Mabel Inés Da Rosa, la primera mujer Guardaparque en actividad fue reconocida a nivel internacional por sus valores humanos y compromiso ambiental

Tiene 18 años de carrera de Guardaparque de la provincia, y actualmente se desempeña en la Reserva de Usos Múltiples Cabure-i, en la localidad de Andresito. Compartimos una entrevista que nos permite conocer la historia de una mujer que inspira, desde su trabajo constante y silencioso, a valorar la Selva Misionera y la vida en toda sus formas.

La organización «Transacademia Instituto Universal de las Naciones» le otorgó un diploma doctoral en reconocimiento a su trayectoria social “Doctora Académica Honoris Causa” en Ecoética y la nombró «Miembro de Honor” con la inscripción de su nombre en el “Registro Mundial de Valores del Género Humano”.

Mabel Inés Da Rosa se desempeña actualmente como guardaparque en el puesto de la Reserva de Usos Múltiples Cabure-í en Comandante Andresito, localidad donde reside con su familia. Tiene 18 años de carrera. Fue la primera mujer guardaparque en ingresar a la actividad nombrada en el año 2003 por el entonces gobernador Carlos Rovira.

“Este primer nombramiento marcó un cambio desde la perspectiva de género para el trabajo de guardaparques del Ministerio de Ecología de Misiones», precisó.

Recordó que, después de egresar de la carrera de Técnica Universitaria Guardaparque que se dictaba en San Pedro – oferta académica de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM-, durante varios años golpeó puertas para poder trabajar, sin resultados. “Siempre me decían que no era una tarea para mujeres, que era muy difícil estar en el monte, que había que estar alejado de la familia mucho tiempo, y que no iba a aguantar”.

Convencida de su vocación, propuso realizar un trabajo voluntario en el Parque Provincial Urugua-í junto a una compañera que estaba en similar situación laboral, y demostró que sí podían desempeñar las tareas en forma complementaria con los compañeros guardaparques. Finalmente llegó la oportunidad de trabajar en Áreas Naturales de la provincia tras ser escuchada en sus planteos y convocada para ser parte del Cuerpo Provincial de Guardaparques.

En la actualidad hay 22 mujeres guardaparques en el  plantel provincial, y mucho por hacer desde la perspectiva de género.

Para Mabel custodiar la selva misionera es un orgullo y, también, una gran responsabilidad. “Es constancia, es entrega, es frustración a veces por no poder parar con los daños ambientales por completo, pero también es esperanza y satisfacción por estar haciendo algo que permite que siga habiendo vida en este planeta. Toda buena acción, por mínima que sea, trae resultados positivos a la conservación”, expresó la guardaparque en la entrevista con ArgentinaForestal.com

Sueña en grande. Espera poder ver algún día que toda la sociedad haya comprendido lo importante que es para la existencia de cada ser humano, la conservación de la biodiversidad de la Selva Misionera, su recuperación y protección de los recursos naturales. “Lo que nos brinda la selva y su biodiversidad, es impagable por los servicios ambientales que brinda para la vida de todos”, remarca la guardaparque, quien se desempeña en actividades de Educación Ambiental con el Grupo de Educadores Ambientales del Ministerio de Ecología de la provincia, para transmitir este mensaje en cada rincón que visita.

Es oriunda de 25 de Mayo, pero reside desde los 7 años en Comandante Andresito, donde conformó su familia integrada por hijo Maximiliano de 13 años y su esposo Hugo Lory, también  guardaparque provincial, asignado al Parque Provincial Urugua-í; además de su madre, cuatro hermanos y muchos sobrinos y sobrinas.

Mabel junto a su familia, su esposo Hugo Lory y su hijo Maximiliano.

Ecología, familia y valores humanos 

AF: ¿Por qué decidiste ser guardaparque?

En realidad, de niña quería ser Policía, pero fui cambiando de idea a medida que fui creciendo. Mi papá siempre nos llevaba a acampar y eso me gustaba.

Después descubrí la Carrera de Guardaparques en San Pedro y me inscribí. En ese momento, no se conocía mucho del trabajo técnico de los guardaparques, pero me gustaba todo lo relacionado a la selva.

Ingresé en el año 1996 para cursar la carrera terciaria, me recibí en 1999, y luego de unos años la carrera pasó a ser Universitaria. Por lo tanto, homologué mi título terciario  a Técnica Universitaria guardaparque.

AF: Fuiste la primera mujer Guardaparque contratada por el Estado Provincial. ¿Cómo fue este proceso hasta la actualidad?

Sí, soy la primera mujer guardaparque en actividad. Digo en actividad porque cuando se recibió la primera promoción de Guardaparques de la carrera en el año 1996 (eran 8) el gobierno de Misiones contrató a los 8 egresados, entre ellos una chica, pero lamentablemente estuvo contratada un año y fue a la única a quien no volvieron a contratar después.

Cuando me recibí (1999) con una amiga (Lurdes) fuimos a presentar los currículums al Ministerio de Ecología, pero nos dijeron en ese entonces que ser Guardaparque no era un trabajo para mujeres, que era muy duro y difícil trabajar en el monte, lejos de la familia y que no íbamos aguantar. Fue como un «baldazo» de agua fría a nuestro entusiasmo y a las esperanzas de ser guardaparques.

Luego de analizar y ver como seguíamos, decidimos presentar una solicitud para hacer un voluntariado en el Parque Urugua-í (el más grande de la provincia en su categoría) y hubo algunas resistencias, pero nos autorizaron igualmente y en octubre del mismo año (1999) comenzamos a trabajar como voluntarias.

Llevábamos nuestra comida y hacíamos guardias  en el área como los demás compañeros. Empezamos a trabajar con las comunidades lindantes al parque en educación y extensión ambiental, patrullajes, control de rutas, atención a visitantes y muchas actividades más, siempre con la dirección y acompañamiento de los guardaparques del lugar. Teníamos que demostrar que las mujeres SÍ podíamos ser guardaparque. Increíble.

Luego de unos años mi amiga empezó a trabajar en otra cosa, mientras que yo seguía de voluntaria. A los 4 años de trabajar como voluntaria, en 2003, un poco cansada de pedir y esperar por un puesto de trabajo, en un acto público tuve la oportunidad de hablar con el entonces gobernador de Misiones, Carlos Rovira. Le expliqué que habiendo una carrera no había mujeres guardaparques en Misiones, que quería desempeñarme como guardaparque y que necesitaba trabajar. Fue ese el momento cuando se abrió la esperanza nuevamente para las mujeres guardaparques.

En septiembre de ese año, el mismo gobernador lo anunció en un acto público. Mi emoción fue muy, pero muy grande, al escuchar este anuncio. Recuerdo que fue en el acto de inicio de la Fiesta del Agricultor en mi pueblo, y escuchar que “se nombraba a la primera mujer guardaparque de Misiones”, y qué “es de Andresito” fue una gran sorpresa.

No sabía ni me esperaba este anuncio. Era el trabajo que tanto estaba luchando por conseguir.

El 4 de diciembre de ese año salió mi nombramiento, y mi primer destino fue el Parque El Puma en Candelaria. En ese entonces se hacían 20 días de guardia por 10 de franco, y tenías que ingresar a tu primer día de guardia a las 7 de la mañana y podías salir de franco el día 20 a partir de las 00.00 horas (de cumplimiento estricto era el tema).  En la actualidad eso cambió. Hoy son 15 días en total de guardias en el mes.

Esos 4 años como voluntaria fueron de mucha lucha, de mucho trabajo, mucha perseverancia, no fue fácil, pero gracias a Dios en la actualidad, y después 18 años en la actividad, ya somos 22 mujeres guardaparques en toda la provincia.

Y aún quedan algunos escombros de resistencia hacia el género, pero vaya si hemos logrado y demostrado que las MUJERES sí podemos desarrollarnos en cualquier profesión.

 

AF: ¿Y en estos años, en qué puestos te desempeñaste?

A  partir del año 2009 fui coordinadora de las actividades de campo de la Carrera de Guardaparques en San Pedro, año en que mi esposo empezó a estudiar la carrera también

Luego, en el año 2015 ya viviendo en Andresito, fui nombrada por Viviana Rovira -quien también fue la primera Ministra Mujer en Ecología-, como directora ejecutiva del Ecolodge Cabure-í.

Después, ocupé el cargo de Jefa de Parque del área de la Reserva de Usos Múltiples Cabure-í y en el año 2017 renuncié a este cargo.  Actualmente soy guardaparque en el área protegida de Cabure-í y me desempeño con más frecuencia en Educación Ambiental con la comunidad. Esta función igualmente no quita que cuando surgen otras actividades también las desarrolle. En estos años trabaje en las tres zonas del Sistema de ANP (Sur, Centro y Norte).

 

 

AF: Si tuvieras una charla con estudiantes Guardaparques ¿Qué le dirías del trabajo para la mujer en este puesto? ¿Cuáles son los desafíos que se enfrentan? ¿Y qué es lo que más te gusta de ser guardaparque?

Pregunta compleja. En principio, le diría que es una profesión y un trabajo hermoso, pero que demanda mucha vocación de servicio, que ser guardaparque mujer requiere de mucha entrega.

Si deciden ser madres, por ejemplo, tienen que saber que no hay un sistema de trabajo con horarios diferenciado para las madres, por lo cual muchas compañeras terminan optando por pasar a desarrollar sus tareas en oficinas, aunque quisieran seguir desempeñándose en el terreno en un área natural protegida (ANP). Por ello, otras dejan sus hijos al cuidado de algún familiar y se van al ANP por el tiempo que dure su guardia, y así cada una se organiza como puede para poder cumplir con el trabajo.

En muchos casos cobramos menos (sueldo) que los varones por no poder pernoctar en el ANP, justamente por el cuidado de los hijos.

Hemos propuesto alternativas en años anteriores pero aún no se dieron los cambios necesarios para mejorar nuestra situación como madres/familia guardaparques.

Otro desafío que se enfrentan, tanto las mujeres como los hombres, es que se está lejos de la familia por el tiempo que duren las guardias, y se comparten viviendas (destacamentos) y así hay que ir adaptándose.

Pero también les diría que hay esperanzas, que no se desanimen que  poco a poco van cambiando los tiempos y las personas en lugares claves. Algún día también contaremos con el Estatuto del Cuerpo de Guardaparques de Misiones, el cual organizará y definirá muchas cuestiones que aún faltan resolverse. Hay que tener esperanza y seguir al pie del cañón.

Sí realmente tienen esa vocación y quieren ser Guardaparques, que luchen por eso y perseveren, que todo esfuerzo tiene su recompensa en la vida, sin dudas.

AF: ¿Cómo resumís tus 18 años de carrera? ¿Qué sentís aún te queda pendiente?

Resumo en sueños, trabajo, fuerza, lucha, perseverancia, algo de decepción y frustración en algún momento, errores y aciertos, familia, amigos, mucho aprendizaje, ninguneo y depresión, cambio de pensamiento, recomienzo, aprender a priorizar, recuperación, fortaleza y victoria en Cristo Jesús.

Me quedan pendientes algunas cosas, pero algo que quiero hacer algún día, es conocer Costa Rica, ya que es referencia mundial en el Manejo y Gestión de los Recursos Naturales.

Reconocimiento internacional

La organización “Transacademia Instituto Universal de las Naciones” otorgó un diploma doctoral a Mabel Inés da Rosa en reconocimiento a su trayectoria social “Doctora Académica Honoris Causa” en Ecoetica y te nombró “Miembro de Honor” de la Academia Internacional de la Diplomacia y las Profesiones con la inscripción de tu nombre y título en el “Registro Mundial de Valores del Género Humano en la Honra N°209”. Fue entregado por la Embajadora para la Paz, Liliana Hernández, y la presidente de la Fundación Teko Porá, Marcela Molina.

AF: ¿Cómo fue tu vínculo con esta academia internacional Transacademia Instituto Universal de las Naciones?

No conocía a las instituciones mencionadas y unos días antes del evento me comentaron informalmente que me entregarían una distinción y reconocimiento, no sabía mucho, fue muy emocionante vivir ese momento y la importancia que reviste recibir un Diploma Doctoral y que mi nombre y títulos estén inscriptos en el Registro Mundial de Valores del Género Humano.

Mi acercamiento fue a través de Liliana Hernández y Marcela Molina, que son personas que conozco hace poco tiempo. Marcela siempre está participando en las actividades del Municipio, es una mujer muy proactiva que eligió Andresito para vivir y tiene muchos proyectos interesantes.

Realmente me sorprendió este reconocimiento. Entiendo se dio mi nombre por recomendación, por mi trabajo comunitario y la conservación, por ser la Primera Mujer Guardaparque en actividad y por la trayectoria laboral. En 18 años es la primera vez que recibo una distinción y reconocimiento. Estoy muy agradecida y feliz. Sostengo que los reconocimientos se deben hacerse en vida para que las personas lo puedan disfrutar y sentir que todo lo que hacen es necesario e importante. En lo personal, este reconocimiento fue un mimo al corazón.

Leé la entrevista completa en ArgentinaForestal.com

Por Patricia Escobar

@argentinaforest 

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