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Día del Vino Argentino | Desde la industria vitivinícola destacan que el consumo de esta bebida en Misiones continúa creciendo

Cada 24 de noviembre se celebra el Día del Vino Argentino y en este marco Andrea Contreras, propietaria de Epicúreo y Felipe Stahlschmidt, enólogo de Mosquita Muerta, dialogaron con MOL TV, donde recodaron la historia de esta tradicional bebida, hablaron sobre la actualidad del mercado y la industria vitivinícola y recomendaron la mejor forma y el mejor momento de beber el vino.

Esta fecha se conmemora luego de que en 2013 se sancionara la Ley N° 26.870 que declaró al vino como una bebida nacional. Sobre esto, la empresaria que lleva 8 años en el rubro explicó que con el paso del tiempo, la cultura de beber vino fue creciendo en la sociedad misionera.

Pero para graficar como surgió esta codiciada bebida, Contreras hizo una breve reseña histórica: “El vino nació en el 1550, el interés de la cúpula religiosa quería que esta bebida sea parte de la misa; a raíz de esto crece el interés de traer vino de Europa”, comenzó diciendo.

Y añadió que el vino viene de la parte jesuita, por este motivo Misiones y Corrientes fueron las primeras provincias que quisieron iniciar el rubro vitivinícola, pero el microclima -húmedo- de la región no permitió que esto avanzara. Por este motivo se dejaron de hacer pruebas en estas provincias y se trasladaron a la Región de Cuyo

Fue así como el vino argentino se convirtió en un “icono en el mundo”; Actualmente en Cafayate se produce la cepa Torrontés, en la zona de Cuyo se produce el Malbec, en San Juan el Pinot y en la Patagonia se producen vinos con cuerpos suaves.

“El rubro está siendo cada vez más fuerte, y nosotros hacemos mucho hincapié en los vinos blancos”, comentó la empresaria. Además, destacó que el terroir de Argentina permite producir diferentes tipos de cepas de vinos lo que brinda una gran variedad para el consumidor.

“Ahora que hace calor un espumante, un torrontés, un Sauvignon estaría bien, porque tomarlo bien frío es la clave para elegir una buena cepa”, recomendó para afrontar los intensos días de calor que se registra en casi todo el país.

Otro de los puntos que abordó fue la demanda que tiene el vino argentino en diferentes mercados, especialmente en el brasilero: “Estamos tratando de controlar la demanda porque desde que se reabrió la frontera mucha gente se contacta porque quiere acceder a este producto y las marcas premium. Esto nos volvió la alegría”, expresó.

Contreras señaló que esta demanda en la producción vitivinícola argentina permite que los enólogos busquen continuamente continuar creciendo.

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Misiones tiene las “mejores vinotecas de Argentina”

Por otro lado, en el Día del Vino Argentino, el enólogo de “Mosquita Muerta”, Felipe Stahlschmidt en diálogo con este medio manifestó que hay muy buena expectativa respecto a la nueva cosecha. “Estamos más que sorprendidos con las ventas y consumo de vinos es Misiones”, destacó.

Y es que Mosquita Muerta es un producto de la Bodega de la Familia Millán que comenzó en el 2009. Se trata de una línea de vino asociada a una historia pero que apunta a romper paradigmas tradicionales de la industria, con etiquetas disruptivas, que acerca el vino a todos los sectores, contó Stahlschmidt.

No obstante, manifestó que esta bebida desde un principio se planteó como una producción de vinos blend de muy buena calidad. Aunque con el crecimiento de la marca, Mosquita Muerta implementó una línea de varietales de muy alta calidad, bajo la marca Perro Callejero.

“El blend y el varietal se complementan. En un blend uno puede ir desde el lado del disfrute, del placer y arriesgarse a combinar vinos con distintas cosas sin tener el conocimiento; en un varietal te obliga a encontrar los caracteres varietales”, precisó.

Por otro lado, sentó su postura sobre la producción de vinos premium, al respecto criticó que no se produzca vino de buena calidad en todas las gamas, para que todos puedan consumir: “Hay que hacer vinos para todos”, sostuvo.

Asimismo, agregó que considera que “el vino es el resultado de un oficio donde hay ciencia, dedicación y cultura y arte. El vino es parte de la alimentación de la alimentación de los argentinos. Si uno vuelve el vino algo especial que solo algunos lo pueden tomar se excluye a toda la gente que lo bebía a diario”, subrayó.

Por otro lado, dejó en claro que no considera una competencia a otras bebidas como la cerveza y bebidas saborizadas: “Hay un momento para cada bebida”. En ese aspecto, explicó que actualmente, la gran variedad de vinos que existe hace imposible conocer todos los tipos, inclusive para un enólogo.

“No hay que tener miedo, hay que elegir una gama y aprender. Mas en Misiones que están las mejores vinotecas de Argentina”, destacó.

Finalmente hizo hincapié en la implementación de esta tradicional bebida en la mesa de los consumidores y en sus propiedades: “El vino como alimento y tomándolo de manera responsable, como máximo dos copas con la comida, acompaña, incrementa los sabores, es antioxidante”, concluyó.

El misionero y descendiente de italianos que produce vino en Campo Ramón

El misionero Filipín Antonio Victorio, descendiente de italianos, que vive y produce vinos en la localidad de Campo Ramón, trabaja desde muy pequeño en el rubro que abrazó como herencia familiar.

Hoy 24 de noviembre, fecha en que se celebra el Día nacional del Vino en Argentina, repasamos su historia para exponer una vez más la diversidad productiva que caracteriza a la Tierra Colorada.

Debido a su descendencia, Victorio tomó la profesión como herencia después de haber trabajado desde chico en los viñedos. “Desde 1925 se instalaron en la zona, donde cada uno producía su propio vino para reunirse e intercambiar el producto”, relató.

Más allá de que desde pequeño vivió de cerca esta actividad, de grande, Victorio se alejó de este trabajo debido a que se abocó completamente a otra: “Mi padre hacía vino, después de que se fue, me quedé yo y debido a que también trabajaba como docente tuve que dejar por unos cuantos años la producción de vino”, explicó.

Recalcó que “la uva necesita mucho cuidado, necesita mucho tiempo, y por eso lo dejé unos cuantos años”.

Luego de alejarse de la docencia, en 2002 Victorio volvió a los viñedos para retomar la producción en pequeña escala, como pasatiempo y consumo propio.

A partir de allí se dedicó exclusivamente a ella y hoy produce desde Campo Ramón un vino sin aditivos y “100% natural”. El productor informó que su vino no tiene ningún agregado y que lo único que le aplica a la plantación es un componente antihongos debido a la humedad de la zona, y porque “normalmente la vid requiere de zonas secas”.

Por último contó que para obtener su producto final, la vid debe pasar “por un proceso de fermentación que lleva de 9 a 11 días”.

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