En un pequeño pueblo de Córdoba llamado Elena, un grupo de niños ha creado una liga de fútbol sin la participación de adultos. En un baldío cercano, estos mini dirigentes han establecido seis equipos con presidentes, técnicos y jugadores, y han creado su propio reglamento lleno de fantasías y emociones.
Lo que hace que esta liga de fútbol sea aún más especial es la forma en que los niños la administran. Tienen una comisión directiva bien organizada que maneja las redes sociales, las estadísticas y la organización de cada jornada.
Además, los jugadores pagan 20 pesos para participar en cada fecha y el dinero recaudado se utiliza para el mantenimiento de la cancha y para el premio del campeón y subcampeón. Sin embargo, estos pequeños genios han logrado que ningún niño se quede sin jugar por falta de dinero.
La indumentaria de los equipos es muy variada, combinando todos los colores en un mismo equipo. Los niños van a cada pelota como si fuera la última, se caen y se levantan inmediatamente, y lo más importante de todo, no se escuchan gritos fuera de lugar. No hay padres que buscan tapar sus propios fracasos y salvar sus problemas económicos con un futuro Messi.
La liga de fútbol es una reminiscencia de los potreros de antaño, de aquellos que son de generaciones anteriores. Es cerrar los ojos y recordar la canchita de tierra, la pelota de trapo o el simple y sano disfrute de compartir con amigos.
La liga de fútbol de Elena es más que un juego. Es un mensaje poderoso de que el deporte no debe ser una fuente de presión para los niños, sino una fuente de disfrute. Los niños son libres de soñar y crear su propio mundo, y es gracias a ellos que el potrero ha vuelto a resurgir.

Fútbol Femenino: la misionera que sueña con debutar en la primera de Banfield
Histórico: Noelia Leyría se convirtió en la primera mujer ocupar un lugar en el Consejo Directivo de la Liga Posadeña de Fútbol
Liga Regional Obereña de Fútbol | Atlético Campo Grande ganó y se quedó solo en la punta del Apertura






