Reflexión del Pastor David Decena: «El carácter y el caos»

El Pastor David Decena expreo que "las situaciones difíciles exponen de qué estamos hechos. Lo que demuestra verdaderamente si tenemos o no tenemos carácter es el caos. El sufrimiento o el dolor, las cosas inesperadas, son las que exponen la madurez y firmeza de nuestro carácter".

El concepto de carácter es la capacidad de sostenernos en nuestro propósito ante circunstancias externas. Es lo que nos mantiene firmes cuando las tormentas golpean nuestra vida. Y éste se evidencia en el tipo de respuesta que damos ante las situaciones que atravesamos.

El desafío que tenemos hoy, como hijos de Dios, es que nuestro carácter nos permita sostenernos en el camino de la fe a pesar de la dificultad.

“Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” Mateo 24:12-13 NVI.

La salvación evidentemente está ligada a nuestra decisión y capacidad de permanecer. Pero el enemigo no desea que lleguemos hasta el final, por eso entabla una guerra en contra de nuestra permanencia.

El que tiene carácter, en realidad tiene permanencia. La madurez de nuestra fe está totalmente ligada a la madurez de nuestro carácter, porque el mismo colabora para que podamos sostenernos en el tiempo, sin importar lo que suceda.

 

Tres aspectos ligados al carácter

En este marco, el Pastor David Decena enumeró tres aspectos ligados al carácter. Tres valores fundamentales que están directamente relacionados con nuestro carácter son nuestra integridad, la determinación y la perseverancia.

Por un lado, sin integridad no podemos ser fieles imitadores de Cristo. La integridad nos ayudará a mantener una naturaleza santa, y sostenernos firmes para no ceder ante las tentaciones que buscan encontrar una fisura en nosotros.

Además, la determinación nos mantiene enfocados, sin que nada nos distraiga de la meta que nos hemos impuesto.

Y, finalmente, muchas de las respuestas que vamos a recibir de parte del Cielo, vendrán por la perseverancia e insistencia. Esperar hasta ver la promesa cumplida puede llevar tiempo. No obstante, sin carácter, vamos a ceder a mitad de carrera.

 

El carácter de Cristo

“Yendo un poco más allá, se postró rostro en tierra y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»” Mateo 26:39 NVI.

Cristo Jesús es nuestro ejemplo máximo de cómo deberíamos responder ante el caos. Horas antes de su crucifixión, Jesús abre su corazón y expresa que prefería evitar la cruz; pero a pesar de lo que deseaba, por sobre esto, ponía el hacer la voluntad de Dios.

Cualquiera de nosotros desea estar lejos de la humillación y el dolor, pero Jesús aún sabiendo que se encaminaba a ello, consideró la voluntad de Dios como algo más digno que sí mismo.

La voluntad de Dios es una realidad por la que vale la pena darlo todo a pesar de las dificultades. Aunque no lo podamos entender, el carácter no cuestiona, sino que nos permite pensar que Dios siempre sabe lo que es mejor para nosotros. De esta forma, sabemos que estamos con el carácter correcto si el caos no nos impide hacer la voluntad de Dios.

 

El carácter y la Palabra

“Por eso es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el rumbo. Porque, si el mensaje anunciado por los ángeles tuvo validez y toda transgresión y desobediencia recibió su justo castigo, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta salvación fue anunciada primeramente por el Señor y los que la oyeron nos la confirmaron” Hebreos 2:1-3 NVI.

En todos estos años de servir al Señor, comprobé que el enemigo nos tienta en las dificultades a dejar de buscar y a dejar de servir a Dios. Estas dos cosas son lo primero que nos viene a la cabeza cuando las cosas no van como esperamos.

Sabiendo esto, anticipémonos, y seamos más astutos que el diablo. Nuestra firmeza en la Palabra nos va a mantener buscando y sirviendo a Dios a pesar de toda circunstancia difícil que nos toque atravesar.

Nuestro carácter se construirá sobre la Palabra. Cuando nos alimentamos y permanecemos en ella, adquirimos el equilibrio necesario para dar batalla a las estrategias del enemigo.

Movernos de la Palabra es abrir la puerta a retroceder ante las adversidades, pero permanecer en ella es una garantía para soportar cada prueba y tentación.

 

Endurecer el rostro

“Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a los que me arrancaban la barba; ante las burlas y los escupitajos no escondí mi rostro. Por cuanto el Señor omnipotente me ayuda, no seré humillado. Por eso endurecí mi rostro como el pedernal y sé que no seré avergonzado” Isaías 50:6-7 NVI.

Podemos entender la frase «endurecer el rostro» como sostenerse a pesar de los golpes. La descripción profética del sufrimiento de Cristo, que nos da Isaías, lo muestra con una determinación a pesar de lo que le tocaba atravesar. Esta es la misma respuesta que Dios está esperando encontrar en nosotros.

El carácter sabe que el problema es temporal, y lo único que nos resta es sostenernos en el tiempo, a pesar de que todos los demás hayan renunciado ante la misma circunstancia.

La convicción que atraviesa el corazón del que tiene carácter es que fiel es el que nos llamó y nos sostiene con su Palabra. La tormenta en algún momento terminará, y la gloria de Dios será manifiesta sobre nosotros.

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor David Decena

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