Eugenia Venialgo es una mujer cuya historia profesional no solo está marcada por su pasión por la danza y la gimnasia artística, sino también por su valentía frente a una de las pruebas más difíciles que le puso la vida: el cáncer de mama.
En una entrevista con MisionesOnline, en el marco del mes internacional de prevención del Cáncer de Mama, por primera vez Eugenia Venialgo brinda un testimonio de su lucha como paciente oncológica, y en su relato expone una historia de resiliencia y transformación, donde el arte y el deporte no solo moldearon su carrera, sino que fueron su refugio y su sanación.
Nacida en Chaco, Eugenia se considera posadeña por adopción, ya que desde los cinco años vive en Misiones, provincia donde creció y desarrolló su carrera artística y profesional. Es bailarina, Profesora Superior de Danzas y de Gimnasia Artística, es Jueza Nacional, además de directora del centro deportivo ArteSano, un proyecto que fundó en 2018 junto a su esposo Javier Edgardo Chávez.
ArteSano no es solo un centro deportivo, sino un símbolo de su vida, de su capacidad de crear y sanar a través del movimiento.
“A solo tres meses de haber inaugurado la academia, me dieron el diagnóstico de cáncer de mama. Esto cambió mi vida y la de mi familia por completo. Pasé por momentos de mucha angustia, de mucha tristeza, tenía mucho miedo al dolor. La vida pasó por biopsias, laboratorios, cirugías, quimioterapia, inyecciones ambulantes, radioterapia y controles interminables en todo este tiempo», recuerda.
Y como si fuera poco, en plena pandemia por COVID-19, el gimnasio debió cerrar, aumentando el estrés de ser una paciente oncológica en un contexto tan vulnerable.
A pesar de todo, ArteSano se mantuvo firme. Para Eugenia, la academia se convirtió en un refugio, un espacio que la acompañó durante la enfermedad y la motivada a seguir adelante, siempre con la contención de su familia, principalmente su esposo y su hija. «El gimnasio siguió creciendo; hoy es un gran centro deportivo con casi 100 alumnos. Mi familia es ArteSano, fue un gran refugio para mí seguir en actividad».
Otro apoyo fundamental fue el recibido por la Federación Misionera de Gimnasia, donde sus amigas, Norma y Karina, también la alentaron y le dieron la oportunidad de llevar adelante diferentes iniciativas. “Ellas fueron y son un sostén emocional muy importante. Me dieron un lugar, me dejaron trabajar a mi ritmo mientras atravesaba el tratamiento. Rendí el curso de jueza durante el tratamiento», señala con gratitud.

Los altibajos y la importancia del apoyo
El camino de Eugenia no ha sido fácil. Durante la entrevista, se quiebra al recordar las veces que no participó en eventos o reuniones porque no se sentía parte. «La lucha contra el cáncer de mama es una batalla contra nosotras mismas», confiesa.
Las cicatrices físicas y emocionales del tratamiento la llevaron a sentirse excluida, a veces avergonzada o culpable. «Me sentía fuera de lugar. Era algo inexplicable», dice con tristeza. Pero su esposo Javier, siempre estuvo firme para contenerla y darle fuerzas.
A lo largo de este proceso fue que aprendió que el apoyo de su entorno fue crucial para su recuperación. «Sin el acompañamiento de mi familia, mis padres, mi hija y especialmente mi esposo, no lo habría logrado. Emocionalmente caí muchas veces», reconoce.
Por otra parte, Eugenia destaca también el papel fundamental de los profesionales de la salud que la acompañaron, en especial la Dra. Betania Mascheroni, del Instituto Oncológico Multidisciplinario Misiones y Jefe de Oncología del Sanatorio Nosiglia, a quien describe como su «ángel protector» y la que la alentó a realizar su proyecto de sensibilización y concientización sobre la importancia de incorporar la actividad física en la vida de las pacientes que transitan un cáncer de mama.

Pero en el proceso de un tratamiento oncológico hay una red de profesionales que tienen un don especial. “Está mi enfermera Ramona Bernal, que junto a la Dra. Mascheroni hacen un gran equipo. Están los profesionales del Instituto del Cáncer de Misiones, como la Dra. Marcela Kober, maravillosa. Realmente hay mucho para mostrar en la provincia sobre los avances en los tratamientos y los profesionales de alto nivel tanto en el sector público como privado que tenemos. Son una gran red de personas muy especiales, desde el mastólogo, la oncóloga, los bioquímicos, los técnicos de radioterapia, los anestesistas, las enfermeras, hay mucha humanidad especial detrás de este sistema de salud”, describió Eugenia.
El arte de sanar
En la entrevista, Eugenia también reflexionó sobre su camino de sanación con una filosofía que logró impregnar en cada aspecto de su vida. «El arte es sanador, la danza, la actividad física, el estar en movimiento», afirma.
En ese sentido, se reconoce como “una artesana de la vida, y hoy siembro vida», agrega. Este concepto de «sembrar vida» lo ha llevado a otro nivel, no solo para su propia sanación que por la enfermedad descubrió en forma consciente que en las plantas y la tierra está el milagro de la naturaleza, sino tomando acción, organizando la “1ra Carrera por la Vida 2024” con el apoyo de muchas personas.
El encuentro será el próximo 26 de octubre, y el objetivo es ayudar a otras mujeres que atraviesan situaciones similares con una actividad en un espacio adecuado y confortable para ellas. Como coordinadora de la carrera, un evento en el marco del mes internacional de sensibilización sobre el cáncer de mama, Eugenia diseñó una propuesta que va más allá de las maratones convencionales.
“Esta carrera está pensada especialmente para las pacientes oncológicas, en un espacio donde puedan compartir con sus seres queridos, mostrar sus emprendimientos, aprender de cuidados de salud y estética personal, y sentir que son parte de algo que las empodera”, explica.
«Lejos de ser un slogan, a mí la actividad física me salvó la vida, tanto mental como emocionalmente», remarca Eugenia.
“Por ejemplo, muchas personas de entre 30 y 40 años que han pasado por tratamientos hormonales, una mastectomía o han enfrentado los efectos secundarios de otros tipos de cáncer, a menudo dudan si pueden realizar actividad física. Siempre surgen preguntas o comentarios, pero la respuesta es un rotundo SÍ. Por eso, propongo el baile y la danza como una excelente terapia para el cuerpo, la mente y la salud. Todos deberían experimentarlo en algún momento de sus vidas, sin preocuparse por hacerlo bien o mal, solo disfrutando el momento y liberándose de prejuicios.”, expresa la docente.
Por ello, esta carrera en especial estará centrada en acercar a las mujeres que son pacientes oncológicas a la actividad física en el evento a realizarse en el Jardín Botánico de Posadas, donde ofrecerá circuitos de distancias de 2,5 km (caminata participativa) 5 km y 10 km. Las participantes podrán caminar o trotar, adaptándose a sus propios ritmos. “El único requisito es llevar una remera rosa, no tiene costo de inscripción, es todo gratuito”, agrega Eugenia.
Este evento no es para ella una carrera más, es una oportunidad de mostrar a otras mujeres que el deporte y la actividad física pueden ser aliados en su lucha contra el cáncer de mama. «La actividad física puede ayudarnos a mantenernos vivas, a sentirnos vivas», afirma.
Además, ha diseñado la carrera pensando en un entorno que favorezca a las pacientes, alejándose de las condiciones climáticas extremas y buscando un lugar tranquilo y natural, como es el Jardín Botánico, un bioparque y un espacio de valor histórico y cultural.
La carrera es la excusa para un espacio de encuentro, donde las mujeres pueden caminar o trotar, compartir sus experiencias y celebrar su fuerza. Habrá en paralelo un «Paseo de las Artesanas de la Vida», donde se expondrá el arte que muchas han descubierto durante su tratamiento, ya sea a través de la danza, la pintura o incluso el trabajo con las plantas y la tierra, algo que Eugenia también ha incorporado a su vida.
“En las plantas me inspiré para enfrentar mi tratamiento. Ver que hay plantas secas, marchitas, feas, quemadas por el sol, pero sin embargo vuelven a crecer sus raíces con los cuidados y el amor que uno les brinda, y nuevamente rebrotan, y florecen”, expresa en un relato casi exacto de su propio proceso.

Una carrera para sembrar esperanzas
La 1ra Carrera por la Vida arrancará con una concentración a las 8 de la mañana, en el Jardín Botánico, un lugar con un entorno arbolado, mucha sombra, excelente mantenimiento, y un circuito para organizar la carrera y donde cada participante podrá combinar la actividad y realizar según su ritmo o meta propuesta.
Eugenia se mostró agradecida por el apoyo de muchas personas, profesionales médicos e instituciones como el Instituto Oncológico Multidisciplinario Misiones, la Asociación de Oncología de Misiones (AOM), el Instituto Misionero de Cáncer (IMC), la Secretaria de Deportes y Desarrollo Humano de Posadas, quienes acompañan la propuesta del Centro Deportivo ArteSano.
“Realmente Misiones tiene un sistema sanitario excelente en la atención y tratamiento de enfermedades oncológicas, es una red de profesionales, pero además de personas muy especiales en el acompañamiento de las pacientes y sus familias”, valoró.
El evento es gratuito, fue organizado para las pacientes oncológicas y todo aquel que quiera acompañar este momento, profesionales de la salud, instituciones educativas y la sociedad en general, ya que el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de la detección temprana del cáncer, el apoyo continuo a quienes luchan contra esta enfermedad y el rol clave que tiene la actividad física en este proceso. Los interesados pueden comunicarse vía Instragram @sembrandovida24_ para solicitar el formulario de inscripción y ampliar información sobre las actividades.
El poder transformador del movimiento
Para Eugenia, la actividad física fue un pilar fundamental en su tratamiento y recuperación. No solo le ayudó a mantenerse en forma físicamente, sino que fue clave para su salud mental. «Estar en movimiento es sanador», afirma.
Ella ha vivido en carne propia cómo el ejercicio, la danza y la gimnasia artística fueron su terapia durante los momentos más oscuros de su lucha contra el cáncer. «Bailar, escuchar música, moverme me ayudó a olvidarme por un momento de todo lo que estaba atravesando», relata.
Ahora, su objetivo es compartir ese poder transformador con otras mujeres. Su proyecto «Sembrando Vida» busca brindar clases de baile a pacientes oncológicas, como una forma de reconectar con el cuerpo y con la vida. «Quiero que las mujeres abracen el baile, porque brinda un bienestar integral. Sana el cuerpo y la mente», afirma con convicción.

Un legado de vida
El mensaje de Eugenia es claro: la actividad física, el arte y el apoyo emocional son fundamentales en el proceso de sanación. «Sembrar vida» no es solo un lema, es una forma de vivir para ella, y ahora quiere compartirlo con otras mujeres que atraviesan o han superado el cáncer de mama.
Con la Carrera por la Vida, busca que las pacientes se sientan acompañadas, comprendidas y, sobre todo, vivas. “Sigo luchando contra el cáncer, tanto física como mentalmente. Aun así, les diría a las mujeres que se amen tal como son y que abracen la transformación que esta enfermedad trae consigo. Una sale adelante y se convierte en una versión mucho más fuerte y mejorada. Por eso, amemos nuestro cuerpo, que es nuestro templo. Estamos vivas”, expresó la coordinadora y campeona en su lucha contra el cáncer de mama.
Por Patricia Escobar





Octubre Rosa: el Instituto GEMA lanzó la campaña «Llegar Antes» para concientizar sobre el impacto del cáncer de mama en Misiones
Octubre Rosa | Ofrecen mamografías gratuitas en Misiones para quiénes no tengan cobertura de salud
Se realizará en Posadas una carrera solidaria en apoyo a personas con cáncer de mama o que superaron la enfermedad






