Tras una intensa búsqueda de 48 horas, Alejandro descubrió que había sido robado del vientre de su madre, Nélida, el 16 de diciembre de 1987. «Ella iba todos los días a los hospitales donde le decían que estaba, a los juzgados pidiendo que me devuelvan, pero nadie le daba bola», relató Alejandro.
Nélida fue engañada durante el parto. Una asistente social la llevó a una clínica privada en Posadas, donde le practicaron una cesárea y le dijeron que su bebé había muerto. “Pero, no se conformó con esa explicación y pidió que le entregaran el cuerpo. Tras muchas idas y vueltas, finalmente le dijeron que ‘había nacido con problemas en las piernas’ y que lo habían llevado a Buenos Aires para tratarlo”, explicó Alejandro.
A pesar de que Alejandro siempre supo que era adoptado, nunca sintió la necesidad de buscar a su familia biológica hasta que encontró los papeles de su adopción. “Ahí encontré una denuncia de Nélida, mi madre biológica, hacia la asistente social que me había dado en adopción, en donde pedía mi devolución”, detalló.
“No podía creer que había una denuncia de una mujer, que era mi madre, que pedía mi devolución», contó Alejandro. «Fue muy importante saber que mi familia siempre me quiso”.
Lo que a su madre le llevó casi toda una vida, a Alejandro le tomó solo 48 horas encontrarla a través de las redes sociales. Finalmente, pudieron reunirse y cerrar la herida de 33 años de separación.
“Yo creo que la identidad de cada uno y las raíces es lo más importante. Saber de donde venimos en la base de la vida”, concluyó Alejandro en diálogo con TN.