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Pudo ser futbolista, fue granadero, participó de 9 mil nacimientos y no se arrepiente de incursionar en política: la historia poco conocida de Carlos Arce

Llegó hasta le reserva de San Telmo, durante más de 2 años hizo el servicio militar en Buenos Aires y cuando tenía todo para ejercer como médico en Europa, volvió para trabajar 4 años gratis en el Madariaga. El lado B del vicegobernador de la provincia.

Arce con el Papa Francisco

Una pausa en el vertiginoso ritmo que impone Carlos Arce en su agenda diaria, permitió conocer detalles poco revelados para el gran público hasta el momento. Durante media hora, dejó el traje de vicegobernador y se puso la pilcha del posadeño que ama el sistema educativo público y encontró en la medicina, una pasión superior a las alegrías que le daba una pelota de fútbol.

En el estudio de canal 12, en el programa El Periodista que conduce Gustavo Añibarro, abrió el baúl de los recuerdos y permitió a los misioneros conocer el lado B, el más íntimo, casi en modo unplugged.

“Nací en Posadas, en el sanatorio Boratti cuando quedaba en calle Córdoba y Junín. Tengo dos hermanas mellizas que también nacieron en el Boratti y las dos también son médicas”, sintetizó.

No fue fácil la etapa de estudiante poque el padre del actual vicegobernador, “fue empleado público, profesor de contabilidad y martillero público. Mi mamá era una ama de casa muy instruida. Nos enseñó muchísimo la lectura a los 3 hermanos”.

Admite Arce que el gran sueño era “ser futbolista”, aunque reconoce que “no tuve las condiciones. Jugué al fútbol y llegué hasta la reserva de San Telmo. Antes jugué en la tercera de Mitre, después pasé a Ferroviario de Corrientes en la Primera B de la Liga”.

“Jugaba de 2 o de 6 pero no me dio lo lírico. Tenía buen estado físico, pero no me dio”, asegura Arce. Aunque aclaró que “la pasión por la medicina es difícil que se comparta con el fútbol”.

Un granadero al borde de la guerra

Una foto arriba de un caballo vestido elegantemente como un Granadero que custodia le residencia oficial de Olivos, fue el disparador para conocer su etapa de conscripto.

“Hice el servicio militar en el regimiento Granaderos a Caballo General San Martín. Nací en el 59 en la época en la que se cambió la edad, ahí se entraba a la conscripción a los 18 años”, recordó.

“Me hicieron los exámenes médicos acá en Posadas y separaron a los más altos, por encima de 1m80. Yo mido 1m83. Era plena época del proceso militar en 1978 y al otro día me subieron a un tren y me llevaron a Buenos Aires. Estuve 63 días de instrucción en Campana y fui destinado al regimiento de Granaderos. Fue muy especial porque era plena época del conflicto por el canal de Beagle y la conscripción se prolongó y lo tuve que hacer casi dos años y medio”, relató el ex presidente del IPS.

“Hasta la visita del cardenal Antonio Samoré, quien medió en el conflicto, nosotros practicábamos tiro porque había aprestos para ir a la guerra”, aseguró Arce.

“Tengo un buen recuerdo del servicio militar. Hay disciplina”, dijo. Aunque confió que “los granaderos no la pasan bien. En fiestas patrias subíamos a las 5 de la mañana al caballo y nos bajábamos a las 6 de la tarde. Buscábamos al presidente a Olivos, lo acompañábamos a la plaza y realmente era bravo un día como esos”.

No lo veían como futuro médico

Su vínculo con la medicina nació “porque tengo a mis dos hermanas que estudiaban medicina en Corrientes y siempre traían los libros de anatomía. Los miraba, los leía, dibujaba y ahí fui descubriendo esa pasión. Me iban contando sobre las primeras materias y siempre me interesó la vida”.

“Los médicos estamos muy cercanos a la vida, estamos defendiendo la vida continuamente”, manifestó casi emocionado.

“También nos codeamos con la muerte. Es un dolor tremendo el fallecimiento de un paciente, pero la medicina yo lo tomo como vida”, insistió.

Previamente, hizo todos los trayectos educativos orgulloso del sistema público. Fui a la escuela número 3, al Colegio Nacional acá en Posadas y fui a la Universidad del Nordeste en Corrientes y también hice la residencia en un hospital público”.

Afirma Arce que la elección “fue por convicción y porque en esa época, el sistema público tenía muy buen nivel”.

Reveló Arce que pocos confiaban en su ingreso a la carrera. “Cuando rendí en la facultad para ingresar, no me tenían mucha fe mi familia, porque en la secundaria a mi me gustaba la Estudiantina”.

Se desempeñó como zaguero en varios clubes

Completa la anécdota con detalles imperdibles. “Rendí y de 1025 postulantes, entrábamos 160. Mis hermanas fueron a ver el transparente donde publicaban los que quedaban y no me encontraron en la lista. Se volvieron y pensaron que era lógico que no entrara”.

“Se encontraron con un amigo que les preguntó por qué se iban y respondieron que era porque yo no entré a la carrera de medicina. El amigo les respondió que yo había entrado primero en la lista, pero mis hermanas nunca miraron el primer lugar. Siempre buscaron para abajo y por eso no vieron mi nombre. No me tenían fe”, recordó entre risas.

En tiempos de estudiante, donde exhibía una tupida barba que vio su fin en los días previos al casamiento, “tuve muchas necesidades y hacíamos la vaquita con los amigos para poder comer. Mi padre era empleado público, pero con tres estudiantes era duro para él”.

“En sexto año de medicina le dije a mi papá que no me envíe más plata, porque comencé a trabajar en un diario, a colocar inyecciones, a medir la presión y comencé a ganar unos mangos”, agregó al listado de primeros empleos.

“Trabajé en el diario Época de Corrientes como corrector a la noche, antes del cierre, controlaba la ortografía”, recordó Arce.

Lo primero es la familia

Carlos Arce, quien se inició en la política como candidato a concejal en Posadas, subrayó que no tiene muchos amigos, “porque más que amiguero soy muy familiero”.

Ese vínculo viene “de la casa, por el cariño de mis padres y mis hermanas. Ellos me inculcaron eso y eso se traslada a mis hijos, mi señora, mi familia política y mis suegros”.

Reconoció que, en varias oportunidades, “cancelé actividades oficiales por eventos familiares. Hay que festejar la vida, la salud, hay que compartir la salud, conservar esas relaciones que uno tiene de muchos años y acompañar y festejar. Eso les inculco a mis hijos”.

“En la actividad política ocurre mucho eso de olvidarse de los amigos o de no compartir la vida con tus hijos. Yo no resigno eso y todos los días cenamos todos juntos en familia”, contó el médico.

Lo bueno y lo malo

Arce atendió unos 9 mil partos

Mientras transcurre la entrevista y a su memoria llegan recuerdos imborrables, hay dos situaciones que lo marcaron de por vida.

“Mis recuerdos luminosos están en mi profesión. Participé de unos 9 mil partos. Presenciar el nacimiento, la vida y por más que lleves varios partos encima, igual te conmueve”, aseguró.

“Técnicamente uno no pude distraerse, pero al finalizar todo el parto, cuando la mamá ya está bien y el bebé también, emociona. Siempre traté de rezar antes de una cirugía, porque la vida es un milagro”, dice con emoción.

En la página de enfrente, el lado negativo lo remite a un mal recuerdo reciente. “Fue el accidente que protagonicé hace poco tiempo. Cuando vi cómo quedó la camioneta, me di cuenta que con el chofer nos salvamos de milagro”.

Fue en marzo de este año, en pleno trajín de su actividad como vicegobernador cuando en la ruta, la camioneta en la que transitaba despistó y dio varios vuelcos. “Tuve la sensación de que Dios me sigue queriendo tener en la tierra para hacer más cosas”.

Precisó Arce que “el techo de la camioneta se hundió a centímetros de mi cabeza. Dimos tres vuelcos, yo me agaché y paramos como a 50 metros del otro lado de la ruta”.

Su paso por Europa

El amor por la tierra colorada

Arce estaba predestinado a desarrollar su actividad profesional en la provincia, dejando incluso la chance de codearse con los mejores profesionales de Europa.

“Estuve 7 años en la facultad, más 4 años de residencia, un año como jefe de residentes y un año en el extranjero. Pero nunca dudé de volver a la provincia. Yo era soltero, no tenía compromiso”, contó Arce.

Pero hubo un momento que se convirtió en el click para el retorno. “Estuve 9 meses en Milán, Italia y 3 meses en Barcelona, España que son ciudades que deslumbran en su vida cotidiana y nunca dudé en volver. Viviendo en Barcelona, un domingo, mirando el mar Mediterráneo estaba escuchando música en el walkman y sonó Misionero y Guaraní. En ese momento decidí volver”.

Las luces de “aquel mundo”, contrastaban con las sombras de la realidad misionera, pero las fortalezas de Arce, se apoyaban en la doctrina de René Favaloro.

Fue quizás el médico que más allá de haber creado el bypass coronario, siempre decía que los médicos que salimos de la universidad pública, teníamos que devolverle a la sociedad lo que nos dio el Estado. Él se fue por tres meses a un pueblito de La Pampa y se quedó 12 años haciendo medicina rural”, evocó Arce.

“Cuando volví a la provincia, me anoté para ser médico de planta en el hospital Madariaga y durante 4 años fui todos los días gratis”, aseguró el vicegobernador.

“Yo venía de conocer centros de medicina muy importantes en Europa y llegar al hospital Madariaga del año 94 al 98, era notar un nivel muy bajo”, recuerda.

“Yo quise casi quijotescamente cambiar hasta que, en esos 4 años, empecé a trabajar en el sector privado y al ser presidente durante muchos años de la Sociedad de Ginecología, comencé a tener contactos con el gobierno y observé que, a partir de 2005, 2006, empezó a cambiar esa salud que yo había visto del 94 al 98, a través de un gran amigo con quien compartimos 20 años de consultorio como fue José “Pepe” Guccione”, repasó el funcionario.

“Junto al recordado Pepe, vivimos juntos la transformación que tuvo la provincia en salud pública. Admiré desde afuera, sin tener ningún cargo público”, indicó.

Allí nace el compromiso por la gestión pública “por eso cuando me llaman para ser candidato a concejal, no lo dudé”.

Admitió Arce que “tenía temor de desprestigiarme con la política. Esa es la sensación que uno tiene cuando está afuera de la política”, aunque ahora “que estoy adentro veo que hay gente muy buena que hace política y por eso no me arrepiento”.

Fueron 30 minutos en modo retro, una historia de vida fascinante que hoy lo sostiene como el vicegobernador de la provincia de Misiones.

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