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Túneles en la Costanera de Posadas | “Todo aquello que uno no conoce genera mitos urbanos”, destacó una historiadora 

En la avenida Costanera de Posadas, zona cercana a la Cascada, aún se encuentran los misteriosos túneles históricos y actualmente tapados, que según la historiadora Silvia Gómez, eran lugar de trabajo y se volvieron lugares inhabitables por su falta de higiene, desapareciendo posteriormente con las nuevas construcciones realizadas.

Gómez resaltó que a pesar del paso del tiempo, se mantienen las construcciones de otras épocas. “Es mucho mito… todo aquello que uno desconoce genera mitos urbanos”, afirmó.

Contó que en un momento de la década del 80 y principios del 90, “los túneles estuvieron habitados por murciélagos y muchos roedores, especialmente ratas, por lo que eran lugares muy inhóspitos; pero cuando se procedió a la remoledación urbana la ciudad volvió a recuperar la vista y disfrute del río Paraná”, agregó.

Finalmente reveló que “se cree que duraron hasta principios de los años 80, porque en su época allí había una empresa importante que abastecía de arena de cal y cemento a toda la zona”.

 

Los misteriosos túneles de la Costanera de Posadas: ¿qué eran?

Están allí, a la vista para los que circulan por el paseo junto al río Paraná. Desmalezado el lote, llaman la atención. Son dos entradas en la barranca, ahora tapiadas con ladrillos, que generan los más divagantes comentarios sobre su origen y uso. La realidad es que pertenecen a lo que fue una antigua industria ubicada arriba de la barranca.

Cómo cada vez que se desmaleza ese sector de la costanera posadeña, la construcción llama la atención a quienes circulan por allí. Y el ingenio popular aporta varias versiones: desde que era el crematorio del hospital, hasta refugio de malandras e incluso lugar de ejecuciones, cementerio de brujas y refugio del Pombero.
Lo cierto es que esos túneles formaban parte de la estructura de una vieja empresa calera que estaba sobre la barranca, ahí muy cerquita de la cantera Santa María, dónde hoy está la cascada artificial de la Costanera.

La mencionada firma, propiedad de Carlos Giudice, llevaba su apellido como nombre y se dedicaba a terminar de procesar y vender cal. Quienes lo recuerdan cuentan que por allí ingresaban para luego ser ascendidas, las cargas que llegaban por tren de carga. Las vías entonces pasaban a pocos metros de las entradas.

Hablamos de los Posadas de hace medio siglo y allí se había asentado una de las primeras industrias de cal hidráulica y cementos. Cuentan los memoriosos que de los vagones se descargaba piedra caliza que llegaba desde Olavarría en Buenos Aires o de la provincia de Córdoba.

os túneles de la Costanera: misterios y redes sociales
El grupo de Facebook Posadas del Ayer, que recopila material documental del pasado de la capital provincial, publicó algunas veces esta curiosidad urbana. Y las versiones y testimonios no se hicieron esperar.

Un perfil identificado como “Alejandro Mendieta” escribió en el muro del grupo: “Era el crematorio del hospital. La gente común decía que era hornos de cal por la ceniza que se veía”. Las respuestas no se hicieron esperar. Silvia Chamorro sumó “Capaz los que morían en el hospital. Brrrr que miedo”; y Carmen Ratti fue más contundente: “Cómo inventan.! El crematorio estaba en el mismo hospital!.

De su lado, Chani Rosannita Zdanowich agregó al hilo de la conversación: “Ojo gente hay ruidos raros y olores nauseabundos…zumbidos …puertas que se cierran”. Y el perfil “Lucho Azúcar” sumó: “Un cementerio de brujas fue eso”.

Esta es la verdad…
Fue parte de la empresa de Giúdice, como mencionamos al principio. Dedicada a procesar y comercializar cal.

Claro Eugenio Aguilera, sumó su contundente testimonio al grupo Posadas del Ayer: “eran los hornos de la antigua fábrica de cal de » Giudice Hermanos. Por esas cuevas u hornos sacaban la cal elaborada en unas zorras. Las cerraron por seguridad porque antes del comienzo de la construcción del edificio Iplyc era un refugio de murciélagos y los dueños de lo ajeno, quienes lo usaban como refugio y escondían objetos mal habidos. Conozco el lugar porque me he criado ahí mismo donde se yergue el nuevo edificio y de pibe esos lugares eran nuestros favoritos para jugar a la hora de la siesta y después que dejó de funcionar la fábrica- se había instalado una mueblería en la zona de los hornos donde había un galpón y según contaban sus moradores en esas cuevas se refugiaba el Pombero».

Coco Zampaca coincide con lo expresado por Aguilera y tantos otros: era parte de una industria. “Hace un tiempo Horacio Giudice explicó que se trataba ya que esa propiedad es o era de la familia, y allí se bajaba directamente de los vagones del tren la cal viva para apagarla. Las vías férreas antes estaban a metros de allí”.

Forman parte de las actividades del Posadas del ayer y hoy son fuente de recuerdos, anécdotas y fantasías.

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