En las últimas horas, imágenes de vórtices de agua, también conocidos como “tornados de río”, se han viralizado en redes sociales, generando asombro y dudas entre los internautas. Estos fenómenos, observados en la zona de la represa Yacyretá, han captado la atención del público por su singularidad.
Según explicaron desde las redes oficiales de la represa Yacyretá, estos vórtices son fenómenos completamente normales que se producen en las instalaciones hidroeléctricas. Se forman debido al cambio de dirección del agua en las cercanías de las turbinas o compuertas, creando una especie de torbellino en la superficie del río.

“En nuestro caso, los vórtices se generan en el sector de las turbinas, una vez que el agua ya pasó por los álabes, formando un remolino por vano o turbina, o muy cerca del vertedero del brazo principal del río Paraná”, detallaron los expertos de Yacyretá. Añadieron que la ubicación de estos fenómenos es variable, dando la impresión de que “caminan” por el río.

Estos espectaculares remolinos tienen un diámetro aproximado de un metro en la superficie, y el embudo que forman se estrecha hacia abajo, “perforando” el espejo de agua. Los especialistas aseguran que detenerse a contemplarlos ofrece un fascinante espectáculo de formas que acompañan el fluir del agua.
Es importante destacar que este tipo de movimiento en espiral es natural en los líquidos y se basa en la dinámica del movimiento de vórtice, que puede ser horario (dextrorotatorio) o antihorario (levógiro). Este fenómeno demuestra cómo el agua es, en esencia, energía en movimiento.
La energía cinética generada por estos vórtices, causada por la gravitación terrestre, contribuye a energizar, regenerar y revitalizar el agua. Este proceso natural se reproduce miles de veces en sistemas como el Biodynamizer, aprovechando los principios de la naturaleza para el tratamiento del agua.
Bairuzú: el remolino de Montecarlo que se tragó distintas embarcaciones y los aborígenes adoraban por su misterio
Bairuzú es un fenómeno que se produce en el río Paraná, un remolino peligroso, que según cuentan los pobladores se tragó hasta barcazas. La alteración sobre el río se forma cerca de la isla Caraguatay, en cercanías al puerto de la localidad de Montecarlo.
Tiempo atrás se difundió un video donde Ramón Sorondo, presidente de la Federación Misionera de Pesca y Lanzamiento (FeMiPyL), se encuentra al mando de una embarcación acompañado de Juan Ramón Riveros, un kayakista de la provincia y ambos se aproximan al famoso “Bairuzú”. “El ruido que genera el remolino se puede escuchar desde lejos, es muy impresionante y a la vez muy peligroso”, cuenta Ramón a Misiones Online.
Estacionados sobre el remolino, Sorondo menciona que están a 57 metros de profundidad, donde en el fondo del río habría embarcaciones que han sido “tragadas” por el fenómeno. Asimismo, el hombre cuenta que la profundidad siempre dependerá del caudal que tenga el río.
Bairuzú o Voiruzú es un manifestación que asombra a todos los misioneros, se denomina “Bairuzú” lugar donde se forman remolinos con las aguas que chocan entre sí, se producen turbulencias y finaliza dejando un pozo que se torna peligroso para los amantes de los deportes acuáticos.
“Si un dia decidis ir al río a navegar con una embarcación chica, con alguna piragua o con un kayak, lo más conveniente es que vayas preparado, sabiendo nadar. Cuando los remolinos se unen, es muy peligroso, no sabes dónde te puede tirar, lo más que seguro que la vas a pasar mal”, manifestó Ramon Sorondo.
Antiguamente, según relató Sorondo, los aborígenes que habitaban la zona lo denominaban y aseguraban que en ese sector del río había una víbora grande que se tragaba a las embarcaciones.

En esa línea, también contó Ramón que anteriormente –había charlado con un colono que ya partió de la tierra– y que él había manifestado que el “Voiruzú” (como le decían antiguamente los aborígenes) era como un Dios para ellos, ya que todo fenómeno que no tenía explicación decidían adorarlo, así se formó un respeto hacia el torbellino
“Los primeros guías lo conocían como el Voirusú, que era una víbora grande que se comía a las canoas, todo lo que la madre naturaleza tenía y se manifesta era exponente para ellos, lo convierten en un Dios, son mitologías que año tras año van tomando más fuerza”, dice Sorondo

Sobre el Bairusú peligroso, el pescador cuenta que “habitualmente son tres remolinos grandes que se unen y forman un remolino solo, tranquilamente eso se traga una embarcación. Si te vas con un Kayak la vas a pasar muy mal”, reiteró y aconsejó que para ir a navegar en esa zona es fundamental saber nadar.
Continuando con la entrevista, Sorondo explica que el primer remolino se forma a 7 metros de la orilla, el segundo remolino inicia a unos 15 metros de la costa y el otro viene desde el medio de Paraná y, cuando los 3 remolinos se unen, forman el famoso Bairusú. Además expresa que “recorre un tramo en forma circular y revienta en el agua, se pone calmo por unos minutos y nuevamente se vuelven a formarse los remolinos, es algo hermoso para ver, pero peligroso”, dice Sorondo en diálogo con Misiones Online.

De izquierda a derecha Margarita Bischoff, Martín Bischoff y Anita Widmann de Bischoff Foto gentileza: Carolina Bischoff
“El sonido es ensordecedor, cuando revienta el agua suena como unas olas gigantescas, pero antes el sonido en la zona se podía oír desde lejos”, recuerda.
La zona sin dudas es peligrosa por sus mitos y también por los inconvenientes que generan los remolinos, pero los que viven en cercanías al río lo aprovechan, ya que en ese lugar es muy común que los pescadores saquen piezas enormes de peces.
“Hay muchas historias de pescadores que cayeron al agua, tengo un alumno, soy profesor en una escuela de adultos, que falleció años atrás y un día en la escuela me había contado que cayó al agua mientras estaba pescado, él se pudo salvar, pero su compañero no. Son historia que quiero contar porque sino la historia desaparece”, añade Sorondo, presidente de la Federación Misionera de Pesca y Lanzamiento.
“A mí personalmente también me agarró estando en una embarcación chica, ese día no sé cómo hice pero pude salvarme, había pensado tirarme de la lancha e ir nadando hasta la costa, por suerte no tomé esa decisión y aguante con el motor que tenía” , relata.

Isla Caraguatay, muchos años atras
Por otro lado, el meteorólogo Marcelo Kusik explicó “el fenómeno se debe a la topografía del suelo en las aguas. En Misiones lo podemos ver en Montecarlo cerca de la isla Caraguatay. Al navegar por el río Paraná los pescadores lo temen mucho, deberían hacerse estudios del área”

En cuanto a la permanencia y formación de estos remolinos sostuvo “son irregulares pero frecuentes en determinadas zonas. Por ejemplo, en los flujos de agua, en las salidas de arroyos y en ríos”, concluyó Kusik

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