Oberá: liberaron a los únicos dos sospechosos del caso Gladis Gomez, la comunidad católica pide justicia

Tras la reciente noticia de la liberación de los sospechosos y sin otros posibles acusados del asesinato de la joven catequista, la comunidad católica se unió para buscar justicia, el clamor de toda una comunidad pidiendo cárcel para los culpables.

FMS – Damián Bitar

¿Usted sabe que este clamor que ustedes enarbolan por Gladys Gómez es el clamor de tantas víctimas de la delincuencia y de la inseguridad creciente en Oberá que no tienen la posibilidad de manifestarse?

Damián Bitar: Esa es la intención por la cual después de recibir a las hermanas de Gladis, donde nos informaron que los dos únicos acusados quedaban liberados, es decir, no iban a ser llevados a juicio porque según les informaron no había motivo de una acusación con causa para la cual llevar a juicio a estas personas. Esta familia quedó desamparada, quedó en foja cero, con una hermana o una hija, en el caso de la mamá, nadie detenido, un año de hecho delictivo y poquita información. Por eso quisimos acompañar nuevamente a la familia después de la marcha que hicimos en el centro de Oberá junto con toda la comunidad católica y no católica, gente de buena voluntad que se une en este reclamo, quisimos elevar una palabra escrita a través de este comunicado que los medios han difundido, donde expresamos lo que vos acabas de leer y quisimos decirlo brevemente pero claramente, si no están en la cárcel, los asesinos de Gladis circulan por la ciudad y eso es riesgoso para la comunidad en una época donde la sociedad está enferma de violencia, de múltiples causas. 

Y si estos no son los asesinos, como suele pasar, muchas veces detienen a perejiles hasta que se acalle el clamor de justicia, los dejan en libertad y los asesinos nunca pisaron la cárcel, si es que estos que liberaron, que le abrieron la puerta al calabozo, no son los asesinos de Gladis, ¿no? 

DB: Es probable que se dé lo primero que mencionaste, después de la marcha multitudinaria, y apenas muere ella, inmediatamente, llama la atención como casi de manera inmediata se detienen estas dos personas, lo cual por un lado dio cierto alivio. Ahora cuando uno piensa que después de un año han sido liberados, entonces uno tiene derecho a pensar y a sospechar eso que vos expresaste. No habrán sido dos detenidos que aunque sean personas delincuentes, no estaban implicados en este hecho, pero tenían alguna otra causa, los detuvieron para calmar un poquito el movimiento que se había generado a raíz del pedido de justicia.

Monseñor, estaba leyendo las últimas palabras de Gladis hace un año, papi, entraron a robar y me dispararon, llamá a la policía, Gladis era catequista, Gladys atendía el kiosco, Gladis ayudaba a la familia. 

DB: Sí, y para una ciudad relativamente pequeña, familiar como es Oberá, este hecho sin duda es muy doloroso, muy triste, y genera verdaderamente, uno que va hablando con la gente en el día a día, genera temor, porque lo que le ocurrió a esta chica, puede ocurrirle a cualquier otro comerciante o cualquier otra familia. No nos olvidemos en Oberá del tristísimo caso de Josías, este adolescente que también aparece muerto, un hecho muy triste y muy complejo, y que también está silenciado. En estas cosas sucede como cuando hablamos del narcotráfico, la iglesia esto lo ha expresado desde hace mucho con mucha claridad, y creo que con mucha verdad. Lamentablemente detrás de todos estos hechos, cuando no se llega a la verdad, cuando no hay justicia, cuando avanza la impunidad, uno tiene serias sospechas, aunque uno no pueda probarlas, porque no tiene la prueba en la mano, pero sí el sentido común lo dice, de que hay implicancias diversas, que a veces pasan por el poder político, por el poder judicial, por las fuerzas de seguridad, por lo que se llaman los actores de poder, digamos. 

Monseñor, quiero aprovechar su consideración para hablar de este tema,  hay un sujeto que se codeaba con la alta sociedad obereña por corromper y prostituir chicos para llevarlos a Buenos Aires, a una red de abuso de menores. Hace algunos días, ante la vista de todos, una empresa que creció exponencialmente como empresa constructora, que tenía contratos con el Estado, terminó siendo implicada en la mafia del contrabando de soja. ¿Qué está pasando en Oberá? Porque estamos hablando de distintos niveles delictivos. 

DB: Sí, son síntomas claros de una sociedad enferma, y me viene a la memoria, cuando hace unos años, el Papa Francisco, que siempre cuenta con mucha más información, al menos que lo que yo tenga, hizo una afirmación fuerte, y que después tuvo que pedir disculpas al pueblo de México en su conjunto, pero qué verdad cuando dijo, mirando a nuestra patria, y Oberá es nuestra patria, como cada rincón en donde las mafias del narcotráfico, del contrabando, de la trata de personas, está infiltrada, él dijo, ojo con la mexicanización de Argentina. Eso que lo dijo hace varios años, y lo dejo haciendo un chiste, o una palabra exagerada. Si esto no se detiene, si el poder político, judicial y las fuerzas de seguridad, no ponen todas las pilas para trabajar en estos ámbitos, nuestra sociedad se va deteriorando éticamente, moralmente, cada vez más, y el síntoma que emerge es la violencia, y ya la violencia que va llegando a estos niveles, sobre todo el del crimen. El tema del sicariato avanza cada vez más, no solo en Rosario, sino que ya se va metiendo en otras comunidades de nuestra patria, y eso es muy grave, muy delicado, y doloroso. 

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Un juez del Dorado, de apellido Guerrero, dijo, cuidado con Misiones, porque en 10 años, si el crimen sigue avanzando, va a ser mucho peor que la Rosario actual. ¿Qué opina de esto?

DB: Realmente una afirmación que creo que día a día, toma más fuerza. Yo recorro bastante la diócesis de Oberá, ciudades, pueblos y colonias, y les puedo afirmar, como ya lo dije en otras ocasiones, que la droga está presente en todas partes. El mes pasado fui a la ciudad de San Javier, lo menciono porque esto no es ninguna cosa secreta, y varias familias a la salida de misa, con varios padres, con dolor, con preocupación, un caso muy complicado, que me comentaba mi papá, me hablaban de barrios donde está liberado, el consumo de droga, pero al hablar de consumo, estamos hablando de narcotraficantes, porque la droga no aparece del aire, alguien la trae, y la que la trae son los narcos, y después el narcomenudeo que no para, y el narcomenudeo es muy triste, porque a veces detrás del narcomenudeo han encontrado ya, antes se hablaba de algún mafioso, ahora hay familias que trabajan entre comillas de esto, se han detenido a veces abuelas, cosas muy tristes, porque se comercia, detrás de la búsqueda de dinero ilícito, se comercia con la carne de las personas, decía una vez el Papa Francisco hablando de la trata, y también de la droga, se comercia con vidas humanas, sobre todo de adolescentes y de jóvenes, entonces eso es una llaga putrefacta, muy fuerte, presente en nuestra sociedad, y me parece, esta es mi opinión, uno no vive escuchando todo lo que se va diciendo en las campañas, me parece que este tema no es abordado como política de Estado en primera línea. 

 

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