El secreto detrás de los monstruos que invaden una esquina de Posadas

La madera es uno de los recursos que más posee la provincia de Misiones, con ella se solventan todo tipo necesidades, e incluso hace casas. José Motkoski tiene 71 años y desde hace cuatro años hace esculturas de madera para pasar sus días de jubilación. Desde el primer día hasta ahora guarda todas sus esculturas, ya que no las hace para vender sino por hobby

Su historia es bastante particular, buscó la inspiración en seres fuera de este mundo. “Tengo una chacra, en una parte parece que vivían indígenas. En un día de luna llena, me acosté en el piso unos 15 o 20 minutos, pedí a los antepasados si me podían ayudar en algo, orientarme, darme consejos y desde ahí empecé, parece que me escucharon” recordó, entre risas, José.

Su profesión estuvo vinculada a lo artesanal, pero en el metal, ya que fue herrero por más de 40 años. Asimismo, durante sus días de jubilado los utiliza para incursionar en el arte. “Yo soy herrero desde siempre, más de 40 años. Me jubilé y ahí empecé con la madera”, recordó Motkoski.

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La madera es un recurso abundante en suelo misionero, pero como todo recurso debería ser cuidado y reutilizado, ese es el caso de José. “La mayor parte se hace de árboles caídos, que ya se están echando a perder y yo los rescato”.

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En cuanto al proceso de fabricación es muy casero. “Yo voy a la colonia, elijo la madera que más se me adapta y comienzo a tallar. Corto la madera con motosierra, y después el machete; muy pocas cosas ocupo, solo la amoladora y le voy moldeando” explicó el artesano.

Asimismo, su inspiración nace de programas de televisión y la mitología misionera. Además, con tanto trabajo detrás es lógico pensar que las artesanías se hacer para ser comercializadas, pero en el caso de José no se trata del dinero. “Yo no hago para vender, lo hago para mí nomás” aseguró.

Cabe destacar que muchas esculturas se exhiben en la vereda de su casa, eso llama la atención de vecinos y personas que pasan por la vereda, pero también asustan a muchos. “Se acerca mucha gente, se saca fotos, sobre todo los chicos que les encanta. Depende de las personas, algunas se sacan fotos  y otras preguntan por las estructuras”, recordó José.

Además, las esculturas necesitan cuidado para mantenerse en buen estado y no comiencen a descomponerse. “Yo le paso una mano de aceite de lino primero y después le doy tres manos de barniz”.

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