Un equipo médico del Sanatorio Boratti realizó con éxito el primer implante heterotópico de válvula tricúspide del NEA, marcando un gran avance en la cardiología intervencionista. El procedimiento, mínimamente invasivo y destinado a pacientes con insuficiencia cardíaca severa, representa una alternativa innovadora para mejorar la calidad de vida y la expectativa de pacientes con múltiples comorbilidades. Con un costo superior a los 20 mil dólares, el implante fue cubierto por obra social del paciente de 71 años quien evoluciona favorablemente tras la intervención. Este avance será presentado en el próximo curso anual de cardiología intervencionista, promoviendo la actualización y formación continua de médicos en la región.
En un gran avance para la medicina cardiovascular en Argentina, el equipo médico del cual forma parte el Dr. José Luis Lazarte, cardiólogo intervencionista, llevó a cabo el primer implante heterotópico de válvula tricúspide en la región del NEA. Este procedimiento, considerado una innovación médica, marca un antes y un después en el tratamiento de la válvula tricúspide, conocida históricamente como «la válvula olvidada».

Según Lazarte, la cardiología intervencionista, una subespecialidad en constante evolución, se enfocó en los últimos años en desarrollar alternativas para tratar la insuficiencia tricuspídea, una condición que afecta la función de la válvula ubicada en el lado derecho del corazón. «Es un tratamiento pionero en el país, especialmente en una región como la nuestra», destacó Lazarte.
En este sentido, explicó que la insuficiencia tricuspídea suele presentarse en pacientes con antecedentes de cirugías previas en las válvulas izquierdas del corazón (aórtica y mitral), quienes posteriormente desarrollan insuficiencia cardíaca. Tradicionalmente, la cirugía de la válvula tricúspide conlleva un alto riesgo de mortalidad. Sin embargo, aseguró que la opción del implante heterotópico percutáneo ofrece una alternativa menos invasiva.
«Este procedimiento mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes. Al evitar una segunda cirugía abierta, que sería inviable en muchos casos, podemos tratar la insuficiencia y sus complicaciones sistémicas, como problemas hepáticos y edemas generalizados», explicó el especialista.
Tecnología de vanguardia al servicio de la comunidad
Lazarte remarcó que la intervención, llevada a cabo en un paciente de 71 años con un historial de cirugías cardíacas previas, fue posible gracias a la avanzada tecnología disponible. «Contar con equipos de última generación y con el personal capacitado nos permitió estar a la altura de los desarrollos internacionales», señaló Lazarte.
Por otro lado, contó que el costo del procedimiento es elevado, con prótesis que superan los 20 mil dólares. «Es una inversión importante, pero se justifica por el impacto positivo en la expectativa y calidad de vida del paciente», agregó.

El éxito de esta primera intervención representa un logro significativo no solo para el equipo médico, sino también para la comunidad. «Nos sentimos satisfechos de ofrecer alternativas terapéuticas de primer nivel. Este es un paso más en nuestro compromiso con la salud cardiovascular y con el avance de la medicina en nuestro país», sostuvo Lazarte.
Selección precisa y trabajo multidisciplinario: claves del éxito
El Dr. Lazarte enfatizó la importancia de la selección rigurosa de los pacientes para este tipo de procedimientos, destacando que el caso de este primer implante fue cubierto por la obra social, algo que no siempre es sencillo de lograr. «Para este tipo de intervenciones contamos con un equipo multidisciplinario, que incluye cardiólogos clínicos, especialistas en ecocardiografía, cirujanos cardiovasculares e intervencionistas percutáneos, además de gerontólogos. Juntos evaluamos cada caso para asegurarnos de que las intervenciones sean altamente precisas y adecuadas», explicó.
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“La medicina está avanzando hacia técnicas cada vez menos invasivas, lo que nos permite tratar distintas áreas del sistema cardiovascular con mayor precisión y menor riesgo para el paciente”, agregó Lazarte.
Además, destacó que la válvula implantada es biológica, con una vida útil aproximada de 10 años, tras la cual puede ser necesario un reimplante. Este aspecto también es cuidadosamente evaluado en función de la expectativa de vida del paciente.

Como parte del compromiso con la actualización médica, el Dr. Lazarte adelantó que del 5 al 7 de diciembre se llevará a cabo un curso anual de cardiología intervencionista dirigido a cardiólogos clínicos y médicos generales. «Nuestro objetivo es compartir estos avances para que los clínicos puedan identificar tempranamente a los pacientes candidatos y derivarlos a tiempo, ya que un diagnóstico tardío limita las opciones de tratamiento», señaló.

Por último, dijo que el paciente intervenido recientemente ha mostrado una recuperación sobresaliente. «Tras el implante, el paciente evoluciona favorablemente, con buenos resultados en los controles postoperatorios y próximo a recibir el alta. Este éxito refuerza nuestro compromiso de seguir ofreciendo soluciones de vanguardia y continuar desarrollando la cardiología intervencionista en beneficio de nuestra comunidad», concluyó.
De qué trata el nuevo procedimiento que reduce riesgo de ACV, cuesta 10 mil dólares pero el Hospital Madariaga lo realiza de forma gratuitahttps://t.co/8xVoPzsIKd
— misionesonline.net (@misionesonline) November 6, 2024


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