La expectativa de vida de las personas trans en Argentina no supera los 40 años: cuáles son las necesidades de esta comunidad en Misiones

En Argentina, las personas trans enfrentan una alarmante expectativa de vida de entre 35 y 40 años, producto de la discriminación, la exclusión del sistema de salud y la violencia estructural. A más de una década de la sanción de la Ley de Identidad de Género, activistas alertan sobre el temor a un retroceso en los derechos conquistados, mientras denuncian amenazas y el desmantelamiento de organismos clave para su protección.

En nuestro país, la expectativa de vida de las personas trans oscila entre los 35 y 40 años, una cifra que contrasta dramáticamente con el promedio de la población general. “No existe otro grupo poblacional que tenga un promedio de expectativa de vida tan bajo como las personas trans en nuestro país”, aseguró Gonzalo Bordón Pablos, presidente de la asociación civil Somos Diverses, de Misiones. La situación es aún más crítica para quienes vivieron antes de la aprobación de la Ley de Identidad de Género en 2012, quienes ni siquiera podían acceder a atención médica básica debido a la discriminación.

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Gonzalo Bordón Pablos, presidente de la asociación civil Somos Diverses, dialogó sobre las problemáticas y desafíos que enfrenta la comunidad trans en la provincia de Misiones. En una extensa charla, abordó la necesidad urgente de inclusión laboral, la discriminación educativa y la lucha diaria por el respeto a la identidad de género. Además, ante un nuevo gobierno, expresó el miedo de retroceder con los derechos ganados.

La lucha por el reconocimiento y la inclusión laboral

El presidente de la organización enfatizó en la falta de oportunidades laborales para las personas trans en Misiones, destacando que, si bien la provincia avanzó en términos de visibilidad y estudios sobre la comunidad LGBTIQ+, los resultados siguen siendo preocupantes. “Nos cuesta mucho que nuestros compañeros y compañeras trans ingresen a trabajos formales”, expresó, resaltando que un alto porcentaje de personas trans aún se ven empujadas a ejercer el trabajo sexual.

De acuerdo con un reciente informe del Instituto Provincial de Estadística y Censo (IPEC), el 41,3% de las personas trans en Misiones se dedica al trabajo sexual. “Queremos erradicar esta situación, ya que muchas veces no se trata de una elección, sino de la única opción que tienen”. Aclaró que, aunque algunas personas eligen ejercer el trabajo sexual de manera autónoma, muchas otras lo hacen debido a una violencia estructural que las excluye de otras alternativas laborales.

La educación, otro ámbito de exclusión

La deserción escolar es otro de los grandes problemas que enfrenta la comunidad trans en Misiones. Según el mismo informe del IPEC, el 69,5% de las personas trans abandonó sus estudios debido a la discriminación. “Es muy alto que el 69% abandone por cuestiones de discriminación”, señaló Bordón Pablos. Este problema no solo se presenta en las aulas, sino también en los hogares. “Muchas veces esa discriminación empieza en la casa, y luego la persona no encuentra refugio en la escuela, donde también sufre exclusión”.

Bordón Pablos destacó que las causas de abandono van desde la negativa de las instituciones educativas a permitir que los estudiantes trans usen uniformes o baños acordes a su identidad de género, hasta el rechazo a tratarlos por su nombre y pronombre elegidos. “A pesar de que la Ley de Identidad de Género establece el trato digno, muchas instituciones siguen violando este derecho”, afirmó.

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Barreras en el acceso a la salud

El acceso a la salud también presenta obstáculos para la comunidad trans. “En el hospital de la ciudad, por ejemplo, se exige a las personas trans que cambien su DNI antes de acceder a cirugías que están garantizadas por la Ley de Identidad de Género, algo que la ley no establece”, comentó Bordón Pablos. Subrayó que no se debe condicionar el acceso a tratamientos de hormonización o cirugías a la rectificación registral, ya que cada persona tiene el derecho de decidir en qué orden realizar esos trámites, o incluso no hacerlos.

Antes de que exista la Ley de Identidad de Género, preferían curarse entre ellas o mal curarse. Y estamos hablando de personas que estaban en situación de calle, de violencia de clientes, de violencia policial, con el frío, el calor, con todo lo que implica estar en la calle; se hacían auto-hormonización, cualquier endocrinólogo te podría explicar el mal que hace esto a la salud, y muchas compañeras terminan con cánceres, con problemas muy graves en el hígado, en el estómago, por esa auto-administración de hormonas”.

Un camino de militancia constante

Somos Diverses realiza un trabajo incansable de acompañamiento, asesoramiento y militancia. Desde el abordaje psicológico con enfoque en diversidad hasta la asesoría jurídica gratuita en casos de discriminación, la asociación busca cubrir distintas necesidades de la comunidad trans y LGBTIQ+. “Nosotros hacemos todo lo posible en el tiempo que nos queda fuera de nuestros horarios habituales de trabajo”, expresó Bordón Pablos. Destacó, además, que la organización cuenta con un programa radial semanal y realiza testeos rápidos de VIH, junto con consejerías en salud sexual.

A pesar de los esfuerzos, queda mucho por hacer en Misiones para lograr una sociedad más inclusiva y respetuosa de los derechos de las personas trans. “Es una batalla constante para que las instituciones respeten la identidad de género y brinden oportunidades reales de inclusión”, manifestó.

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Avances y riesgos de retroceso

A pesar de los avances significativos en términos legislativos -como la Ley de Identidad de Género y es Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Educación Sexual Integral, la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, Ley de Fertilización Asistida, entre otras- el temor a un retroceso en los derechos conquistados es latente. “Sabemos que se retrocedió todo lo que se pudo desde el Ejecutivo con decretos, eliminando institutos y ministerios” (refiriéndose a la eliminación del INADI y del Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad), comentó el entrevistado. No obstante, las leyes mencionadas siguen vigentes, aunque su cumplimiento se ve afectado por la falta de organismos de control.

El miedo principal radica en que el actual gobierno avance hacia la derogación de estas leyes. “Nuestro miedo es que sigan avanzando y organizándose territorialmente en las provincias”, mencionó preocupado por un posible desmantelamiento de las normativas que protegen a la comunidad LGBT. Este ataque contra los derechos de las personas LGBT está impulsado por una “guerra ideológica” que usa lo económico como excusa.

Amenazas y la vulnerabilidad del activismo

El activismo LGBT enfrenta amenazas constantes, especialmente desde el cambio de gobierno. “Muchas personas, incluida yo, tuvimos que cerrar nuestras redes sociales”, señaló Gonzalo, y contó que recibió amenazas explícitas, como videos de los vuelos de la muerte, un recordatorio sombrío de los crímenes de la dictadura, acompañado de mensajes como “ahora se les terminó el curro”. Esto refleja el creciente nivel de odio que algunas personas expresan con total libertad, lo que agrava la vulnerabilidad de las personas LGBT.

A pesar de este panorama, el activismo sigue siendo fundamental para la protección de los derechos conquistados. “Nosotros no podemos dejar que eso se les arrebate de la noche a la mañana de un plumazo”, y subrayó que la lucha es colectiva y trasciende las individualidades.

 

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