La sequía multiplicó la demanda de mamón y una cooperativa misionera lo aprovecha

La falta de lluvias que azotó a buena parte del país afectó la producción de frutas que se utilizan para elaborar distintos productos. Eso incrementó la demanda, por ejemplo, de fruta abrillantada que en Misiones se obtiene a partir del mamón. La cooperativa Flor de Jardín trabaja a destajo por estos días para cumplir con pedidos que llegan de todo el país.

Ubicada en Jardín América, Flor de Jardín nació en 1973 como secadero y molino de Yerba Mate y hace unos 25 años encaró un exitoso proyecto de diversificación basado en la producción de dulces, frutas escurridas y encurtidos salados que se elaboran con frutas y vegetales cultivados por sus propios socios.

Esta parte del año los encuentra trabajando a pleno en la elaboración de fruta abrillantada, producto que atraviesa un período de demanda insatisfecha provocada por factores climáticos.

Buena parte de la fruta abrillantada, la de calidad más discutible, se elabora en base a cáscara de sandía que se cultiva en Corrientes y Chaco y el producto de mejor calidad utiliza al mamón con materia prima.

La sequía que se registró en los últimos dos años en buena parte del país afectó a la producción de sandía y eso provocó una demanda insatisfecha de fruta abrillantada, situación que aprovechan los elaboradores de ese producto en Misiones.

En la provincia los principales oferentes en ese mercado son dos cooperativas, la CAUL en 25 de Mayo y la mencionada Flor de Jardín. El jefe de planta de la entidad de Jardín América, Victor Scappini, indicó que este año están destinando la mayor parte de la producción de mamón de sus socios a la elaboración del producto que se utiliza principalmente en budines y panes dulces.

Producción artesanal en cantidades industriales

El volumen de elaboración de estos productos varía de acuerdo con la calidad de los mamones (materia prima) que llegan a la planta, siendo generalmente entre 15 y 20 toneladas de fruta por semana en período de cosecha y alrededor de 300 mil kilos por año.

El procedimiento es largo y minucioso: se recibe el mamón verde de los productores, previa selección y control de calidad, las frutas pasan por cintas sanitarias, peladoras y maquinas cubeteadoras. Una vez finalizado el primer tramo del proceso, el mamón pelado y cortado en cubitos ingresa a la fábrica donde se hace la cocción y el agregado de azúcar para llegar al grado brix que requiere el producto final.

La fábrica de Flor de Jardín ofrece productos que tienen más procesos artesanales y manuales antes que industriales, lo que requiere mayor cantidad de operarios que en plantas más automatizadas.

Actualmente cuentan con 15 operarios que trabajan durante todo el año en diversas producciones por temporadas, aunque en toda la cadena productiva se ven involucradas más un centenar de familias de Jardín América y las zonas cercanas, lo que significa un impacto económico a través de la generación de empleo.

Otro punto destacable de esta metodología de trabajo artesanal dentro de la industria alimenticia es que representa una opción más saludable y a la vez ecológica ya que se trata de reducir la utilización de la mayor cantidad posible de productos químicos dentro de los procesos de manufactura.

 

Diversidad de productos y diversidad de trabajo

La cooperativa apuesta a la capacitación permanente del personal en todos los sectores involucrados en el proceso productivo, para así ofrecer a los trabajadores posibilidad rotativa en los puestos de trabajo durante el año.

Buen ejemplo de ello son los proveedores, que son los mismos socios e hijos de socios que junto a un grupo de tareferos se capacitaron para poder realizar tareas que permiten tener en la fábrica todo lo necesario en la temporada de envasados.

 

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