Desde Victory Church expresaron que "toda la carta de Juan, centra su mensaje en la comunión con Jesús y los beneficios que el cristiano obtiene a través de esta comunión. Nos muestra que hay un poder entre la relación que puedo establecer con el Cielo y mi vida misma, veamos qué dice la Palabra de Dios".
(1 Juan 1:1-10) Cuando Juan escribe la carta, tiene como fin tratar de refutar a un grupo de personas que estaban torciendo las enseñanzas de los apóstoles sobre la persona de Cristo. Eran personas que habían dejado de tener comunión con Cristo y su iglesia. Es más, toda la carta, Juan, centra su mensaje en la comunión con Jesús y los beneficios que el cristiano obtiene a través de esta comunión. Nos muestra que hay un poder entre la relación que puedo establecer con el Cielo y mi vida misma.
Al tener comunión con Cristo, el creyente deja de amar el mundo, puede discernir falsos profetas, o enseñanzas; además puede amar al prójimo y obedecer los mandatos de Dios. No obstante, cuando la persona se desvincula de la persona de Cristo, se deja influenciar por palabras, pensamientos y hábitos contrarios a lo que la Palabra me enseña.
¿Cómo aparecen los primeros síntomas de que me estoy desvinculando del cuerpo de Cristo? No sucede de un día para el otro, sino que es un proceso de pequeñas decisiones en las que me dejó influenciar y me deslizó lejos de Jesús.
En este marco, el Pastor Cristian Arrejín de Victory Church, enumeró algunos puntos:
Realidad compartida.
[3] «Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo».
La palabra comunión que figura, es la palabra griega Koinonia, que significa: participar en sociedad, una realidad compartida en común». Y participar de una realidad compartida significa compartir estados internos (sentimientos, creencias, preocupaciones) con otros. Este concepto va más allá de las cercanías físicas en las relaciones, sino de un contacto y compartir interno.
Manifestar su realidad
Cuando yo tengo comunión con Jesús, me pongo de acuerdo con su naturaleza para poder llamarla sobre la tierra, atrayendo Su voluntad a nuestra realidad.
Por medio de mi relación con Jesús, yo puedo ser heredero y, por ende, colaborador para manifestar la realidad celestial sobre los hechos naturales. La Koinonia me lleva a vivir esta realidad que es crucial para navegar en la vida y tener éxito.
Fuente de felicidad
[4] «Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa».
Cuando tengo comunión con Jesús, me encuentro pleno en mi alegría. Mi felicidad está completa, no necesita nada más.
Nunca voy a lograr esta plenitud con logros materiales o personales, porque lo único que puede saciarnos es la cercanía a Cristo. Soy feliz y completo cuando lo escucho y camino sobre Su voluntad, reflejando Su corazón.
Experimentarlo, verlo y tocarlo.
[1] «Les anunciamos al que existe desde el principio, a quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo tocamos con nuestras propias manos. Él es la Palabra de vida».
La comunión incluye beneficios, como por ejemplo, nos lleva a percibir, experimentar con los ojos. La comunión que mantuvo Juan con Jesús, no solo lo llevó a contemplarlo en su vida terrenal, sino también en la gloria de la resurrección.
Además, la comunión te lleva no solamente a verlo y escucharlo, sino también tocarlo. Y esto no es físico, sino sensorial. Cuando Juan expresa estas palabras estaba diciendo «Yo conocía su ser, sentía lo que lo motivaba, conocía su melodía interna».
Cuando tengo comunión con Jesús, Él me deja acceder a su interior, me deja conocer cuáles son sus motivos, su corazón, conozco su melodía interna, que él ama a las personas y las desea salvar.
Este acceso a su ser interior solamente puede lograrse por medio de una íntima comunión. Es por esto, que cuando tengo comunión me puedo plantar en una posición de intercesión, compartiendo la misma carga del Señor por la humanidad. Esto es un feedback, ya que yo lo voy conociendo y él va haciendo cirugías a mi espíritu.
Andar en la luz
[5] «Este es el mensaje que hemos oído de él y que anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. [6] Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad».
Tener comunión con Él quiere decir que tenemos cosas en común. La comunión me lleva a compartir lo que Él tiene, y lo que Él es. Si Dios es luz, comparto su luz y no oscuridad. No puedo compartir con ningún otro tipo de verdad, por lo que empiezo a evaluar verdaderamente lo que estoy compartiendo. Todos los días necesito exponerme ante Su palabra y presencia.
[7] «Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado».
El creyente disfruta de los beneficios de la comunión cuando anda en la luz de Dios. La comunión se mantiene cuando andamos en la luz que Él nos revela y me debe llevar a vivir abierto, transparente, honesto; y sólo así, su sangre siempre nos limpia. La santidad ya no es una opción, sino algo inherente a la relación que forjé con Jesús.
Está luz trae así mismo revelación, a la que nosotros podemos decidir responder o seguir viviendo como si nunca la hubiéramos experimentado. Una verdad que debemos contemplar es que de acuerdo a nuestra obediencia a la revelación, es como seguiremos recibiendo aún más luz.
Confesión de pecados
[8] «Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. [9] Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. [10] Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros».
La comunión ininterrumpida con Jesús, me lleva a vivir en la confesión de los pecados. Eso limpia mis pensamientos y elimina todo tipo de obstáculos. A través de la comunión y la confesión, somos restaurados en nuestra pasión por el primer amor.
Solamente podemos confesar lo que Dios nos ha revelado en su luz. La comunión me hace estar de acuerdo con su santidad, tanto para que un pensamiento o un patrón de vida pecaminoso sean restaurados.
Pastor Cristian Arrejín
Victory Church

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