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Reflexión del Pastor Guillermo Decena: «El Dios de generaciones»

El Pastor Guillermo Decena cita en su reflexión el Salmo 90:1 "Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación". Que podamos aceptar esta gran verdad nos da la correcta perspectiva de la fidelidad, de la eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre, y esto es primordial para una fe vibrante.

Habíamos visto dos errores del rey Ezequías que llevan a apagar o limitar la fe del cristiano, el primero fue hablar negativamente de sí mismo, donde aprendimos que debemos bendecirnos para activar la fe y los milagros.

Y el segundo error fue el orgullo, donde entendimos que esta actitud aleja al autor y consumador de la fe, el cual es el mismo Dios.

Hoy vamos a ver el tercer error que cometió Ezequías y que perjudicó su fe: 2 Reyes 20:14-19.

Isaías vino con una palabra sobre la catástrofe que sufrirían sus descendientes. No era una buena palabra, pues lo que significaba es que su vida no tendría proyección en las generaciones futuras y esto no es haber vivido con éxito.

Si no dejamos un legado espiritual de parte de Dios a las futuras generaciones hemos fracasado, y se ve que esto Ezequías nunca lo contempló. Pero este error de no preocuparse por la herencia espiritual que se deja a las generaciones venideras, perjudica y opaca la fe de muchos cristianos.

Lo que va a mantener siempre nuestra fe activa, encendida hasta el final de nuestros días es entender que Dios es un Dios de generaciones. No comprender esto hizo que la fe de Ezequías estuviera limitada y su vida no tuviera la luz espiritual que debió tener.

Proveer para las generaciones futuras y velar por el legado que vamos a dejar nos enfocará a una poderosa verdad: “somos tan solo el eslabón pequeño, pero importante, del plan diseñado por la poderosa mente de Dios”.

Esto hizo que Abraham estuviera activado en su fe hasta el final de sus días, pues Dios le había dado promesas de sus descendientes. Cada vez que miraba las estrellas del cielo, que observaba la arena del mar y el polvo de la tierra, él tomaba conciencia del “Dios de las generaciones”, y comprendía un poco más profundamente el maravilloso propósito de la vida.

Esta verdad hizo llegar al final de la vida a Isaac, sabiendo que debía impartir la bendición del Altísimo a la siguiente generación, que esa era voluntad de Dios.

Saber que Dios es Dios de generaciones hizo que Jacob supiera de la grandeza y fidelidad del Eterno y llegar hasta el final de su larga vida profetizando sobre cada uno de sus hijos.

Tenemos la responsabilidad de enseñar el poderoso mensaje del amor de Dios a la siguiente generación.

En Génesis 28:10 – 14 vemos que el Dios de las generaciones ya estaba observando la inmensa cantidad de gente que le seguiría a Jacob hasta llegar a Jesús. El Altísimo le menciona a Jacob sobre su abuelo Abraham, pero lo nombra como padre de generaciones, porque Jacob estaba recibiendo de los pactos y promesas que se le había hecho a su abuelo.

La conciencia de las generaciones es primordial para poder hacer lo que debemos, enfocados en que la vida terrenal no es eterna, sembrando para las generaciones futuras y para que nuestra fe tome una poderosa dimensión.

El apóstol Pablo mostró que el sacerdocio de Jesús era a la manera de Melquisedec, que era superior al sacerdocio de Aarón. Su argumento se basó en que Leví, estaba en los lomos de Abraham. En ese sentido, podría decirse que pagó diezmos a Melquisedec: «Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro» (Hebreos 7:9-10).

Cuando uno lee este pasaje saca una conclusión: es necesaria una revelación más profunda en cuanto al Dios de las generaciones. Como honrando a Melquicedec, rey y sacerdote que representa a Jesús, las generaciones venideras son bendecidas. Dios está teniendo en cuenta a cuatro generaciones a la vez: la generación de Abraham, la de Isaac, la de Jacob y la de los hijos que Jacob tendría.

Son muchas las ocasiones en las que Dios se muestra como un Dios de generaciones. Dios habla a la generación en curso, sin perder de vista las generaciones pasadas ni las futuras.

En Génesis 26:24, Dios se presenta a Isaac “Yo soy el Dios de tu padre Abraham”.

Ya vimos cómo en Génesis 28:13 Dios se revela a Jacob como “el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac”.

En Éxodo 3:6, Dios se presenta a Moisés diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob”.

(Salmos 90:4) Es maravilloso ver el deseo de Dios de darse a conocer a todas las generaciones, a cada una en particular. Jamás se ha centrado en una generación específica y descuidado las otras. Dios amó a la generación de los tiempos bíblicos y se reveló a ellos de manera poderosa. Ama a los que hoy transitamos este tiempo y se revela a nosotros. Amará a cada persona que nazca en los próximos años y se revelará a ellos también.

Dios es un Dios de generaciones, y se revela a cada una de manera especial, de acuerdo a su “lenguaje”. A Moisés le habló desde una zarza, a Jacob en sueños, a Saulo con un resplandor de luz, a Isaías en medio de una visión, a Ananías se le presentó en una visión. Dios sabe cómo revelarse a cada persona en cada generación.

El Pastor Guillermo Decena brindó unos ítems a tener a cuenta:

1) Historia que nunca más debe suceder

«Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel» (Josué 24:31).

«Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel» (Jueces 2:10).

Después de Josué se levantó una generación que no conocía a Dios, porque los mayores habían caído en el desierto: les faltaban los abuelos. Les faltó sabiduría y eso hizo que se cortara la bendición a la próxima generación.

 

2) Qué debemos hacer

(Deuteronomio 6:6-9) Así como este pasaje nos manda, lo que nosotros debemos hacer es dar testimonio de las maravillas que Dios hace.

(Salmos 145:4) Vemos aquí claramente cómo Dios cuenta con cada generación para anunciar sus hechos a la siguiente.

(Salmos 78:2-7) Este Salmo expresa con gran claridad el grado de responsabilidad que cada generación tiene hacia la siguiente, y la actitud que ésta tendrá hacia Dios.

(Salmos 71:18) Tomemos la determinación de transmitir el poder de Dios a las generaciones futuras. Aunque seamos ancianos debemos seguir considerando la responsabilidad de comunicar el mensaje de Dios a los que son más jóvenes.

 

3) La iglesia intergeneracional.

«Lo que me has oído decir ante muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros» (2 Timoteo 2:2).

En el Nuevo Testamento podemos ver la perspectiva de un gran pastor de pastores: el apóstol Pablo. En este versículo el apóstol deja ver cuatro generaciones alcanzadas por el Evangelio: la generación de Pablo, la de Timoteo, la de los discípulos de Timoteo y la generación de los que ellos ganen en el futuro.

La iglesia también es intergeneracional, entonces debemos pedir a Dios sabiduría para poder dar lugar a todas las generaciones presentes en la iglesia para crecer juntos en el amor de Dios.

Dios nos muestra la importancia de que cada generación sea consciente y abrace la responsabilidad de transmitir la Palara de Dios a la siguiente generación, dando testimonio y asegurando el avivamiento de la iglesia de generación en generación.

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor Guillermo Decena

Centro Familiar Cristiano Eldorado

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