Tras la muerte del Pincha Centeno, se formó Padres Unidos. Así se denominó al grupo de adultos que, en su rol de progenitores, se juntó con el objetivo generar lograr una noche más segura para los jóvenes posadeños.
Uno de los referentes de Padres Unidos, fue el contador, ex defensor del Pueblo y empresario posadeño Marcelo Vairo.
“Cuando fue el hecho que lamentablemente donde falleció este chico, el Pincha Centeno, todo surgió espontáneamente. Había preocupación en los padres, los que en ese momento teníamos chicos adolescentes que estaban permanentemente en la calle. Queríamos que los chicos lleguen sanos, que llegasen bien a nuestras casa y no alcoholizados”, relató.
Recordó que la noche era muy distinta a la que se conoce hoy en día.
No había regulación más que una ley que no se cumplía. “El código de nocturnidad es una consecuencia de Padres Unidos, que surgió espontáneamente. Nos sorprendimos porque se presentaron en una convocatoria que hicimos a través de un diario con una carta de lector, se presentaron más de 200 personas en el Club Itapúa”, recordó.
Y se gestó un movimiento que tenía el único fin de brindar más seguridad para los jóvenes de Posadas.
A raíz de este movimiento, bueno, se involucraron también las autoridades. En ese momento el entonces gobernador de Misiones, Carlos Rovira, los recibió en la Casa de Gobierno y puso a disposición todos los ministerios. “Así se trabajó, surgió y se redactó un Código Nocturnidad, el cual está vigente en su momento”, añadió.
Pero en la memoria de Vairo también resalta el cambio de escenario de la Estudiantina, que pasó de la avenida Corrientes a la Costanera de Posadas con la veda total de la venta de alcohol durante la realización de los desfiles.
“Yo quería recordar eso, algo que por ahí para los jóvenes hoy es natural. Hoy la Estudiantina tiene ciertos controles, no hay venta de alcohol, un horario, puestos de ingresos y hay que recordar que antes no era así. Sobre la avenida Corrientes era otra cosa y mucho más inseguro”, dijo.
Se trabajó en varios aspectos y uno de ellos era que se necesitaban más cámaras de seguridad en puntos estratégicos de la ciudad. Lo que hoy es común y cotidiano, antes era una rareza, o un dispositivo que sólo podía encontrarse en instituciones privadas.
“No había cámaras de seguridad en ese momento y nosotros empezamos a insistir dentro del grupo de Padres Unidos con su instalación. Siempre tuvimos buen recibimiento por parte de las autoridades” añadió y aseguró que se lograron cuestiones sumamente positivas.
Pero lo que aún sigue llamando la atención y protagonizando la portada de los diarios es la violencia que no cesa, la pelea callejera e incluso hoy la viralización de las mismas a través de dispositivos tecnológicos.
A modo de reflexión Vairo consideró que los hechos de violencia entre los jóvenes van a seguir si los padres y las autoridades no tienen un permanente control sobre ellos. “Hay que darles libertad a los jóvenes. Yo no estoy en desacuerdo con que tengan libertades, pero hay que controlar los desmanejos para evitar consecuencias desagradables”.
A sabiendas que hoy los chicos de 13 y 14 años transitan por las calles y comparten con adultos, sostuvo que es clave el acompañamiento de los padres, porque hay otros peligros.
“Es fundamental, que los padres se involucren, que los padres estén cerca de los jóvenes, que tengan diálogo con los jóvenes, que sepan qué es lo que hacen sus hijos. Eso para mí es esencial”, remató.

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