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Opinión | ¿Para qué sirven las emociones?

Nos permiten vivir plenamente y adaptados. Nos ayudan a aprender cosas nuevas, a entender otras, a impulsarnos a la acción. Aparecen como respuesta a los estímulos (responden a una amenaza real o imaginaria, a una pérdida, a una mentira, a un regalo de la vida) y tienen una finalidad, que es la de producir un aprendizaje, un cambio en nosotros mismos y con los demás, como seres sociales que somos.

Las emociones básicas son: el miedo, la tristeza, el enojo, la sorpresa, la alegría y el asco.
Hay otras, que derivan de éstas y que pueden aparecer como respuesta a un estímulo, algunas veces de la manera esperada otras exageradas o disfuncionales.

Dependiendo de nuestro estado interno, pueden manifestarse de diferentes maneras y las interpretamos como “buenas o malas” “negativas o positivas”. Dice Maturana, que el problema no son las emociones sino la ceguera al emocionar y quedar atrapados en ellas (cuando se transforman en un estado de ánimo, y se sostienen en el tiempo).

Lo cierto es que son únicamente emociones y aceptar que es lo que estamos sintiendo, es el primer paso para transitarlas, permitir que nos atraviesen y luego gestionarlas para poder salir de ellas si es necesario, debido a que no existe en la vida un momento de neutralidad emocional.

Las emociones positivas, potencian la salud tanto física como mental y las negativas, tienen a disminuirlas. Marc Brackett, en su libro “Permiso para sentir”, nos dice que podemos ser jueces o científicos de nuestras emociones.

El científico, busca conocerlas, quiere comprenderlas, escucharlas, darles un lugar y aprender a usarlas de manera inteligente. No emite juicios de valor ni opiniones. No busca saber si están justificadas o no, si son beneficiosas o perjudiciales. Por el contrario, el juez las evalúa, las juzga y eso hace que las ignoremos, nos pongamos a la defensiva y busquemos culpables de nuestra reacción.

Una emoción indica que algo nos está pasando, pero no sabemos exactamente qué.
La invitación es a que seamos científicos y nos detengamos hasta en los momentos más estresantes y nos preguntemos: ¿exactamente a qué estoy respondiendo?, ¿qué está pasando?

emociones emociones

¿Cuál puede ser la causa? Qué estaba pasando antes de que esto suceda en relación a ésta situación o a ésta persona?

Hacer éste ejercicio nos va a ayudar a ir más allá de la conducta y entender qué fue lo que la provocó y resolver la situación más productivamente.

¿Como hacemos para salir de la emoción que nos cierra posibilidades? Poniéndola en palabras, expresando lo que sentimos, dando las gracias por lo que tenemos, conversando sobre lo que nos pasa con nosotros mismos o con alguien más.

Desde el cuerpo, haciendo una actividad física, dando un paseo, poniéndonos a jugar con nuestra mascota, bailar nuestra música preferida, abrazar a alguien, tomar consciencia de
nuestra respiración o hacer una meditación son algunas de las posibilidades que tenemos para comenzar después a ver cómo resolvemos esa situación que fue la disparadora.

Tener más consciencia, nos permite tener una mejor calidad de vida. Si precisás, estoy para acompañarte.

Ester Inglese
Coach Ontológico Profesional Socia AACOP 6580
Instagram ester.inglese

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