Día Mundial de la Leucemia Mieloide Aguda: cuáles son sus síntomas, tratamientos y la importancia del diagnostico precoz

La leucemia mieloide aguda (LMA), un tipo de cáncer de la sangre, es una enfermedad en la que la médula ósea produce grandes cantidades de células sanguíneas anormales. La detección temprana es crucial para mejorar el pronóstico de esta enfermedad, ya que permite iniciar el tratamiento antes de que la enfermedad progrese.

Desde la asociación ALMA, formada por pacientes y familiares de pacientes con diagnóstico de leucemia, señalan que muchos de los signos y síntomas de LMA son también causados por otros tipos de enfermedades. Las señales corporales a tener en cuenta son:

  • Malestar general: la reducción de células saludables en la médula ósea puede provocar dolor en piernas, brazos y caderas, acompañado de fiebre leve, hinchazón de ganglios linfáticos o de las encías.
  • Fatiga y dificultad para respirar, palidez: la disminución de glóbulos rojos saludables puede causar baja energía, dificultad para respirar durante actividades cotidianas y palidez notoria.
  • Pérdida de peso involuntaria: la pérdida de apetito y/o un aumento en el consumo de energía en personas con LMA pueden llevar a una reducción significativa de peso.
  • Moretones y petequias: un conteo reducido de plaquetas puede resultar en la aparición fácil de moretones o de pequeños puntos rojos en la piel, conocidos como petequias.
  • Sangrados prolongados por heridas menores: la escasez de plaquetas puede ocasionar sangrados más extendidos o una cicatrización más lenta de cortes leves.

Para diagnosticar la LMA, se realizan análisis de sangre y médula ósea. Estos análisis pueden incluir un hemograma completo para medir la cantidad de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, así como la evaluación de las células sanguíneas mediante un frotis de sangre. Además, se realizan procedimientos de aspiración y biopsia de médula ósea para confirmar el diagnóstico.

El tratamiento estándar para la LMA implica ciclos intensivos de quimioterapia, seguidos de ciclos de consolidación. En algunos casos, el trasplante de médula ósea puede ser una opción. Sin embargo, para aquellos pacientes que no pueden recibir quimioterapia debido a su edad o estado de salud, existen opciones de tratamiento con un mejor perfil de seguridad.

Las terapias dirigidas, que actúan sobre las proteínas responsables del crecimiento de las células cancerosas, ofrecen nuevas esperanzas para los pacientes con LMA. Estas terapias pueden utilizarse en combinación con la quimioterapia o como tratamiento único, y están diseñadas para ser más específicas y efectivas que la quimioterapia convencional.

Aunque el tratamiento de la LMA puede afectar la rutina diaria de los pacientes y plantear desafíos físicos y emocionales, los avances en medicina están mejorando la calidad de vida de los pacientes y ofreciendo nuevas esperanzas en la lucha contra esta enfermedad.

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