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Las exportaciones lácteas mostraron un crecimiento del 24% debido a los altos precios internacionales

Alcanzaron los u$s394,1 millones y representaron más de 100.000 toneladas. Más del 50% de lo comercializado en el exterior fue leche en polvo. Estos números reflejan como las exportaciones lácteas han repuntado respecto del año anterior.

Los altos precios de los alimentos a nivel mundial están generando un círculo positivo para las exportaciones agroindustriales de la Argentina. Durante el primer trimestre del año el sector lácteo logró enviar al exterior poco más de 100.000 toneladas de productos por un total de u$s394,1 millones, lo que representa un crecimiento del 2,9% en volumen y del 24% en divisas respecto al mismo período del año anterior.

 

La fortaleza en los valores de la leche en polvo, uno de los principales productos que exporta Argentina fue la clave de este crecimiento. Según los datos suministrados por el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), el precio medio de exportación por tonelada fue de u$s3.711 durante el trimestre, lo que implica un incremento del 20,1% respecto al mismo período del año pasado.

 

En el caso particular del rubro leche en polvo, el precio promedio fue de US$3.696 por tonelada, lo que marca un incremento interanual del 21,6%.El destino de las exportaciones se conformó así: 34,6% a Argelia, 16,1% a Brasil, 15% a Rusia, 6,5% a Chile, 3,6% a China y 3,6% Estados Unidos; el restante 20,6% fue a otros más de 10 destinos.

 

En lo que respecta a los productos exportados, el 52,1% del total fue leche en polvo, el 16,7% fueron quesos, el 22,5% otros productos que incluye al dulce de leche, manteca y suero, entre otros.

Finalmente, el 8,7% restante correspondió a yogures, lactosa y caseína, entre otros.Una de las claves para la rentabilidad de la industria láctea es crecer en exportaciones de productos con valor agregado.
Más allá de los envíos de leche en polvo, las principales empresas del sector buscan además ganar participación en el rubro quesos. Mientras tanto, en el mercado local el panorama presenta algunas señales de alerta.
Según explican desde el sector empresario, en los últimos meses, y ante la caída del poder adquisitivo de la población se comenzaron “primarizar” las ventas. Es decir, actualmente los consumidores compran productos con menos valor agregado como leche fluida, frente a otros como postres, yogures o quesos de pasta dura. Esta situación pone en alerta al sector empresario mientras ajusta costos para no trasladar incrementos a las góndolas.

 

Los números de la industria explican que desde noviembre del año pasado la evolución de los precios de la canasta láctea está por debajo de la inflación. Otro punto que destacan es que en enero pasado las ventas en el mercado interno cayeron 3,3% en volumen y 6,3% en facturación.

 

Esta disminución puede estar relacionada, en parte, al deterioro en la relación canasta láctea y el salario mínimo, vital y móvil (-7,1% interanual). En ese sentido, para inicios de 2022, la participación de la canasta láctea en el salario es 37,5% vs 20,8% en el promedio de los últimos 5 años.

 

Un reporte de la red CREA explica también que, para marzo de este año, el Índice de Costo (IC) aumentó 8,8% interanual, mientras que el Índice de Precio (IP) lo hizo en 1,6%. Es así como la relación IP/IC se ubicó en 0,81, siendo la relación más baja del último año. “De esta manera, se acentúa la tendencia a la baja, y continúa deteriorándose la rentabilidad de las empresas lecheras”, detalla la entidad productiva para explicar la actual situación de los tambos.

 

En este contexto se espera un año con desafíos para la industria láctea, con costos en aumento para el productor y un mercado interno que no termina de despegar, mientras que los altos precios internacionales de la leche en polvo pueden convertirse en un factor clave que continuará motorizando la rentabilidad de la industria.

 

Fuente: Ámbito

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