Encontraron muertos a dos de los estadounidenses secuestrados en México, mientras los dos sobrevivientes se preparan para volver a su país

(Reuters) -Autoridades mexicanas hallaron muertos a dos estadounidenses que fueron víctimas de un ataque y secuestro la semana pasada en el norte del país, en un caso que ha despertado la indignación de Washington, mientras que los dos rehenes que sobrevivieron al incidente fueron llevados a Estados Unidos.

Los cuatro estadounidenses fueron secuestrados el viernes en la ciudad de Matamoros, en el estado Tamaulipas, en el límite fronterizo entre los dos países, luego de una confrontación armada entre grupos criminales, un hecho que la Casa Blanca ha calificado como “inaceptable”.

“Hoy, aproximadamente hace una hora, nos notificaron que había indicios de haber visto a los cuatro ciudadanos norteamericanos y hace 35 minutos ya fue plenamente confirmado por la fiscalía”, dijo el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal.

«De los cuatro hay dos de ellos fallecidos, una persona herida y la otra con vida», detalló en una llamada telefónica durante la conferencia diaria del presidente Andrés Manuel López Obrador. Un funcionario mexicano dijo a Reuters que la única mujer del grupo estaba ilesa.

La cadena ABC News dio el lunes el nombre de los cuatro secuestrados: Latavia «Tay» McGee, Shaeed Woodard, Zindell Brown y Eric James Williams. Según sus familiares, los cuatro habrían cruzado la frontera para un procedimiento quirúrgico, aunque López Obrador había dicho que fue para comprar medicamentos.

El mandatario mexicano reveló el martes que una persona fue detenida y prometió que las autoridades locales buscarán y castigarán a los responsables.

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El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, informó después que Estados Unidos está trabajando con las autoridades mexicanas para saber más sobre el secuestro. “Los ataques a ciudadanos estadounidenses son inaceptables, no importante donde ocurran”, enfatizó.

El fiscal general estadounidense, Merrick Garland, detalló más tarde que en los contactos están involucrados la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Estado, además de la dependencia que dirige.

“Durante este momento difícil, quiero ofrecer mi más sentido pésame a las familias de los estadounidenses que fueron atacados y secuestrados”, afirmó.

Los secuestros volvieron a poner la atención sobre las preocupaciones de Estados Unidos por la extendida violencia de pandillas y el narcotráfico en México.

Los republicanos, en particular, han estado presionando al Gobierno estadounidense para que adopte una postura más severa ante el crimen organizado en la frontera, en vista del creciente número de muertes ocurridas por sobredosis de fentanilo, un opiode sintético traficado por carteles mexicanos.

El senador republicano Lindsey Graham dijo el lunes que era tiempo de “poner a México sobre aviso”, se mostró a favor de aprobar una ley que declare a los carteles mexicanos como “grupos terroristas extranjeros” y de tomar medidas para el uso de la fuerza militar de ser necesario.

“Yo diría al Gobierno mexicano que, si no arreglan el estropicio, nosotros lo vamos a arreglar por ustedes”, dijo a la cadena Fox News.

La fiscalía de Tamaulipas dijo que los dos supervivientes fueron entregados por corporaciones federales y estatales mexicanas a Estados Unidos en la frontera entre Matamoros y Brownsville. No se conocía el número exacto de los sospechosos en el secuestro, sostuvo el fiscal general del Estado.

Una fuente de seguridad de ese estado mexicano dijo a Reuters que la persona que resultó herida fue internada en un hospital de Brownsville.

La misma fuente identificó a Latavia McGee y Eric James Willliams como las personas que fueron entregadas en el puente Los Tomates.

Aunque López Obrador también envió sus condolencias a los familiares de las víctimas, criticó a quienes desde Estados Unidos han cuestionado a México por lo sucedido.

El presidente denunció que muchas de las armas usadas por las bandas criminales locales llegan de forma ilegal desde la nación vecina, donde, además, se consume la droga producida por los carteles mexicanos, recordó.

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