Aseguran que el caudal de agua del Río Iguazú continúa descendiendo tras las precipitaciones

En Puerto Iguazú una cuarta caída de precipitaciones terminó de saturar la cuenca media y baja del Río Iguazú, lo cual derivó en la crecida del caudal de agua en la región. Sin embargo, las autoridades anticiparon que las probabilidades de que la situación se repita son bajas ya que el caudal de agua continúa descendiendo.

Al respecto, Juan Borus, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), precisó que el caudal superó al que se vio el 3 de junio de este año, pero que actualmente está en fase de descenso ya que las precipitaciones mermaron de buena manera.

Sin embargo, el pronóstico meteorológico anticipó un nuevo periodo de inestabilidad persistente en la región, por lo que las autoridades estarán atentas debido a que por la humedad del suelo cualquier tipo de lluvia puede ocasionar más problemas. Aun así, el funcionario consideró que las probabilidades de volver a tener un evento tan significativo como el de días atrás son bajas, teniendo en cuenta la curva descendente del río.

Asimismo, Borus manifestó que la preocupación principal de la crecida del nivel de agua consistió en las tomas de agua, mismo problema que causó la bajante del río en marzo del 2020. “El atender la demanda urbana de agua de Puerto Iguazú y otros puntos de la región significa tener tomas que se adapten a un rango amplio de oscilación del nivel, lo cual representa todo un desafío”, explicó.

 

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Aunque actualmente el caudal de agua se encuentra descendiendo, el subgerente comentó que será necesario mantener la atención permanente y la información en contacto estrecho con la provincia.

Además, la crecida se debió a los 4 eventos metereológicos seguidos, considerados “una situación esperable de primavera”. De esta manera, contó que no suele ser sencillo anticipar con precisión la intensidad de las lluvias: “Cuando empezaron las lluvias del cuarto evento, los embalses emplazados sobre el tramo medio del Río Iguazú estaban llenos, pero de por sí tienen una escasa capacidad de atenuación frente a una crecida como la que se vivió”, consideró.

Con relación a la cuenca en sí, la misma presentó una respuesta rápida ante dicho pico de caudal. Por otra parte, Borus comentó que es el encargado de monitorear la Cuenca del Plata desde hace muchos años, y notó muy buena precisión de la predicción meteorológica en cuanto a su distribución espacial y temporal, lo cual permite monitorear de buena manera y seguir con cercanía estos eventos.

En esta misma línea, sostuvo que la magnitud de las lluvias a veces excede a lo esperado, y otras veces son menores. “Esto nos obliga a seguir muy de cerca, por suerte tenemos muy buena información que nos permite un acercamiento más preciso a lo que pueda ocurrir”, agregó.

Acerca de la temporada de verano 2023, anticipó que la tendencia climática regional no es favorable, en el sentido de esperar una normalización rápida de la región. Luego de dicha crecida, prevén que el río presente niveles de caudales un poco más bajos que los actuales durante lo que queda del año.

Sin embargo, los niveles no serán como los graves valores bajos que se notaron los últimos 3 años. “Estaremos mejor que el año pasado, pero no significa que estemos yendo a la normalidad y que todos los niveles de caudales de la Cuenca del Plata estén normalizados”, contó Borus.

Para terminar, consideró que durante la segunda mitad del verano se podrá ver la evolución gradual hacia la normalidad, y en el otoño del 2023 la regularización será normal. “De todas las probabilidades es en la que más creo, pero no hay certidumbres, sino márgenes para la duda”, concluyó

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