Ante la decisión de Nación de eliminar programas sociales gestionados por Cáritas, el padre Barros afirmó que “genera situaciones de angustia y menor calidad de vida”

Alberto Barros expresó su preocupación ante el aumento de la pobreza y el empobrecimiento de la clase media, exacerbado por la eliminación de programas sociales del Gobierno nacional. A pesar de la difícil situación, mantiene la esperanza en la solidaridad del pueblo argentino en la lucha por un futuro mejor.

Alberto Barros en Radio Santa María de las Misiones

El vicepresidente de Cáritas y párroco de la capilla Sagrada Familia en la diócesis de Posadas, expresó su preocupación sobre el aumento de la pobreza en el país: “La pobreza va creciendo cada vez más, la indigencia se multiplica, tenemos pobres cada vez más pobres y una clase media que se va empobreciendo de una manera alarmante”, afirmó. Esta declaración surge en el contexto de la decisión del Gobierno nacional de eliminar los programas sociales gestionados por Cáritas en diversas diócesis del país como parte de su intento por reducir el déficit fiscal. Entre las diócesis afectadas se encuentra Posadas, donde se desarrollaban iniciativas como el Plan de Inclusión Educativa Emaús, que contaba con más de diez años de trayectoria.

En este contexto, Alberto Barros expresó preocupación por el aumento de la pobreza y el empobrecimiento de la clase media. Se critican políticas que favorecen a una minoría mientras la mayoría enfrenta carencias básicas: “Un país que tiene tantas posibilidades, que hoy tengamos que hablar de problemas de hambre, literalmente, en muchas familias la verdad que es doloroso, indignante”. 

Con una mirada desde lo cotidiano, el referente de Caritas expresó su alarma ante la realidad que enfrenta la comunidad: “Mucha gente que pertenecía a una clase media sencilla, pero que vivía con dignidad, hoy ve derrumbarse todo su presente con una perspectiva de futuro muy incierta y más bien negativa”. 

En este sentido, subrayó que las políticas libertarias marcan un deterioro que daña el tejido social: “Ni yo ni la gente de Cáritas somos expertos en estadísticas, pero palpamos la realidad día a día. La pobreza va creciendo cada vez más, la indigencia se multiplica y tenemos pobres cada vez más pobres, y una clase media que se va empobreciendo de una manera alarmante”. 

En este contexto, Barros también señaló una preocupante desigualdad en la distribución de la riqueza: “Según estadísticas recientes, el 17-20% de los argentinos ha aumentado su consumo, mientras que más del 80% ha visto bajar su nivel de consumo de manera alarmante”. Para Barros esto “revela un proyecto de país que se fundamenta en el enriquecimiento de una minoría y el empobrecimiento de la mayoría”.

La labor de Cáritas se vio afectada por la desatención gubernamental ante las necesidades básicas de la población, ante esto el padre lamentó: “Nos resulta imposible poder responder a las necesidades crecientes en los barrios más pobres. Hace una semana, desde Cáritas Nacional nos informaron que no se renovaron los convenios de asistencia, incluyendo programas de merienda y apoyo escolar, debido a un supuesto déficit cero”.  

El impacto de estos recortes se extiende a los más vulnerables, incluidos los niños y los ancianos: “Cuando se le saca el pan a la gente, se le quitan los medicamentos, generando situaciones de angustia y menor calidad de vida. Los abuelos, que necesitan más apoyo en salud y alimentación, se encuentran en una situación desesperante debido a las políticas que se implementan”. 

A pesar de la sombría realidad, Barros mantiene la esperanza en el pueblo argentino: “La solidaridad siempre está presente porque forma parte de nuestra identidad más profunda. Sin embargo, la necesidad es cada vez mayor y no alcanzamos a cubrir todo. No perdemos la esperanza porque es lo único que nos motiva para seguir luchando por algo mejor”.

 

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