La tragedia que envolvió a Luana Kruka sigue esperando respuestas. A seis años de su fallecimiento en un sanatorio privado de Posadas, su madre, Jéssica Velázquez, continúa exigiendo justicia en un proceso judicial que parece haberse detenido en el tiempo.
La causa, que involucra a dos médicas imputadas por homicidio culposo, se encuentra congelada a pesar de las pruebas y del dolor latente de una familia destruida.
El caso de Luana, una niña de 7 años llena de vida, refleja las fallas sistémicas de un sistema de salud que no reaccionó a tiempo. Todo comenzó un 3 de septiembre de 2018, cuando la pequeña fue llevada por primera vez a la guardia del Sanatorio Camino, tras presentar síntomas que inicialmente fueron diagnosticados como un cuadro gripal.
Sin embargo, a pesar de los múltiples ingresos y del empeoramiento evidente de su estado, la respuesta médica fue insuficiente. Según Jéssica Velázquez, la pediatra Rocío N. desestimó los síntomas graves de Luana y, en varias ocasiones, la devolvió a casa con indicaciones mínimas.
El calvario de Luana se extendió durante cinco días, tiempo en el que su estado de salud fue deteriorándose hasta un punto crítico. Fue solo cuando otra doctora, la vio el viernes 7 de septiembre que se ordenó su internación inmediata. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Esa misma noche, la pequeña sufrió una septicemia causada por Streptococcus pyogenes, bacteria que había sido detectada pero no combatida eficazmente.
Luana falleció el sábado 8 de septiembre, dejando a su familia en un dolor que se ha transformado en una incansable búsqueda de justicia.
En entrevista con Policiales de Misiones Online, Velázquez expresó su frustración por la demora judicial: “Desde septiembre de 2023, cuando se suspendió el juicio oral que ya estaba pautado, no tuvimos más novedades. ¿Qué están esperando? Pasaron seis años, y la justicia sigue sin dar respuestas. Me pregunto, ¿qué haría el juez César Jiménez si viviera algo así con un ser querido?”
El proceso judicial ha enfrentado múltiples obstáculos. Velázquez detalla que, desde el inicio, los representantes legales del sanatorio han presentado recursos para dilatar las audiencias, postergando la oportunidad de esclarecer los hechos en un juicio oral.
“No quiero que esto sea un caso más que queda en el olvido. Si es necesario, me plantaré frente al juzgado en huelga hasta que me den una fecha definitiva. Luana merece justicia, y no voy a descansar hasta obtenerla”.
En una audiencia previa, Velázquez pudo finalmente enfrentar a la doctora Rocío N. Fue un momento clave para la madre, quien le expresó todo el dolor acumulado. “Le dije todo lo que tenía guardado. Ella nunca supo qué responder. Fue un alivio, pero también una confirmación de que no hizo lo que debía.”
Una niña que dejó una huella
Luana era una niña activa y llena de sueños. Amaba bailar, practicar gimnasia aeróbica y soñaba con ser una artista popular. Su madre recuerda que incluso en su último adiós, la pequeña tuvo la despedida que siempre quiso. “El día del cortejo al cementerio, la cantidad de personas que la acompañaron fue impresionante. Era popular, como ella siempre deseó.”
El vacío que dejó Luana en su familia es irreparable. Jésica destaca que, a pesar del paso del tiempo, el amor y los recuerdos que su hija dejó siguen siendo el motor de su lucha. “Luana marcó nuestras vidas con amor y alegría. No dejaré que su caso se pierda en el olvido. Su vida merece justicia y dignidad.”
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