Juan Barney, tercer generación de la empresa familiar Anna Park, compartió la historia de esta compañía productora de yerba mate orgánica y su compromiso con la naturaleza. Anna Park, describió, es un “proyecto romántico” de amor por la tierra y la agricultura, donde la paciencia y la sustentabilidad son clave para brindar un producto singular.
La empresa yerbatera familiar Anna Park, en Misiones, tiene sus raíces en una historia de amor. Juan Barney, empresario, contó que su abuelo, de origen sueco, llegó a Argentina huyendo de la guerra. En la tierra colorada, encontró la historia de unos suecos asentados en el país y decidió unirse a ellos para cultivar yerba.
El proyecto, entonces, se volvió familiar, llevando consigo el nombre de Anna Park. El nombre proviene de Anna Nilen, una amiga de su abuelo Eric, quien se convirtió en el amor de su vida. A pesar de las distancias, el destino los unió y fundaron juntos una vida en Campo Ramón, donde decidieron plantar sus yerbales.
La yerba mate orgánica Anna Park, detalló Barney, “es más que un producto; representa un proyecto romántico” donde el amor por la tierra y la agricultura son los protagonistas. Juan contó que su padre, Eric Barney, un ingeniero electromecánico, se propuso crear “la mejor yerba posible sin importar el tiempo ni el dinero”.
En ese sentido, explicó que el proceso de producción se basa en el respeto por la naturaleza y la sustentabilidad. Cosechando cada dos años, los árboles completan su proceso biológico, lo que otorga a las hojas distintas propiedades y prolonga la vida útil del mate. Además, el proceso de estacionamiento es de cuatro años y el secado es sin humo, lo que hace de la yerba mate Anna Park un producto de producción limitada pero de calidad.
Anna Park y una larga travesía hacia la yerba mate orgánica
Convertirse en una yerba orgánica fue un desafío para la empresa Anna Park, confesó Juan Barney. En los años 90, iniciaron el proceso de certificación con la empresa OIA, que implica cinco años sin utilizar venenos. A partir de entonces, implementaron técnicas como el uso de abonos naturales. La paciencia y el amor a la tierra fueron fundamentales para lograr una yerba mate de alta calidad, cuyos suelos vivos de microbiología brindan propiedades únicas a la planta.
La empresa Anna Park se destaca por su compromiso con la sustentabilidad y el cuidado del ambiente. Juan, al igual que sus padres, son conservacionistas y ecologistas, y esto se refleja en su forma de trabajar la tierra y producir la yerba. Buscan dar ejemplo y motivar a la comunidad a adoptar prácticas más amigables con el entorno natural.
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Las exportaciones de yerba mate registraron un crecimiento interanual de 10% en el primer semestre del 2023: se comercializaron más de 18 millones de kilos al exteriorhttps://t.co/6LcEkStq30
— misionesonline.net (@misionesonline) July 26, 2023



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