Realizan una colecta de libros y lápices de colores para pacientes oncológicos del Hospital de Pediatría de Posadas

“Tany” Espíndola de Muntaner, en memoria de su hija fallecida a causa del cáncer, colecta libros y material de dibujo para los niños internados en el sector oncológico del Hospital Pediátrico de Posadas, buscando ofrecerles un momento de alegría en sus difíciles jornadas.

Juana Margarita Espíndola de Muntaner- Radio Tupambaé

Juana Margarita “Tany” Espíndola de Muntaner es una madre que hace unos años se dedica a la colecta de libros para los pequeños pacientes oncológicos del Hospital de Pediatría del Parque de la Salud de la capital provincial.

«Desde 2015, organizamos esta colecta. Surgió a raíz del fallecimiento de nuestra hija, Marina Muntaner, quien nos dejó a los 34 años debido al cáncer», comentó. Esta tragedia familiar la llevó a conectarse con la “Fundación Virginia Fidelli Vidas Felices”, creada por Graciela, madre de una joven de Rosario que también perdió su lucha contra la enfermedad.

«La misión de esta fundación es acompañar a familias que tienen niños internados con cáncer u otras patologías tan preocupantes. Si cuando tienen fiebre o tos ya nos desesperamos, imagínense lo que es tener un hijo con una enfermedad tan grave», reflexionó.

Desde fines de 2011 ambas madres trabajan a la par en la fundación con la venta de tazas entre otros objetos para solventarla.

Uno de los principales proyectos de la fundación es la distribución de «bibliomóviles», que no son más que bibliotecas con ruedas. «Estas bibliotecas tienen un elefantito celeste en el frente, en honor a Gini Fidelli, quien coleccionaba elefantitos», detalló. En 2015, Graciela le propuso enviar un bibliomóvil en memoria de Marina, decisión que Tania y su familia aceptaron con gusto.

«Decidimos que sea para el sector de oncología del Hospital Pediátrico de Posadas. La entrega fue en el edificio antiguo del hospital, y fue muy emotiva. En ese momento trajo libros de cuentos y para pintar y juegos de mesa», rememoró Espíndola.

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Sin embargo, el propósito de la colecta fue evolucionando. «Desde 2016, nos piden libros para pintar y todo tipo de material de dibujo nuevo», mencionó. Esta decisión surgió debido a la necesidad de minimizar el riesgo de contagios. «Los libros de cuentos, al pasarse de mano en mano, podían representar un peligro», explicó.

«Los niños merecen recibir algo nuevo. A cada niño se le entrega un kit personal con un libro para pintar y lápices de colores», sostuvo.

En esta línea, indicó que, aunque inicialmente recolectaba donaciones físicas, la pandemia la llevó a optar también por las transferencias bancarias. «Recibo transferencias, sumo todo, hago la compra y presento la factura a todos mis contactos», aclaró. La idea es maximizar cada donación y poder comprar más material para los pequeños pacientes.

«Vale la pena ese pequeño sacrificio de un libro, de una cajita de lápices de colores. Vale la pena ver la sonrisa de ese niño, cómo se distrae en ese momento de dolor y de preocupación», dijo Espíndola de Montaner. Y no solo eso, también aludió al impacto en las familias de estos niños. «He estado en momentos cuando hemos hecho la entrega y hemos hablado con esos papás. Ver cómo miran a sus hijos, felices con un libro en las manos, y yo digo, vale la pena».

La iniciativa tiene historias conmovedoras detrás. La entrevistada contó la historia de una mamá de Posadas, quien tuvo a su pequeña hija internada debido a un tumor cerebral. «Un día me escribe y me dice que su hijita disfrutaba y era feliz cuando ella le mostraba el libro que era para pintar. Y también me cuenta que, en momentos de insomnio preocupada por su hija, ella ordenaba el bibliomóvil. Limpiaba los libros, ordenaba las cajitas de lápices, preparando para que algún chico después lo recibiera».

La razón detrás de esta campaña es clara para esta madre: «Que esos papás que están tan preocupados vean que su hijito en algún momento puede disfrutar como antes de la enfermedad». 

También explicó la elección del período de su campaña: «El 7 de septiembre es el cumpleaños de nuestra Marina y el 27 de septiembre ella falleció. Trato de transformar todo ese dolor que sigue siendo el mismo en algo positivo, en trabajar y ver cómo puedo armar esta colecta y finalmente entregarla en oncología pediátrica».

Para quienes deseen colaborar con esta noble causa, pueden ponerse en contacto al número 3743-505733 o acercarse a Córdoba 1335, 4° piso, departamento B. «Ojalá que haya muchas personas que se acerquen y puedan colaborar», finalizó.

colecta de libros y lápices de colores para pacientes oncológicos

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