Inauguraron un cuartel de socorristas en Garupá, con 16 voluntarios y un autobomba al servicio de la comunidad

En una emotiva ceremonia, se inauguró en el barrio Fátima de Garupá la segunda sede de la Asociación Civil Medioambiente Las Dolores. Este nuevo cuartel de socorristas busca atender las necesidades de una zona densamente poblada, ofreciendo servicios esenciales de emergencia y un espacio de contención social para niños y familias en situación de vulnerabilidad.

Ángel Miguel Reales, presidente de la Asociación Civil Medioambiente Las Dolores, destacó la incorporación de una autobomba de gran porte como parte del equipamiento del cuartel de socorristas, que la recibieron como donación proveniente de los Estados Unidos, que según el entrevistado fue utilizada en el atentado en las Torres Gemelas. “Es muy importante que la gente sepa esto. Para nosotros es como la fragata Sarmiento: la cuidamos y está muy completa. Va a estar al servicio de Garupá, una región que tiene una gran necesidad”, afirmó.

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La zona a la que atenderá este cuartel de socorristas cuenta con una población estimada de entre 90.000 y 100.000 habitantes y carecía hasta ahora de un cuerpo de voluntarios.

Formación y dedicación

El cuartel ya cuenta con un grupo de 16 socorristas que completaron un exigente curso de nueve meses, con 32 módulos que abarcan desde temas de incendios hasta asistencia en situaciones de emergencia. Según Reales, este esfuerzo es el resultado de un trabajo de largo plazo. “Hemos trabajado mucho para que se nos reconozca como equipo. Acá no hay fines de lucro, estamos para servir”.

Contención social y educación en valores

La asociación también cumple una función clave en la contención de niños en situación de calle. Reales explicó que el cuartel recibe entre 25 y 40 niños, a quienes se les enseñan valores y respeto. Además, cuentan con una escuela infantil que entusiasma a los más pequeños, acompañándolos hasta que regresan a sus hogares. “Aquí se les da un desayuno, un almuerzo y una merienda. Si bien es triste escuchar las historias de algunos chicos, también se siente una gran satisfacción al poder ayudarlos”, relató emocionado el presidente.

Un comedor al servicio de las familias

El comedor comunitario de la asociación también juega un papel crucial. Funciona los miércoles y viernes, atendiendo a unas 30 familias. Este servicio se organiza en conjunto con otro comedor cercano para cubrir las necesidades de la comunidad durante la mayor parte de la semana. “Hay mucha demanda, pero hacemos seguimiento para asegurarnos de que realmente se atienda a quienes lo necesitan”, aseguró Reales.

Con esta nueva sede, más amplia que la que funciona en Posadas (ubicada en la calle Medrano y Chacho Peñalos), la asociación proyecta seguir creciendo. Además de los socorristas recién graduados, comenzarán a formar una nueva camada. También se abre la puerta a que niños desde los 9 o 10 años participen, aprendiendo y sintiéndose parte de esta gran familia.

Reales concluyó con un mensaje esperanzador: “Si todos trabajamos en conjunto, podemos hacer mucho más. Acá lo que hacemos lo hacemos con amor. Es una vocación”. Este espíritu solidario también se ve reflejado en la colaboración del vicepresidente de la asociación, un empresario comprometido con la causa.

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