Productor afirma que actualmente no hay una alternativa para el glifosato que cumpla con los estándares del mercado internacional

Cristian Klingbeil, productor agropecuario y representante de la Comisión Provincial del Té (Coproté), compartió sus inquietudes sobre la propuesta del Gobierno provincial de reemplazar el glifosato por un insumo orgánico. Explicó que el sustituto no cumple con las expectativas y plantea desafíos económicos y logísticos para los productores locales.

Klingbeil detalló que el insumo orgánico presentado como reemplazo del glifosato es un insecticida que, aunque puede causar la muerte de las plantas en altas dosis, requiere aplicaciones cada 15 días. “Eso es inviable, no hay manera de poder estar con una mochila pasando arriba al yuyo cada 15 días”, manifestó.

En términos económicos, mencionó que esto implicaría un costo insostenible, tanto para los productores de yerba como de té. “En vez de pedir 10 centavos de dólar por kilo de té, tendríamos que estar pidiendo 30”, ejemplificó.

Preocupaciones sobre la aprobación y control

El productor también expresó su preocupación por la falta de aprobación del insumo orgánico a nivel nacional e internacional. “El producto que estaban repartiendo desde la provincia no tenía ni aprobación dentro del país”, afirmó Klingbeil, quien recalcó que los mercados internacionales también exigen rigurosos controles de residuos de agroquímicos. “El tiempo de carencia y la posibilidad de encontrar residuos en el té complican aún más la situación”, explicó.

Además de los problemas económicos y de aprobación, Klingbeil destacó las dificultades prácticas en la producción. “Cuando apareció el glifosato, se dejó de carpir manualmente, y ahora tenemos miles de plantitas que hacen imposible el uso de azadas”, aseguró. Incluso aludió a los costos de producción en Argentina que son elevados comparados con otros países productores de té, y que cualquier incremento en estos costos haría insostenible la producción local. “Estamos desapareciendo como productores de té en el mundo porque no somos rentables”, advirtió.

“A ver, todo el mundo habla de querer comer más sano y todo eso, y está bien. Ahora, el mercado maneja todo, la demanda te maneja la oferta, ¿por qué no sobreabunda los productos orgánicos en los supermercados? Porque todavía no estamos dispuestos a ir a comprar productos orgánicos que tienen un plus de precio, porque claramente se produce a otra escala, con otros costos, tiene que tener un valor extra, un valor superior”, reflexionó Klingbeil.

Capacitación y uso adecuado de agroquímicos

Finalmente, el representante de la Coproté mencionó que hubo mejoras en la capacitación y uso adecuado de agroquímicos, lo que permitió reducir la cantidad de aplicaciones de glifosato. “Antes se hacían dos a tres aplicaciones por año en el té, y hoy estamos trabajando con una sola aplicación en el año”, destacó. Sin embargo, insistió en que la prohibición del glifosato sin una alternativa viable representa un serio riesgo para la competitividad y sostenibilidad de la producción de té en Misiones.

“No hay ni siquiera una medida a nivel nacional, una medida económica que nos ayude a poder ser competitivos afuera. Estamos remando en un dulce leche que cada vez está más espeso y ya nos están sacando los remos”, sostuvo Klingbeil.

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