Nunca, nunca, nunca, podremos cambiar las circunstancias de lo que nos toca o nos tocará vivir. Siempre, siempre, siempre, podemos elegir la actitud que vamos a tener frente a eso.
Podés elegir si vas a luchar o te vas a entregar, si te vas a hacer más grande que las circunstancias o te vas a quedar en un lugar de víctima buscando culpables, sintiéndote desgraciado o pensando que la vida es injusta.
Podés quejarte o descubrir qué viene a enseñarte esa situación, esa persona o acontecimiento.
Podés decidir si vas a ser pesimista u optimista. Donde poner el foco, si en lo que te falta o en eso que si tenés.
Esa elección si depende exclusivamente de vos. Y cada decisión, cada instante, cada comportamiento en una dirección o en otra, te acerca o te aleja de tu grandeza.
Esa es tu decisión, es tu libertad.
Muchas veces la vida se encarga de enfrentarnos a situaciones que nosotros catalogamos como “malas”, “adversas”, “difíciles” o “injustas”… Nos enojamos, nos quejamos, nos resistimos, luchamos contra eso, nos hacemos una pregunta que no tiene respuesta: ¿porqué me pasa esto a mi?
Todo ésto es natural que surja en un primer momento y está bien, pero a medida que pasa el tiempo, es necesario que salgamos de ese lugar que nos deja fuera de toda posibilidad, que nos limita, que nos cierra, que nos impide crecer, aprender, sanar, avanzar.
Y acá es muy importante tener en cuenta que no estamos hablando de resignarnos, que nos deja en un lugar pasivo y con esa nostalgia por lo que podría haber sido, lo que me hubiese gustado y que lo único que hace es prolongar el sufrimiento.
Hablamos de aceptar, de soltar todas las expectativas que teníamos de cómo queríamos que fuesen las cosas y de fluir con lo que tenemos, hablamos del perdón. También de la gratitud. De conocernos, de poner luz donde haga falta, de conectar con nuestra espiritualidad, con nuestra esencia.
Hablamos de tomarnos un momento con nosotros mismos, de detenernos, de mirarnos. De hacer los cambios que hagan falta.
Hablamos de hacernos preguntas más poderosas como ¿por qué no a mi? o ¿para qué me pasa esto?
Después de una gran crisis, hay un gran crecimiento. Te lo digo en primera persona, estuve en el fondo más de una vez, como tantos otros que quizás conozcas, o probablemente vos también hoy lo estés viviendo.
Y llega un punto, creeme, que das gracias a eso que pasaste, que te transformó, que te hizo mejor persona, que te fortaleció, que te hizo más sensible, más humano o te permitió avanzar.
Nadie tiene todo resuelto, todos estamos sufriendo, sanando, creciendo, aprendiendo, pasando por procesos que duelen, si estás pasando un momento difícil confiá. Al final, vas a verte parte de un plan mayor, vas a encontrarle un sentido.
Si creés que por algún motivo no podés sólo… Si precisás un acompañamiento, pedilo.
Si querés posibilidad, pedí coaching.
Ester Inglese
Coach Ontológico Profesional Acreditado.
Socio AACOP 6580.
Coach de Prosperidad en Formación.
WhatsApp 3751660207 / @ester.inglese

















