Día de la Memoria | La antropóloga forense que exhumó el cadáver de la docente misionera Susana Ferreyra: “Fue una muerte política para infundir miedo”

En el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia la Antropóloga Lida Martínez Chas, se refirió al trabajo que realizó sobre la dictadura y sus víctimas en Misiones. Además contó que el asesinato de la maestra, quien fue capturada junto a Pedro Peczak por los militares, fue como decir "les entrego estos cuerpos y a todos los que se meten a hacer lo mismo les va a pasar lo mismo".

Lida Martínez Chas es antropóloga, y realizó varios trabajos de investigación vinculados a la desaparición de misioneros durante la última dictadura, y principalmente estuvo muy cerca de las mujeres que fueron victima de estos secuestros y de los familiares de los desaparecidos.

P: ¿Cómo comenzó su trabajo en la investigación de la historia de las mujeres durante la dictadura en Argentina?

Lida Martínez Chas: Comencé a trabajar en este tema desde la Universidad en un proyecto de investigación que dirigía la doctora Yolanda Urquiza, llamado Política, Historia y Memoria Social de la Provincia. Allí comenzamos a ver este tema de las mujeres, ex presas políticas que comenzaban a llegar a contar su historia.

P: ¿Qué puede contarnos sobre Susana Ferreyra?

Lida Martínez Chas: Susana Ferreyra era una docente de Oberá que pertenecía a la Juventud Peronista, luego al FreJuli y después al Partido Auténtico. Durante la dictadura, ella y otros militantes escapaban por el monte en busca de refugios. Fue detenida en Campo Viera y asesinada en Apóstoles. Su muerte no fue una muerte privada, sino política. Entregaron su cuerpo en el Regimiento de Apóstoles el mismo día que entregaron el de Pedro Peczak.

P: ¿Se pudo investigar qué sucedió con ella durante el tiempo que estuvo detenida?

Lida Martínez Chas: Todavía se está investigando. Lo que se sabe es que fue la primera exhumación que se hizo en Misiones por los antropólogos forenses. Cuando se realizó la exhumación, había mucho miedo, ya que solo éramos unas pocas personas. Las hermanas de Susana Ferreyra vinieron a la exhumación, ya que después de su muerte se fueron a Neuquén y nunca más se supo de ellas. Cuando empezamos a investigar en el barrio donde vivía Susana, la gente no quería dar información.

 

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Su muerte fue un ejemplo para la sociedad y para las mujeres que estaban militando en el movimiento agrario misionero y en las Ligas Agrarias, ya que fue una muerte política. Fue como decir: «entrego estos cuerpos y a todos los que se meten a hacer lo mismo les va a pasar lo mismo». Su muerte no fue una muerte privada, fue una muerte política que tenía como objetivo infundir miedo.

P: Háblanos un poco sobre tu trabajo, ¿has estado en la búsqueda y reconocimiento de otros desaparecidos, de otros cuerpos, aparte del de Susana Ferreira?

Lida Martínez Chas: Sí, siempre he acompañado en la búsqueda y reconocimiento de otros cuerpos. La tarea de los antropólogos forenses fue muy importante aquí en la provincia para detectar los campos clandestinos de detención, como los que había en Los Helechos. Hace poco participé en una charla junto a Norma Yanzat y otras personas, donde vinieron muchos jóvenes de Posadas. La reunión se hizo en lo que fue en la ex comisaría que fue centro de tortura, y al lado de la comisaría hay un lugar donde se hizo un reconocimiento en un subsuelo donde estaban enchufes y camas. Todo esto era para hacer torturas, no había internet en esa época.

He acompañado también a Nina, quien iba a hacer la primera declaración antes de los juicios por la verdad y la justicia. Acompañar a Susana Benedetti fue muy fuerte porque ellas no querían hablar, había mucho miedo de que no ocurra otra vez lo mismo. Recuerdo que con Nina el día que íbamos a ir a Posadas a hacer la primera declaración, me dijo que no quería viajar conmigo por miedo a los 100 kilómetros de Oberá a Posadas. Nos encontramos allí, todo era con clave increíble. Ahí aprendí algunas cosas que ellas me enseñaban, como moverse con clave y seudónimo.

Todo esto ocurrió en plena democracia, antes de los juicios. La memoria a veces se vuelve tan presente en un momento que no puedes dimensionar que ya ocurrió, pero había muchos intereses de parte de los militares y de otras personas que no querían que se cuente la verdad.

P: ¿Por qué se utilizaban códigos en plena democracia? ¿Tenía que ver con el sentimiento de persecución o había situaciones que podrían comprometer la seguridad de estas personas?

Lida Martínez Chas: No creo que tuviera que ver con la seguridad en sí, sino con las memorias que se vuelven tan presentes en un momento. Había intereses de parte de los militares y de otras personas que no querían que se cuente la verdad, porque se iban a declarar personas que ya en democracia habían pasado mucho tiempo sin hablar.

 

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