenas hice 10 metros, sentía que me iba a morir, pero no quería fallarle a él ni a mí misma”, relató Báez.

A partir de entonces, Marcela retomó su vínculo con el río y participó en competencias. Actualmente, acompaña a jóvenes en sus primeras experiencias acuáticas. “Primero hay que disfrutar. Una vez que encontramos el placer en el río, podemos trabajar en la técnica”, comentó Báez.

A pesar de las dificultades, Marcela mantiene su compromiso con la natación y con la memoria de aquellos que perdieron la vida en 2010. “Por algo estoy acá, por algo debo seguir con esto, ayudando no solo a mí, sino también a quienes necesitan superar sus propios miedos al agua”, concluyó Marcela Báez.

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas