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Absolvieron a dos hermanos por el homicidio de un peón rural en Bernardo de Irigoyen

El Superior Tribunal de Justicia (STJ) ordenó absolver por “falta de evidencia concreta” a dos hermanos brasileños condenados – uno a prisión perpetua- por el homicidio de Ángel “Marreco” Márquez (59 años), ocurrido el 28 de julio de 2017 en una chacra en Colonia Itatí (Bernardo de Irigoyen).

Se trata de Luis Da Silva Zanella (22 años) y Rogerio Da Silva Vargas (20 años), quienes fueron condenados en julio del año pasado por el Tribunal Penal 1 de Eldorado, a la pena máxima por el crimen del trabajador rural. La sentencia fue apelada ante el STJ, quien ordenó revisar el falló por “falta de evidencia concreta y de algunos testigos que no declararon durante el juicio”.

Ángel Márquez fue asesinado de 47 puntazos, tras una discusión en ocasión de robo de dinero y armas, hecho por el cual fueron acusados los hermanos Da Silva y aprehendidos.

Da Silva Zanella fue condenado a prisión perpetua, por el delito de “homicidio calificado, cometido en forma premeditada con el concurso de dos o más personas, en calidad de coautor” , mientras que su hermano (Da Silva Vargas), tuvo responsabilidad penal en el hecho, pero el establecimiento de la pena recayó en un tribunal correccional de menores, teniendo en cuenta que al momento de haberse cometido el crimen, el imputado era menor de edad.

Por el hecho fue investigado un tercer sospechoso, quién permanece prófugo de la Justicia y se cree que escapó al Brasil. Márquez recibió 47 cortes (machetazos y puntazos) durante el asalto en la chacra que cuidaba en el paraje Dos Hermanas de Bernardo de Irigoyen.

Un testigo – Nelson Luis Figueroa- declaró ante el Tribunal Penal Uno. Se trata de un vecino de la víctima en la Colonia Itatí, quien aseguró que el viernes 28 de julio de 2017, día en que masacraron al cuidador de chacra, él vio a los acusados y a un tercer muchacho ingresar al campo en el que se desempañaba el peón rural. Es decir, los ubicó en el escenario del crimen.

 


Crimen de Analía Torres en Oberá | Familiares aseguran que fue un femicidio: “Ella varias veces vino a mi casa golpeada”

Aún conmovidos por lo que ocurrió con Analía Pamela Torres, los familiares sostienen que sería su concubino el autor del triste desenlace. A su vez, remarcan que él está prófugo de la Justicia en Brasil y que anteriormente ejerció violencia sobre la víctima.

Sonriente, alegre y luchadora, así lo describe Tamara Medina a su hermana Analía que fue hallada sin vida el domingo en la calle Concordia del barrio Tres Esquinas de Oberá. “Estamos destrozados, ella tenía una vida por delante, solamente tenía 22 años”, dijo.

Tamara relató que días atrás fueron al Juzgado de Instrucción N°1 de Oberá, para declarar ante la Justicia y presentar pruebas de violencia de género que sufría la mujer por parte de su concubino identificado como Alejandro M. de B y que aún continúa prófugo.

Si bien el resultado preliminar de la autopsia realizada al cadáver, hasta ahora indicaría que la causa de la muerte es “indeterminada”, porque no se halló signos de violencia tanto externos como internos.

El cuerpo hallado en la casilla del inquilinato presentaba un avanzado estado de descomposición, por lo que también dificultó una determinación más certera de la causa del deceso.

En tanto, los familiares y amigos aseguran que Alejandro M. de 21 años sería el autor de la muerte de Analía. En ese sentido, explicaron que él era “extremadamente celoso” y que ya en una oportunidad anterior le había golpeado y que ella por temor y confiando que no volvería a agredir, no lo denunció.

“Yo conocía al muchacho, ella venía con él a mi casa. Siempre notaba cosas raras en la relación pero era su pareja. Una vez hacíamos pizzas y Alejandro comenzó a hacerle una escena de celos, estaba enfermo. Ella no podía salir a la esquina sin que él le autorice”, comenzó diciendo Tamara, una de las hermanas de Analía.

Asimismo, contó “estoy 100% segura que fue él. Anteriormente mi hermana me dijo que le había amenazado que si ella no estaba con él le iba matar y tirar al río”. Además, sostuvo “vino varias veces a mí casa golpeada. Yo le preguntaba qué le pasó y me respondía -peleamos-”.

Hasta que una vez, tras haberse repetido una situación de violencia, Tamara aprovechó la oportunidad y sacó algunas fotos al rostro de Analía solamente “por las dudas”. Luego, revisando su galería encontró las imágenes y decidió presentarlas ante la Justicia.

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