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Reflexión del Pastor Guillermo Decena: «La fe de Ezequías»

El Pastor Guillermo Decena expresó que Ezequías fue uno de los reyes más espirituales que tuvo Jerusalén, y que su fe es sumamente inspiradora, la cual le llevó a grandes triunfos. Y esto sucedió aunque Ezequías era hijo de Acaz, uno de los peores reyes de Judá, quién trajo la idolatría a su reino y cerró el templo de Jerusalén.

«Comenzó a reinar Ezequías siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre» (2 Crónica 29:1-2 RVR).

Ezequías es un nombre de la misma raíz de Ezequiel, (en hebreo: «Dios fortalece o Dios es mi fuerza «). Fue el décimo tercer rey del Reino de Judá, hijo del rey Acaz (2 Reyes 18:1). Reinó hacia el 716 a. C.- 687 a. C. Es uno de los reyes mencionados para la genealogía de Jesús en el evangelio de Mateo.

Podríamos decir que fue uno de los reyes más espirituales que tuvo Jerusalén, y que su fe es sumamente inspiradora, la cual le llevó a grandes triunfos. Ezequías era hijo de Acaz, uno de los peores reyes de Judá, quién trajo la idolatría a su reino y cerró el templo de Jerusalén. Podemos declarar entonces que no importa quien fue tu padre terrenal, vos lo podés lograr, podés salir adelante con la ayuda de Dios, porque es cierto que la herencia espiritual es importante, pero también es cierto que si haces pacto con Cristo podés romper los lazos malignos que has heredado. Solo con la ayuda de Dios lo vas a lograr.

El Pastor Guillermo Decena destacó que la fe de Ezequías se puede ver en hechos importantes de su vida.

I) Restablece el culto a Dios.

«En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oídme, levitas!» (2 Crónicas 29:3-6 RVR).

Cuando una persona tiene fe de verdad en Dios, le busca, le adora y trata de frecuentar el lugar de culto donde el pueblo de Dios se reúne, esto tenía Ezequías en su corazón y abrió el templo que su padre Acáz había cerrado.

Lo espiritual es tan delicado que tenemos que tener cuidado de no apartarnos del bracero, porque somos una brasa que puede enfriarse lentamente y se puede terminar apagando. Por lo tanto no seamos como aquel rey Acaz, que llevó a Israel a perder la sana costumbre de reunirse para escuchar la palabra y adorar al Dios eterno y creador y, por tanto, a enfriarse.

De tal manera que dice crónicas que no podían encontrar suficientes sacerdotes para el templo de Jerusalén. Y los de la tribu de Levi tuvieron que ayudar, momentáneamente. «Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos» (Salmo 122:1 RVR).

El que tiene fe busca reunirse con personas de fe, no está ajeno a la reunión del pueblo de Dios y le interesa todo el movimiento de la iglesia del Señor, pues tiene un convencimiento profundo que cuando se reúne el pueblo del Señor hay bendición, ¡hay milagros y hay renovación de nuestra alegría! ¿Por qué? Porque Dios estará siempre allí, en medio de su pueblo.

En cambio, cuando nos reunimos con personas que ofenden permanentemente a Dios, nuestro espíritu se va apagando lentamente.

Ezequías hizo tres cosas fundamentales: reabrió el templo, reparó lo destruido y limpió la suciedad. Es muy importante que le brindemos excelencia al lugar consagrado para la reunión del pueblo de Dios, pues esa acción está diciendo: esto es importante, habla de las intenciones del corazón, de dar a Dios el lugar más importante en su corazón.

Pero también una enseñanza vital para nuestra vida, es que dice la Biblia que nosotros somos también el templo del Espíritu Santo, donde debe habitar Dios. Por lo tanto debemos siempre santificar nuestro espíritu, alma y cuerpo, para poder ser usados por él.

 

II) La Fe evalúa las consecuencias de darle la espalda a Dios.

La Fe verdadera está basada en la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios contiene advertencia de un Padre celestial que nos ama y desea que todo nos vaya bien. Pero muchas veces el ser humano no colabora para que el mundo espiritual nos sea propicio, pues no obedecemos.

Así, el padre de Ezequías hizo todo lo malo, y así mismo hizo el reino del norte, el reino de Judá, iba por el mismo camino. Pero Ezequías tenia fe que si obedecían las advertencias de Dios todo les iría bien.

El rey Ezequías decía: «Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas» (2 Crónica 29:6- 9 RVR). Es muy ilustrativo pues cerraron las puertas quiere decir no entraba nadie a adorar, apagaron las lámparas que debían arder de día y noche, que es señal de la presencia del Espíritu Santo permanentemente. No le prendieron incienso, que es un acto de adoración que sube delante de la presencia de Dios, y no sacrificaron animales delante de Él, que es un acto de renuncia personal y también de reconocimiento que todo es de Él porque es el Creador.

Todo esto produjo: horror, desolación y burla, que es la descripción grafica de la vida de mucha gente. La fe verdadera no duda en cuanto al origen de la problemática del ser humano, la raíz es el pecado, es hacer como se me viene las ganas. El Rey Ezequías observó con mucha atención los acontecimientos y tomó una decisión sabia.

Todas las tribus de Israel fueron llevadas cautivas a la esclavitud en Babilonia, por Nabucodonosor y era por los que ellos habían ofendido a Dios, era por la idolatría y muchas cosas que eran repugnantes a los ojos de Dios. Es por esto que la esclavitud espiritual no es casualidad, sino una consecuencia de darle lugar al enemigo.

 

III) La Fe de Ezequías es una fe comprometida con Dios.

Ezequías tenía fe por eso les exhorta diciendo en el versículo 10-11: «Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira. Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso» (2 Crónica 29:10-11)

La Fe verdadera sabe en dónde está la solución real y sabe de dónde proceden todas las complicaciones que podemos tener en la vida. Dice la Biblia que todos nuestros sufrimientos vienen de desechar la Palabra de Dios y obedecer la voz de los demonios, allí comenzó todo y así mismo continua. Hay que volver por el camino por el que nos perdimos, hay que volver a relacionarnos con aquel que nos creó. El camino de la reconciliación es Jesús y Él quiere una entrega de corazón y que decidas dejar que Jesús cambie tu vida. ¡Él sin dudas lo hará!

Tres cosas nos Dice Dios a través de la historia de este hombre de fe:

– Primero: que hagamos pacto con Dios, una entrega sincera. Pacto quiere decir “nosotros hacemos nuestra parte y Dios hará la suya”, hay obligaciones de las dos partes: la nuestra es respetar sus leyes que impactarán en el ámbito espiritual, y la parte de Dios es protegernos, guiarnos, darnos la luz y la revelación necesaria y la fuerza para vencer al maligno. «En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Efesios 2:12 RVR).

Hay gente vive con muchas dificultades y no pueden ver las bendiciones que Dios tiene para su vida, porque están lejos de Él. Pero hoy líguese, únase a Jesús porque separado de Cristo nada podemos hacer.

– Segundo: que no nos engañemos, que todo lo que sembramos, eso mismo vamos a cosechar. Es una ley que enseñaba Jesús y repetía el mismo apóstol Pablo. Cuidemos la manera que sembramos porque eso también es importante para que la cosecha sea buena. No nos engañemos dice Gálatas 6:7 minimizando la realidad espiritual y los consejos de Dios, que como un Padre se acerca a nosotros para que todo nos vaya bien y tengamos paz.

– Tercero: servirle de alguna manera y con el mejor ánimo, porque nosotros somos sus manos, sus pies y somos su boca aquí en la tierra. Servir es dar y “es más bienaventurado dar que recibir”, entonces, mientras más damos más vamos a ser provisto por Dios para continuar dando.

De aquí la importancia de servir a Dios. Aprendamos a adorarle, esto es reconocer sus atributos excelentes y todo lo que hizo en la cruz para ayudarnos y perdonarnos. Jesús se presenta como el camino, la verdad y la vida. Si lo tenemos a Él lo tenemos todo. Entrega tu vida a Él, haciendo un pacto para siempre.

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor Guillermo Decena

Centro Familiar Cristiano Eldorado

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