Jorge Lanata: la lucha que marcó sus últimos meses, entre internaciones y cirugías

Jorge Lanata, una de las figuras más influyentes del periodismo argentino, luchó durante décadas contra múltiples problemas de salud que marcaron su vida. En los últimos 199 días, su estado se deterioró progresivamente, desde su ingreso al Hospital Italiano de Buenos Aires el 14 de junio, hasta el desenlace final. Su recorrido médico, cargado de altibajos, simbolizó una pelea constante por la vida, impulsada por su amor al periodismo y la resiliencia que lo caracterizó.

Lanata ingresó al Hospital Italiano en junio para realizarse estudios clínicos programados. Durante una tomografía pulmonar, sufrió una descompensación que incluyó un leve infarto. Desde entonces, su cuadro empeoró, requiriendo cuidados intensivos continuos. Los meses siguientes estuvieron marcados por infecciones, intervenciones quirúrgicas y una trombosis venosa profunda que afectó uno de sus brazos.

A lo largo de esta internación, Lanata fue sometido a cinco cirugías, cuatro de ellas realizadas en apenas una semana debido a complicaciones derivadas de una isquemia intestinal. Pese a los esfuerzos médicos, siempre necesitó ventilación mecánica nocturna, aunque lograba respirar espontáneamente durante el día.

Internaciones previas y un cuadro médico complejo

El deterioro de su salud no comenzó en junio. En abril, Lanata había sido hospitalizado en la Fundación Favaloro por insuficiencia respiratoria. Esta internación fue una más de una larga lista de episodios que enfrentó a lo largo de su vida, incluyendo una neumonía que lo llevó a ser ingresado en octubre de 2023 en el mismo centro médico.

En cada oportunidad, Lanata mostró una fuerte voluntad de continuar. “Estoy bien, ya quiero volver a trabajar”, expresó en una ocasión, dejando entrever el amor que sentía por su profesión.

El trasplante que marcó un hito en su vida y en la medicina

En 2015, Jorge Lanata se sometió a un trasplante de riñón que marcó un antes y un después en su historia médica. Este procedimiento fue el primero de su tipo en América Latina, involucrando un trasplante cruzado entre dos parejas donante-receptor.

Sarah Stewart Brown, su entonces esposa, donó uno de sus riñones a Ignacio, el hijo de una mujer llamada Nora, quien a su vez donó un riñón a Lanata. Este procedimiento fue autorizado por un juez y realizado en la Fundación Favaloro. En una entrevista, el periodista confesó: “No quiero vivir los próximos años de mi vida en diálisis. Es un garrón”.

El trasplante fue exitoso, y Nora expresó su agradecimiento: “Gracias por salvar la vida de mi hijo. Estos gestos de amor deberían multiplicarse”.

Altibajos en su último año

Tras su traslado en septiembre a la clínica de neurorehabilitación Santa Catalina, Lanata parecía encaminado a una recuperación. Sin embargo, una neumonía obligó su regreso al Hospital Italiano días después. Los médicos, entre ellos Susana Bauque y Sergio Giannasi, informaron que logró estabilizarse temporalmente, pero las recaídas continuaron.

En octubre, Lanata enfrentó una de las etapas más críticas, siendo sometido a cuatro cirugías en pocos días debido a complicaciones intestinales. A finales de noviembre, un estado febril impidió su traslado a Santa Catalina, marcando el inicio de sus últimos días.

La lucha contra múltiples enfermedades

La salud de Lanata estuvo marcada por problemas crónicos, como la diabetes tipo 2 y la insuficiencia renal, agravados por su tabaquismo y obesidad. En 2010, sufrió pericarditis aguda durante un viaje a Bariloche y debió iniciar diálisis por una disfunción renal irreversible.

Su médico personal, el Dr. Julio Bruetman, recordó que Lanata esquivó la muerte en varias oportunidades. “Era un luchador, pero su cuerpo estaba muy comprometido”, comentó en una entrevista.

El adiós a un periodista resiliente

El legado de Jorge Lanata no se limita a sus logros periodísticos. Su batalla contra la enfermedad y su capacidad para sobreponerse a situaciones críticas lo convirtieron en un ejemplo de resiliencia. En su último cumpleaños, su hija Lola le dedicó un mensaje emotivo: “Siempre fuiste un luchador, papá”.

 

Fuente: Infobae

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