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Reflexión del Pastor David Decena: «300, ser parte de la elite»

En Jueces 7 se cuenta la historia de cómo Gedeón derrotó a los madianitas con 300 hombres. Espiritualmente a nosotros nos deja muchas lecciones de cómo ser parte de la elite de Dios, de quienes pelean las batallas del Señor. Esta historia es asombrosa porque Dios nos demuestra que Él no necesita demasiado para darnos la victoria. Todo lo que somos se lo debemos a Dios.

Es duro reconocer esto, pero la selección de 300 individuos para derrotar a los madianitas no pasó tan solo porque Dios no quisiera que Israel se jactara de la victoria. Aún así, esta es una lección importante: Dios no necesita una multitud para cumplir sus propósitos. Tan solo necesita un puñado que le crea.

Esto significa que los que pelean las batallas del Señor, aquellos que son parte de su élite, no son individuos comunes. Debemos confiar que a Su manera y a Su voluntad las cosas siempre serán mejor y esto nos traerá plenitud en todas las áreas de nuestra vida. Veamos qué características reunieron los 300 elegidos por Dios mismo, para derrotar al ejército madianita:

1 – Tienen valentía ante la adversidad (Jueces 7: 3 NVI)

Es llamativo que lo primero que Dios buscó en los que iban a conseguir la victoria fue libertad de todo temor. La aclaración es que Dios buscará al que no tiembla de miedo. El temor nos puede llegar a condicionar el ser parte de la elite que pelea las batallas del Señor. Debemos ser libres de todo aquello que evidencie en nosotros temor.

Esto descalificó al 70% de los soldados que Gedeón tenía, pero dejó a personas con firmeza y determinación para enfrentar al enemigo.

El temor jamás será un compañero confiable para las pruebas que nos tocan atravesar. Cuando cedemos ante él, nos vemos oprimidos y perturbados porque es un espíritu maligno que toma autoridad. Es muy normal que al cristiano le cueste ver a un espíritu detrás del temor, pero los efectos evidencian que el infierno mismo está detrás del miedo.

Para ser del grupo selecto de personas que pelean las batallas del Señor necesitamos ser libres del temor. Y para eso, necesitamos enfrentar cada ámbito de nuestra vida en la que el enemigo nos ató en el pasado.

El Espíritu Santo tiene en su naturaleza dar libertad de todo lo que nos ata. Por lo tanto, si enfrentamos cada ámbito en el que el enemigo tuvo autoridad, experimentaremos un rompimiento de libertad: “Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” 2 Corintios 3:17 NVI

Cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón, fuimos sellados por el Espíritu Santo. Nosotros vamos a poder enfrentar y superar temores, siempre que estemos aferrados y de la mano del Espíritu Santo.

2 – Poseen un pensamiento divergente (Jueces 7: 5- 6 NVI)

Los 300 seleccionados fueron muy particulares a la hora de beber agua: la bebieron como perros. Esta es una expresión de los cristianos que poseen un pensamiento divergente.

Tener esta manera de pensar significa que resultaremos incomprendidos por muchos, pero que nuestra mirada de la realidad siempre nos permitirá traer ideas creativas que solucionen problemas. Básicamente, aquel que posee un pensamiento divergente es un solucionador de problemas por naturaleza. Tienen la capacidad de encontrar soluciones creativas que vienen del cielo.

Además, los 9700 que fueron descalificados se arrodillaron. Esto, simbólicamente, los hace parte de la manera que hace lo que todo el mundo hace. La persona de pensamiento divergente puede ser confundida con un rebelde, por no seguir la corriente, pero su manera de pensar es un lingote de oro sólido.

Las preguntas son, ¿aportamos soluciones creativas en donde Dios nos plantó? ¿Nos cuesta fluir en la creatividad que viene del Espíritu? ¿Nos preocupa más lo que el resto va a pensar que lo que agrada al Padre?

Nosotros fuimos llamados a ser diferentes, a vivir en otra realidad. Dios nos llama a ser parte de la elite, de ser quienes peleamos las buenas batallas. Para esto el Señor necesita personas creativas, que propongan antes que criticar. Lo más importante es responder a la voluntad de Dios.

3 – Confían en la guía sobrenatural del Espíritu (Jueces 7: 13-15 NTV)

El suelo que Gedeón escucha en el campo enemigo fue clave para avanzar y vencer. Esto responde a que todos aquellos que pelearán las batallas del Señor confían en la guía sobrenatural del Espíritu Santo.

Él no confía su palabra a personas que buscan hacer su voluntad. Pero Gedeón, y los suyos, sabían que dependían por completo del Señor para lo que estaban por hacer. Eran solo 300 ante un ejército de miles. ¡Cómo no depender!

Esto nos pasa a muchos de nosotros. Debemos enfrentar batallas gigantes, pero, ¿dependemos de la guía del Espíritu? Tenemos a nuestro favor al que determina el resultado de la batalla. Pero, ¿buscamos su guía? ¿Hacemos caso a su voz? ¡Los que lo buscan y escuchan, tienen la victoria asegurada!

Confiar en Dios ante situaciones que son imposibles, nos vuelven dependientes. Dios va a permitir muchas circunstancias en nuestras vidas que con nuestras fuerzas no podremos resolver. Esto nos obliga a ser más dependientes y crecer en la fe, para saber cómo responder ante las situaciones que se nos presentan. Los que buscan y escuchan Su guía sobrenatural tienen garantizada la victoria.

4 – Caminan en obediencia y unidad (Jueces 7: 16-18 NTV)

Gedeón no tuvo problemas para tener unidos y ordenados a los 300. Por el contrario, respondieron naturalmente a esto. Pasa que la gente de elite que pelea las batallas del Señor, es obediente. La obediencia es la clave para ser bendecido y caminar en victoria.

Además, la obediencia misma permite la unidad en todo aspecto. Cuando tengo un corazón sumiso voy a buscar caminar junto a mi hermano, para que ambos podamos avanzar hacia delante. Todas las batallas que nos tocarán enfrentar en Cristo Jesús siempre las tendremos que enfrentar en equipo. Todas las batallas que nos toquen luchar deben ser en obediencia y en unidad.

Una cuestión fundamental a entender es que por más que eran 300, se necesitaban. Esto significa que, por más valientes, de pensamiento divergentes, y oidores de la voz de Dios que seamos, necesitamos de la gente que Él nos pone al lado para vencer. Aprendamos a abrazar amistades, liderazgos, y todo aquello que el Espíritu ponga a nuestra disposición para la victoria.

Si estamos dispuestos a ser parte de los 300 que Dios usará para pelear sus batallas, los desafíos serán grandes, pero las victorias lo serán aún más.

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Pastor David Decena

Centro Familiar Cristiano Eldorado

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