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Sabía las maniobras de RCP y salvó la vida de un niño que casi se ahoga en una pileta: «Fue un milagro de Dios», señaló

Gustavo Morales es un odontólogo de Puerto Iguazú, que gracias a su conocimiento de la maniobra de reanimación cardiopulmonar (RCP), logró salvar a un niño de 9 años que casi se ahoga en una pileta en Wanda.

Siempre se remarca la importancia de saber realizar RCP, ya que esto permite salvar muchas vidas, pero este relato deja demostrado la imperiosa necesidad de aprenderlo.

Morales, en diálogo con MOL TV, contó que nunca pensó que le tocaría vivir una situación tan alarmante como es ver a un niño ahogándose. Sin embargo, las diferentes maniobras de reanimación que aprendió le permitieron dar una respuesta rápida.

“Es algo que uno no espera, pero tuve la suerte de haber realizado el último curso de RCP hace dos meses”, comentó. En ese sentido, señaló que en Puerto Iguazú, lugar donde reside, se hace mucho énfasis en enseñar a la comunidad estas técnicas.

Gracias al oportuno accionar del odontólogo que se encontraba disfrutando de un fin de semana en un complejo turístico de Wanda, Felipe, el niño que fue socorrido y cuyo nombre coincide con el del hijo de Morales, hoy se encuentra vivo.

“Todo transcurría con normalidad, había muchos chicos y adultos. Los niños son de zambullirse y Felipe no sabía nadar, aunque la pileta no era muy profunda”, comenzó relatando el desesperante episodio.

Al parecer, el niño se encontraba nadando en la parte menos profunda, pero al meterse bajo el agua perdió el sentido de la ubicación y llegó a la parte más honda de la pileta, donde ya no podía hacer pie en el fondo.

“En un momento, uno de los niños trata de tocarlo para que se levante, al no obtener respuesta alerta a la madre que estaba cerca y cuando esta llega el niño estaba inconsciente y morado”, recordó.

Afortunadamente Morales estaba a 20 metros del lugar, y cuando notó la desesperante situación no dudó en acercarse a auxiliar al pequeño, aunque en un primer momento había otra persona que realizó la maniobra de reanimación y también había una médica, pero el niño continuaba sin signos vitales.

“Tuve la reacción de decir que se corrieran y que le iba a realizar maniobras de RCP”, recordó. No obstante, señaló que se trató de un trabajo en equipo.

Fueron varios minutos intentando reanimar al pequeño Felipe, mientras que alrededor había un profundo silencio. “Pasaron unos 4 minutos y siento como algo que arranca dentro del niño y abre los ojitos y reacciona”, contó.

De esta manera, gracias a la actuación de este hombre, el niño logró expulsar el agua que se había tragado, y minutos después comenzó a hablar.

“Fue un milagro de Dios, pero lo más importante es que el niño quedó sin secuelas ya que a los 15 minutos estaba bien igual fue llevado al Hospital de Puerto Esperanza preventivamente”, precisó. Además, señaló que es probable que por la edad del pequeño no haya resultado con lesiones tras la reanimación.

Sin lugar a dudas, el conocer las maniobras de reanimación permitió que el niño hoy esté bien, ya que según explicó Morales, el complejo donde se encontraban queda bastante alejado del hospital local y una ambulancia podría demorar una hora y media en llegar hasta el sitio.

“Lo que busco contando esta historia es concientizar a todo el mundo sobre la importancia de saber realizar RCP”, expresó el hombre, que integra la Comisión Directiva de los Bomberos Voluntarios de Puerto Iguazú, agrupación que instruye sobre este procedimiento a toda la localidad.

“El RCP es una maniobra que salva vidas y necesitamos que se comience a tener más difusión y que se practique”, subrayó.

salvó la vida de un niño que casi se ahoga

 

 

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