El legado de Alberto Roth y sus yerbales orgánicos frente al desafío de la desregulación

La chacra donde vivió y realizó sus experimentos del ambientalista Alberto Roth aún produce yerba mate que genera la mayor parte de los ingresos para sostener la Fundación. 

La Fundación Alberto Roth continúa el legado de su fundador al promover la producción orgánica y agroecológica de yerba mate en Misiones. Gustavo Patzer, ingeniero agrónomo a cargo de la producción en la Fundación, destaca que el emprendimiento sigue las prácticas de Alberto Roth, “preservando el monte como está, sin alterarlo, y buscando recuperar la biodiversidad que requiere la plantación”.

 

 

Una de las enseñanzas de Roth que hoy se refuerza en la Fundación es el aprovechamiento de la sombra natural del monte. Patzer explica cuentan con una superficie de 37 hectáreas más o menos con yerba mate orgánica de los cuales estamos obteniendo alrededor de 120 toneladas de hoja verde por año este volumen”. Destaca que fueron incrementando “cuando empezamos hace unos años a reflotar todo el sistema productivo que tenía Alberto Roth”. Se mostró entusiasmado y agregó que “nuestro objetivo clave es llegar más o menos a las 300 toneladas de hoja verde acá a unos 10 años”.

La visita al establecimiento se realizó en el marco del Tour Productivo organizado por el Circulo Thay de Periodistas Agropecuarios de Misiones, en su búsqueda de capacitar a sus socios.

Certificación y desafíos de la producción orgánica

Como productores certificados por la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), bajo normas de Argentina y la Unión Europea, la Fundación enfrenta varios desafíos. Uno de los mayores es la necesidad de mano de obra, ya que la producción orgánica demanda un control manual y constante de las malezas.

“Es un trabajo arduo que requiere mucho esfuerzo”, subraya Patzer, quien también menciona que resulta difícil encontrar personal dispuesto al trabajo duro que implica controlar los yuyos. Diferenció los métodos de trabajo con respecto a los yerbales tradicionales, donde se aplican herbicidas para el control de malezas. “En la producción orgánica es un trabajo arduo a machete, motoguadaña para controlar las plantas invasivas”, describió. 

Además, los costos de producción se ven afectados por la dependencia de insumos orgánicos, la mayoría de los cuales provienen de fuera de la provincia, principalmente de Santa Fe y Buenos Aires. Esto eleva significativamente los costos, ya que en Misiones no existen proveedores locales de insumos certificados tanto por SENASA como para el mercado europeo. La falta de proveedores locales encarece la producción y dificulta la competencia con los precios de la yerba mate convencional.

“Eso hace que se encarezca garrafalmente los productos. Yo creo que si lográramos que haya alguien con una con algún tipo de abono orgánico certificado podría simplificarse mucho los costos de producción, pero lastimosamente con todo el esfuerzo que demanda hoy por hoy la producción orgánica está muy castigada por los costos”, relató.

Desregulación y números en rojo

Actualmente, los precios de la yerba mate orgánica no presentan una ventaja sustancial en el mercado en comparación con la yerba mate convencional, lo cual ha reducido la rentabilidad de la Fundación en el último año.

Patzer indica que si bien la yerba orgánica suele tener un valor diferenciado, la desregulación actual “prácticamente no hace la diferencia”. Esperan que en la próxima temporada se ajuste el precio, de modo que la producción orgánica vuelva a ser sostenible. 

“Este este último año estamos en rojo con los números más que nada por esta desfase, que hubo del precio de la hoja verde”, indicó. De manera habitual la yerba orgánica certificada tiene un precio mayor con respecto a la convencional “pero con esta desregulación que hubo en este último tiempo quedamos casi empatados con la hoja verde convencional”, aseguró.  Además de la poca diferencia en el precio, se debe tener en cuenta que la certificación de la yerba orgánica encarece los costos, la consecuencia es que “estamos muy ajustados” agregó el profesional. 

El valor de las especies nativas y frutales en el yerbal

Otra fuente de ingresos de la Fundación se origina en el vivero, donde además de yerba mate, se cultivan especies nativas y frutales como guavirá y pitanga. La idea es fomentar una biodiversidad que también ofrezca alimento a la fauna local. En palabras de Patzer, “la gran mayoría de los productores tienden a llevar especies maderables de alto valor, pero creemos en integrar árboles frutales que sirvan de alimento para la fauna circundante”.

Fundación Alberto Roth suma al financiamiento colectivo para preservar el monte nativo y producir yerba orgánica

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