El material particulado 2,5 (PM2,5) se convirtió en uno de los contaminantes más letales presentes en el aire, y su impacto en la salud pública es alarmante. Estas partículas, 30 veces más pequeñas que un cabello humano, pueden tener un diámetro de 2.5 micrómetros o menos, lo que les permite penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, afectando órganos vitales como el corazón y el cerebro.
Provenientes principalmente de las emisiones de automóviles, camiones, fábricas y la quema de madera, las PM2,5 están asociadas a graves enfermedades como cardiopatías, cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas y ataques cerebrovasculares. La Comisión «Nuestro Aire en Común», copresidida por Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda, y Soumya Swaminathan, ex jefa científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó recientemente un informe en el que se destaca que la exposición a este contaminante, incluso por pocas horas o días, es altamente peligrosa.
El reporte subraya que los niños, las personas mayores, quienes padecen enfermedades cardíacas o pulmonares, y las mujeres embarazadas, son los grupos más vulnerables. Además, Yixian Chen, investigadora del Instituto de Investigación Oncológica de Columbia Británica, Canadá, presentó en la Conferencia Mundial sobre Cáncer de Pulmón un estudio que advierte sobre el aumento del riesgo de cáncer de pulmón en mujeres no fumadoras expuestas a las PM2,5.
A pesar de los crecientes estudios que advierten sobre sus peligros, aún no existe un sistema de monitoreo global que proporcione datos actualizados de la contaminación por PM2,5. La invisibilidad de estos datos dificulta la toma de decisiones por parte de los gobiernos, a pesar de que ya existen tecnologías avanzadas, como la vigilancia satelital y el aprendizaje automático, para monitorear la calidad del aire.
En América Latina, el nivel de contaminación por PM2,5 varía entre moderado y alto, según las recomendaciones de la OMS. Países como Chile, México y Brasil cuentan con sistemas de monitoreo más avanzados, mientras que Argentina, Bolivia y Paraguay aún enfrentan desafíos importantes en cuanto a la implementación de estaciones de monitoreo confiables. En particular, Argentina ha sido señalada por su atraso en la vigilancia de este tipo de contaminantes, aunque algunos avances se han logrado en provincias como Tucumán.
La Comisión «Nuestro Aire en Común» instaló a la creación de un sistema global de monitoreo que integre técnicas avanzadas para cerrar las brechas en la información sobre la calidad del aire y así reducir los efectos nocivos de este contaminante en la salud pública.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024




