Puerto Iguazú | Mateo es un monito que fue rescatado del ataque de unos perros, casi perdió un brazo y hoy vive en casi libertad

Dentro del centro de rescate de animales Güira Oga, hay cientos de historias sobre como han llegado las distintas especies. Una de ellas es la de Mateo, un monito que fue rescatado muy chiquito. Había sufrido, junto a su madre quien no sobrevivió, el ataque de perros en Posadas. 

La historia de Mateo comienza con un doloroso incidente: él y su madre sufrieron un ataque de perros en la ciudad de Posadas, que se cobró la vida de la madre del monito. Afortunadamente, el pequeño mono logró sobrevivir, aunque resultó gravemente herido. «Llegó de chiquitito con una fractura en el brazo», explicó Mara Anfuso, encargada del centro de rescate de animales silvestre Güira Oga. El trauma dejó una huella en Mateo, ya que uno de sus brazos quedó menos desarrollado debido a la fractura.

La problemática de la interacción entre animales domésticos y silvestres se hace evidente en esta historia. Anfuso advirtió sobre la importancia de no alimentar a los animales silvestres, ya que las dietas humanas no son adecuadas para ellos y pueden causar problemas de salud. En el caso de Mateo, su madre fue atacada mientras buscaba alimento, resaltando la importancia de mantener una distancia segura entre las especies.

 

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La madre de Mateo, herida gravemente, logró llevar a su cría a un árbol antes de fallecer. Fue gracias a la rápida intervención de personas y al apoyo del ministerio de Ecología, que Mateo pudo ser rescatado y trasladado al centro de rescate. Anfuso menciona que Mateo pasó por múltiples cirugías durante dos años para salvar su brazo, que estaba gravemente dañado. La situación fue crítica, incluso se consideró la posibilidad de amputar el brazo, pero finalmente el esfuerzo conjunto del equipo veterinario y el cariño hacia el animal lograron preservar su extremidad.

El camino hacia la recuperación fue largo y arduo. Mateo recibió cuidados intensivos y curaciones diarias mientras estuvo internado en un área especial del centro de rescate. El resultado es evidente en la actualidad, ya que Mateo goza de una semilibertad en un espacio delimitado por árboles. Aunque ocasionalmente intenta explorar más allá de su espacio, su docilidad y su apego a los cuidadores le permiten ser reintegrado sin problemas.

La historia de Mateo es un ejemplo de cómo la combinación de medicina y amor puede hacer la diferencia en la vida de un ser vivo. «Muchas veces la medicina combinada con el cariño salva», enfatiza Anfuso. El trabajo del equipo de Güira Oga no solo le devolvió la movilidad a Mateo, sino que también le brindó la posibilidad de vivir una vida plena en la naturaleza.

El esfuerzo del centro de rescate Güira Oga y la tenacidad de los profesionales que cuidaron de él permitieron que este pequeño mono superara las dificultades y encontrara un nuevo comienzo en medio de la naturaleza.

 

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