Trabajó en la obra del puente Posadas – Encarnación y cuenta los secretos detrás de la construcción

Trabajó durante casi toda la construcción del puente como personal "especializado". Realizaba los encofrados para el hormigón. Se refirió a los mitos que rodean esta importantísima obra.

Alfredo Comelli, un ex obrero que trabajó en la construcción del puente internacional San Roque González, revela todos los detalles de esta inmensa obra que llevó 10 años. Comelli, que ahora tiene más de 70 años, cuenta que comenzó como ayudante, pero rápidamente fue promovido a la categoría de “especializado” gracias a su experiencia previa en otras empresas.

Comelli era carpintero y armador, preparando todas las armaduras encofradas de chapa y vertiendo él mismo el hormigón a 150 o 200 metros de altura. Con el tiempo, se convirtió en uno de los líderes de la construcción, trabajando en todos los lugares del puente, incluyendo la «A» y el lado paraguayo.

El vertido de hormigón se realizaba hasta en horas de la noche.

El horario era de 12 o 13 horas por día, entrando a las seis de la mañana y saliendo a las siete de la tarde. A lo largo de la obra, Comelli hizo muchos amigos y colegas, siendo parte de un equipo de más de 800 trabajadores.

El interior del puente es hueco.

Comelli recuerda que en aquellos tiempos ganaba alrededor de “100 pesos y pico”, lo que era una buena remuneración para la época.

“El puente nunca se va a caer” 

En base a los recientes estudios llevados a cabo por Vialidad Nacional para determinar la estabilidad del puente, Comelli comentó que, dado los materiales que utilizaron, es “imposible” que el puente se derrumbe.

La «A» es la estructura con forma de dicha letra que sostiene los obenques.

Está hecho para que en 150 años recién necesite su primer mantenimiento”, relató y agregó que en aquella época trabajaron con los más destacados ingenieros para garantizar la seguridad de la obra.

Asimismo relató que la cantidad de hormigón vertido en los cimientos del puente y las enormes varas de acero que dan sostén a la estructura, la convierten en un bólido imposible de destruir.

La muerte accidental de sus compañeros

Comelli relata con tristeza cómo estuvo con su amigo Hugo cuando cayó y murió: “Él cayó de la grúa, yo estaba poniendo los hierros, ya para terminar, porque esa grúa tenía que llevar a la “A” y cuando estaba para ir a la casa él venía caminando por arriba y se cayó, ahí no más murió.”

Las fotos eran tomadas por un fotógrafo de la empresa que documentaba los procesos de la obra.

Además, hubo otro obrero que falleció de forma similar al caer desde las alturas. “Murió en la»A «.Cuando estaban tensando el obenque se cayó por la pila, de espaldas. Le sacó todo la piel, cayó de allá arriba y se descuartizó abajo”, relató Comelli.

Así como el fallecimiento de otro obrero en la tormenta que azotó la obra. Era un sereno y fue víctima de los intensos vientos que lo hicieron caer de la casilla en la que estaba apostado. 

Alfredo trabajó 9 años, casi hasta el final de la obra, pero diferencias con el capataz lo llevaron a dejar la obra.

Asimismo, Comelli negó rotundamente el mito que señala que hubo obreros que quedaron sepultados en el hormigón. 

A pesar de las dificultades y tragedias, Comelli siente un gran orgullo por haber sido parte de la construcción del puente internacional San Roque González, una obra que ha sido de gran importancia para la conectividad entre Argentina y Paraguay.

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