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Análisis periodístico: Ante todo, anti todo

El círculo vicioso de la nueva derecha recalcitrante: oponerse, negar y odiar. Misiones no escapa al fenómeno global que llevó a líderes como Bolsonaro y Trump al poder con propuestas vacías y un discurso enfurecido antisistema.

 

(*) Por Nicolás Marchiori

 

En los últimos años se han realizado muchos análisis sobre el extremismo y el odio en internet. Particularmente, han tenido una especial atención el alcance de las campañas y los grupos destinarios de las mismas. Estas personas tienen algo en común: todas se ven en la necesidad de luchar con una crisis de identidad. En tal estado, todos son susceptibles a la radicalización. En estos grupos, la frustración individual se eleva a un nivel colectivo y se le ofrece una explicación. Tiene lugar un proceso de socialización al cual la radicalización y el adoctrinamiento ideológico están subordinados.

En algunos casos se reclutan específicamente teóricos de la conspiración, o bien personas que, según los estudios, tienen mentalidad conspirativa. Por otro lado, las teorías conspirativas también pueden transmitirse como un proceso sutilmente progresivo, que los académicos lo han denominado “redpilling”, donde el componente ideológico es agregado paso a paso.

En el escenario actual se advierte una suma de eventos, como por ejemplo, el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil con sus crisis superpuestas (política, institucional, con discursos contra la cuarenta en plena pandemia), que indican un cambio de las derechas que atraviesa Latinoamérica. Se puede vislumbrar un desplazamiento de los límites, una modificación de época marcada por el regreso de viejas metodologías aggiornadas a la era de las redes sociales, con vasos comunicantes a la vez que las diferencian, en donde emergen procesos de nuevas derechas como las que encarnan figuras como la de Donald Trump, Matteo Salvini, Marine Le Pen y Vox.

Este “empujar” cada vez más los límites ocurre en Argentina concretamente con el despliegue de mensajes anticuarentena, conceptos pobres y peligrosos como la “infectadura”, la oposición a la implementación del pase sanitario y la intoxicación mediática con mentiras, medias verdades, acumulación de miedo, odio y revancha.

El proyecto de las derechas contempla dos pilares fundamentales: por un lado, buscan la alienación en política exterior con EE.UU. (claramente visible cuando un gobierno de derecha se propuso desarmar la Unasur, darle la espalda a la Celac y volver a la centralidad de la OEA), y por el otro, la adhesión a un proyecto neoliberal en materia económica.

El denominador común radica en que se trata de proyectos de minorías al servicio de grandes grupos concentrados, por lo general con intereses fuera del país, que hace a un lado un entramado empresarial con miras al mercado interno, siempre subordinadas a EE.UU., algo que es un fenómeno constitutivo de las élites latinoamericanas.

Este escenario presenta dos cuestiones centrales: en primer lugar, el sujeto político moldeado por estas claves político-mediáticas. Y en segundo lugar, el gran desafío de gobernar con este volumen de ataques y corrimiento de límites, como así también la capacidad de no dejarse arrastrar al terreno de un adversario, que incesantemente perpetra golpes que tienen como objetivo la desestabilización política y la generación de un clima de mal humor social continuo.

Estos grupos de poder han logrado instalar en el inconsciente colectivo la idea de la “antipolítica”, la desideologización de la política. En el campo político ya no se combate por ideas, se construyen carreras. A decir del reconocido historiador italiano Enzo Traverso, lo impolítico devela la realidad material subyacente a la representación política. Lo que actualmente se define como “antipolítica” es el rechazo de la política reducida a su “constitución material”. La “antipolítica” surge por el vaciamiento de contenido llevado adelante por los críticos a ultranza de los populismos. Estos grupos, cuando les tocó gobernar, han demostrado que sus recetas son políticamente reaccionarias y socialmente regresivas. Traverso destaca la creciente reificación del espacio público -el lugar de un uso crítico de la razón, donde se analizan y critican las estratagemas del poder- debido a su absorción por medios monopólicos y por la industria de la comunicación.

Dentro de esta nebulosa generada con ayuda de los grandes medios concentrados, no se ven en los espacios opositores figuras intelectuales que aporten racionalidad, tan necesaria en épocas de crispación social, tal vez porque ello impediría seguir llevando adelante la campaña de malhumor y desánimo de la ciudadanía que tanto rédito les da en cuanto a construcción del poder se refiere. De esta forma, una parte importante de la derecha regresa a viejas prácticas con nuevas presentaciones y cambios de máscaras, intentando ofensivas sin pedir permiso ni perdón. Embanderados como defensores de la República y de la democracia, boicotean continuamente dejando sin quórum al Congreso de la Nación, no acatan las resoluciones judiciales, y lo más peligroso y repudiable, pretenden desestabilizar de manera incesante a los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo.

 

 

Irresponsabilidad cívica

En ocasión del ejercicio de oponerse a todo, en una ofensiva contra las medidas de cuidado por la pandemia del Covid-19, días atrás la ex candidata a diputada nacional de la alianza de Juntos por el Cambio Sandra Pitta presentó un recurso de hábeas corpus para que se suspenda la aplicación de la obligatoriedad de exhibición del pase sanitario (acreditar el esquema de vacunación completo) para realizar determinadas actividades como asistir a eventos masivos, ingresar a salones de fiestas y realizar viajes grupales, entre otras.

En el escrito, la militante de “Republicanos Unidos” sostiene que la campaña de vacunación nacional es deficiente pese a que Argentina ya superó el 73 por ciento de la población inoculada con dos dosis.

Lo extraño de la presentación de Pitta en la justicia es la escasez de datos estadísticos para solicitar la prohibición del pase sanitario. Según un informe elaborado por el área de salud de la Provincia de Buenos Aires, quienes no están inmunizados contra el coronavirus tienen un 18,8 más de posibilidades de requerir una internación con cuidados intensivos que las personas que sí están vacunadas.

Al momento de expedirse sobre el planteo, la Justicia falló avalando la legalidad del pase sanitario nacional rechazando el planteo de la ex candidata para que la medida sea declarada inconstitucional.

El juez Godoy primero explicó que citó en tres oportunidades a Pitta a una audiencia para ratificar la presentación, pero ésta no compareció. Sin embargo, desde el entorno de militante antivacunas adelantaron que apelarán el fallo para que sea revisado por la Cámara. El magistrado se expidió manifestando que el hábeas corpus no fue la vía idónea para efectuar el reclamo: “de la lectura de los extremos asentados por Pitta, se advierte que los motivos que sustentan su presentación no se encuentran previstos en la citada Ley” , y agregó que “la normativa cuestionada se ha dictado con la evidente intención de evitar la propagación de una enfermedad catalogada como pandemia, en miras de salvaguardar intereses superiores, por lo que el fin perseguido por la norma, en tanto el bien jurídico que se pretende proteger la salud pública es legítimo, los medios utilizados son razonables y prudentes”.

En los fundamentos de la resolución el juez también señaló que no existe un supuesto de amenaza a la libertad ambulatoria porque el decreto en forma específica dispone que la fuerza dispone que la fuerza policial en caso de detectar un incumplimiento de la norma dará aviso a la justicia penal para que evalúe la pertinencia de iniciar acciones, quedando descartada asimismo en esa situación un caso de privación de la libertad sin orden de autoridad competente.

 

 

Bochornosa reivindicación de la dictadura militar

Como no podría ser de otra manera, en consonancia con otros distritos y cumpliendo al pie de la letra el guion esbozado por Juntos por el Cambio a lo largo y a lo ancho del país, en la provincia de Misiones el diputado provincial Horacio Loreiro y el concejal de Montecarlo Lucas Vega, ambos dirigentes de la alianza opositora, efectuaron presentaciones en la justicia contra la implementación del pase sanitario.

En los fundamentos de Loreiro expresó falazmente y con total desconocimiento del terreno que “tal como dice en el artículo 19 de nuestra Constitución en su parte pertinente, ‘ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que la ley no manda, ni privado de lo que ella no prohíbe’”. Hablamos de total desconocimiento y hasta con una evidencia manifiesta de pérdida del sentido espacio-temporal ya que omite la vigencia de la Ley XII – Nº 118 que fue aprobada por unanimidad (inclusive por los diputados de la alianza política a la que pertenece) por la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones en junio del año 2020, en la cual se contempla la implementación de un pase sanitario en la provincia.

Sabido es que la implementación del pase sanitario se inscribe en la estrategia de seguir fomentando la vacunación contra el Covid-19 y para garantizar que las actividades de mayor riesgo epidemiológico sean más seguras con la asistencia de personas inmunizadas. Misiones cuenta con más del 70 por ciento de su población inoculada al menos con 2 dosis de la vacuna.

Siguiendo por la senda de los groseros errores, pero en este caso con un tema tan sensible como repudiable, Loreiro sostuvo que en la época de los militares existían más libertades y que de ninguna manera van a permitir que el Gobierno siga avasallando las libertades. Expresiones repudiables que entrañan un peligro que no conviene ignorar y que interpela a toda la sociedad para tomar conciencia del nivel de negacionismo que existe por parte de un sector de la dirigencia política que cambia de máscaras, y se embandera en un ideal falso de Nación amenazada y valores en riesgo, y que ve al otro como un verdadero enemigo al que hay que confrontar de cualquier manera y destruirlo. Se trata de actores que carecen de un imaginario utópico y de ideas de futuro, y solo se limitan a instalar y potenciar mensajes de minorías con pensamientos radicalizados con el fin de conseguir votos, ganar aprobación y robar titulares en la prensa.

Las nefastas expresiones del diputado de Juntos por el Cambio Loreiro fueron repudiadas por la pluralidad del arco político y dirigente en la provincia. Desde la CTA remarcaron en un comunicado que “La última dictadura depuso las autoridades electas por el pueblo y el capitán de navío Beltrameti fue el encargado de montar un aparato represivo en Misiones que tuvo un punto álgido en octubre del 76 cuando el operativo TOBA se instaló en las chacras y salieron a terminar de cazar a los colonos, a los militantes del MAM, de la UES, de la JP, de los sindicatos y otros. Los encarcelaron, torturaron, los mataron o los hicieron desaparecer”.

En el mismo sentido, se expresó un grupo de organizaciones políticas y sociales encabezadas por el Frente Patria Misiones: “Recordamos al Diputado Loreiro que es triste y nefasta la afirmación de que en la trágica época de la dictadura cívico-militar ‘teníamos más libertades que hoy’. Afirmar semejante cuestión es practicar el negacionismo de los treinta mil argentinos detenidos desaparecidos, de las detenciones, torturas, el secuestro de bebés y el exilio forzado para tantos argentinos. Es negar la historia de la propia fuerza política que integra, que también incluyó la cárcel al diputado provincial de la UCR Víctor Marchesini y a varios concejales de Posadas. Recordamos que en la nefasta dictadura cívico militar las garantías constitucionales estuvieron suprimidas, el Poder Legislativo anulado y diputados provinciales fueron detenidos y desaparecidos como Juan Figueredo”.

Llamó la atención el silencio proveniente desde la Unión Cívica Radical de Misiones respecto a los repudiables dichos de Loreiro, máxime cuando una figura central del radicalismo como Alfonsín representó el retorno de la democracia y el punto final para una de las épocas más oscuras de la historia argentina como ha sido la dictadura militar.

 

 

(*) NICOLAS MARCHIORI – Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y en Análisis de Procesos Electorales. Posgrado de Especialización en Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer y del Centro de Análisis y Entrenamiento Político – CAEP (Colombia).-

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