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Corrientes | Después del fuego devastador, el Parque Nacional Iberá renace de las cenizas

Las últimas lluvias provocaron que creciera con rapidez la vegetación y regresaran los animales que habían huido de las llamas durante los incendios en Corrientes. El Parque Nacional Iberá enfrenta una larga pero segura recuperación. 

“El hábitat natural de Sergio Arriola es el Parque Nacional Iberá. Nació hace 40 años y nunca se quiso ir. La gente de por aquí repite que pocas personas conocen los misterios del lugar como él. O quizá nadie”, relata Fernando Soriano en un informe que publícó en el portal Infobae.

“Cuando el fuego demencial de febrero rodeó las residencias y amenazó con devorarse el camping del portal San Nicolás del Parque Nacional Iberá, decenas de brigadistas de todo el país se apostaron allí para defender las edificaciones de este núcleo, uno de los cuatro dentro de las 195.000 hectáreas protegidas por el Estado argentino”, comentó el periodista en otro tramo de la crónica.

“Es mayo, el sol de otoño se vuelve amable en el Iberá y se refleja sobre las lagunas que renacieron gracias a las lluvias de las últimas semanas. Iberá, del guaraní, se traduce ‘agua que brilla’. Volvió el agua y fulgura. Volvió el verde. Parece que todo se encamina a ser, lentamente, como siempre fue. Algunos dicen que es un milagro de la naturaleza que se esté recuperando todo tan rápido. Los racionales hablan de la resiliencia del lugar que, por su belleza imponente, su diversidad, su aporte al ecosistema, es uno de los lugares más espectaculares del planeta.

 

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Las lagunas están llenas otra vez, los pastizales crecieron rápidamente, regresaron del exilio los reptiles y las aves empiezan a reaparecer. Todo cobra vida nuevamente y con una fuerza impresionante.

Arriola está parado bajo el arco de ingreso al portal San Nicolás, casi en el mismo lugar donde marcó el contrafuego que los salvó del desastre. Mira a su alrededor y el verde nuevo de los esteros de su vida estalla en su piel morocha, se mete en las grietas de su cara curtida por el humedal.

Difícil que se emocione Arriola, pero se le escapa una sonrisa. Hombre de pocas palabras, recuerda ahora que otra vez hay flores: “Fue horrible, por primera vez en mi vida vi algo así. Se acercó mucho el fuego al casco. Venía demasiado rápido, demasiado rápido. Cuando pasó todo me dejó pensando. Fue muy terrible pero por suerte nadie se lastimó. Ahora se recuperó rapidísimo porque es zona húmeda. Ya antes de llover empezó a brotar. Y en una semana ya había pasto de diez centímetros. Yo sabía que se iba a recuperar. Y en agosto o septiembre va a explotar y se va a normalizar, vas a ver”.

En otro tramo de la nota, se destaca que “se desconoce exactamente cuán grande fue la pérdida de flora y fauna.

Parques Nacionales comenzó durante marzo una evaluación del daño y de la severidad del fuego, mientras en simultáneo las heridas causadas por las llamas y las cenizas se tapan con el renacimiento. Un equipo coordinado por la Dirección Regional NEA de la Administración y por la Dirección Nacional de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente realizó monitoreos para evaluar el impacto de los incendios sobre la fauna silvestre, especialmente animales vertebrados”.

 

 

 

Fuente: El Litoral /Infobae

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