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El fiscal pidió siete años y nueve meses de prisión para el médico misionero Aníbal Lotocki

Solicitó, además, inhabilitación provisoria, prohibición para salir del país y que se le retire el pasaporte al médico acusado de mala praxis a perjuicio de Luna, Sosa, Trenchi y Stefy Xipolitakis.

La Fiscalía pidió 7 años y 9 meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio de la medicina y para el ejercicio comercial en el ámbito de la estética y cosmética por 10 años para el misionero Aníbal Rubén Lotocki (51) por haber cometido el delito de lesiones graves, reiteradas en cuatro oportunidades, en concurso real con estafa.

 

También, solicitó una serie de medidas cautelares junto al dictado de una sentencia condenatoria: inhabilitación provisoria, prohibición para salir del país, que se le retire el pasaporte y la fiscalización de su comportamiento tributario de los últimos 10 períodos fiscales en ganancias y bienes personales.

 

Para la Fiscalía Lotocki actuó de forma dolosa. Por eso, descartó cualquier atenuante y consideró pautas agravantes como su peligrosidad, el hecho de que no se preocupara por la salud de sus pacientes y la naturaleza de la acción que enmarca violencia física, psicológica y simbólica

 

«Lotocki cosifica a las víctimas y no las reconoce como personas. Las desprecia, las usa como instrumento para promocionarse y las moldea a su antojo. Se siente hacedor de la mujer perfecta. Es una clara manifestación de violencia de género», sostuvo el fiscal de juicio, Sandro Abraldes.

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«Traicionó la confianza de sus pacientes y los engañó a partir del deliberado ocultamiento del producto implantado y de las consecuencias quirúrgicas que la práctica generaba. Incluso, las convenció de que el plan quirúrgico debía extenderse hacia otras zonas del cuerpo. Se aprovechó de las vulnerabilidades e inseguridades de quienes acuden a él”, agregó.

 

Además, le reprochó que haya contravenido todas las reglas de la medicina e infligido el deber de «no dañar» que contiene el mandato hipocrático. «Se presenta como lo que no es y hace responsables a sus pacientes por las consecuencias de su propio accionar delictivo los cuales generaron daños irreversibles y progresivos en la salud de sus víctimas».

 

Los alegatos de las querellas

Silvina Luna (41) estuvo internada en el Hospital Italiano, como ella misma contó a través de su cuenta de Instagram. A consecuencia de una mala praxis, sus niveles de calcio son muy elevados y eso perjudica el funcionamiento de sus riñones. Pamela Sosa (37) dejó su carrera artística también a partir de los trastornos físicos sufridos y se recibió de psicóloga.

 

Ambas particularidades fueron expuestas en un contexto de agravantes por el abogado Alejandro Díaz, del equipo de Fernando Burlando, que representa a dos de las cuatro víctimas que denunciaron a L,otocki, conocido como «el cirujano de las famosas», en la audiencia de alegatos que se desarrolló el jueves de la semana pasada de modo virtual, la primera de todo el proceso que pudo ser presenciada por los medios de prensa.

 

Díaz pidió el cambio de calificación del delito para que deje de ser «lesiones graves» y se eleve a «lesiones gravísimas en concurso real», artículo 91 del Código Penal, también que Lotocki sea condenado a 8 años de prisión efectiva, sufra la inhabilitación inmediata para ejercer durante 10 años y se le quite el título, expedido por la Universidad Nacional del Nordeste.

 

El Tribunal Oral en lo Criminal 28 viene desarrollando el juicio al médico por «lesiones graves», provocadas a cuatro mujeres durante cirugías estéticas en las que utilizó metacrilato, una sustancia que dañó la salud de sus pacientes.

 

Las otras víctimas son Stefanía Xipolitakis (37) y Gabriela Trenchi (54), cuyos abogados ya había pedido una pena de 5 (el tope por el delito de lesiones graves) 6 años (por lesiones gravísimas), respectivamente. Ellas sí presenciaron de modo virtual la audiencia de este jueves y las anteriores.

 

Luna y Sosa, ex pareja de Lotocki, sólo estuvieron en la jornada en la que declaró el acusado. «No están en condiciones», las excusó su abogado.

 

Otros agravantes que planteó Díaz fueron la falta total de arrepentimiento de Lotocki, los partes médicos deficientes que emitió ante cada cuadro clínico post operatorio, la violentación del «juramento hipocrático» y, por último, el más contundente de todos: el no respeto por la vida humana.

 

Aún restan un par de audiencias para que finalmente se conozca la sentencia, que seguramente se dará antes de fin de año.

 

Según se estableció en la instrucción del caso, Lotocki «causó lesiones en el cuerpo y en la salud de Silvina Luna con motivo de las intervenciones médicas que le practicó el 3 de octubre de 2011 y el 23 de noviembre de 2011 en un consultorio de la clínica Full Esthetic -Córdoba 996-«.

 

En ambas operaciones «le colocó un producto de relleno que contenía microesferas de polimetil metacrilato (PMMA) en lugares del cuerpo (glúteos y piernas) en que está prohibido su uso y en cantidades superiores sugeridas por la ciencia médica».

 

Para Lotocki, que es defendido por la abogada Ileana Lombardo, el producto estaba autorizado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

 

La acusación

El delito de «lesiones graves» (artículo 90 del Código) prevé una pena de 1 a 6 años de de prisión «si la lesión produjere una debilitación permanente de la salud, de un sentido, de un órgano, de un miembro o una dificultad permanente de la palabra o si hubiere puesto en peligro la vida del ofendido, le hubiere inutilizado para el trabajo por más de un mes o le hubiere causado una deformación permanente del rostro».

 

Luna y Sosa -ex pareja del cirujano- son representadas por Burlando, mientras que a Xipolitakis la patrocina Gonzalo Díaz Cantón y a Trenchi la asesora Nuria Drendak.

 

Por la primera intervención, Luna contó que fue acompañada por su hermano Ezequiel y pagó 10 mil pesos, pero que Lotocki no le hizo la factura. Luego, a la segunda, fue acompañada por su novio y una amiga. Hubo una tercera, en 2012, pero la modelo no supo dar muchos detalles de ese hecho.

 

A dos de las denunciantes, Lotocki le aplicó un producto comprado en Brasil. A las dos restantes, otro fabricado en la Argentina que decía «Metacril Facial Implant 1», lo que -traducido- indica que es para el rostro, algo que está aprobado para cirugías estéticas en esa zona.

 

Cuando el fiscal le preguntó si sabía inglés, el doctor dijo que «no» y que tampoco le resultó «sugestivo».

 

Tras la difusión del caso Luna, quien padece insuficiencia renal crónica tras las intervenciones, fue una de las hermanas Xipolitakis quien contó su padecimiento. «Me dijo que me podía sacar un poco de grasa de un lugarcito y que me podía sacar un poco de ‘PRP’, que es plasma rico en plaquetas. Me dijo que me hacía un licuado y que me lo filtraba, que quedaba como una gomaespuma. Eso me lo ponía en el glúteo», aseguró.

 

Luego de la intervención, sufrió mucho dolor: «El segundo día de la operación, yo sentí que me moría, estaba muy descompensada, sin fuerzas en mi cama. Un malestar, era algo fuertísimo. No lo puedo describir, lo vivís en tu cuerpo, me sentía a un hilito de la muerte. Fue muy fuerte, te estoy contando esto y pienso que es una ficción en mi vida», dijo.

 

Más tarde, la hermana de «Vicky» comenzó a realizarse estudios médicos y descubrió que tenía «polimetacrilato» en los músculos: «La biopsia da un polímero industrial que se usa para hacer dentaduras postizas, se usa para hacer los tableros de los autos. Tengo un acrílico tóxico en el cuerpo, tengo algo que me está calcinando, que me está matando día a día y yo no lo elegí».

 

Los casos Sosa y Trenchi

Los otros casos que se debaten en el juicio son los de Sosa, la modelo ex novia del cirujano, y Gabriela Trenchi. En este último caso, la dueña de una casa de ropa en Ramos Mejía se hizo varias cirugías estéticas en la clínica de Lotocki y quedó con los brazos y las piernas paralizados. Estuvo internada en el Sanatorio Los Arcos.

 

La mujer, conocida en el ambiente artístico como Gabriela Madau, fue diagnosticada con el síndrome de Guillain-Barré y tuvo un serio riesgo de vida, luego de someterse a una serie de cirugías estéticas en abdomen, caderas, pelvis y cola en agosto de 2015, cuando tenía 48 años.

 

Sosa, la modelo correntina que fue pareja de Lotocki, acusó al cirujano de mala praxis por el uso del «plástico».

 

«Juro que no voy a parar hasta verte tras las rejas. ¡Me arruinaste la vida! Y no podés arruinar la vida de nadie más. De eso me voy a encargar yo», escribió Pamela sin nombrar al destinatario del mensaje en su cuenta de Twitter. La serie de operaciones a las que se sometió Sosa, en su condición de pareja del cirujano dijo que veces se sintió como un «ejemplo viviente», la llevaron a un cuadro clínica de alta gravedad y llegó a estar internada.

 

Para la defensa de Lotocki, sin embargo, «las pericias oficiales descartaron que las enfermedades» de las cuatro denunciantes «tuvieran nexo causal con las cirugías».

 

Muerte y detención

No es el único problema judicial que afronta Lotocki, ya que en abril de este año pasó por otra situación que lo llevó incluso a estar detenido. Fue cuando se le inició una causa por «homicidio culposo» por la muerte de un paciente de 50 años que se había sometido a una cirugía en su consultorio de Caballito.

 

Cristian Zárate ingresó a la clínica “Cemeco”, en calle Colpayo 20, «por una hernia hiatal y Lotocki le dijo que de paso lo operaba con una liposucción la papada y el abdomen. Se descompensó y en la clínica no tenían los elementos suficientes para intubarlo, ya que tenía falta de oxígeno. Tampoco tenían lo necesario para una reanimación, llamaron a una ambulancia del SAME y antes de que llegue falleció», contó a Clarín Mario Lizardo, el abogado de la víctima.

 

La Sala 4 de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal porteña le concedió la excarcelación a Lotocki, por entender que no hay riesgo de fuga ni de que pueda entorpecer la investigación en su contra. Le impusieron, además, una fianza de 5 millones de pesos.

 

 


Fuente: Clarín

Aníbal Lotocki

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