La comunidad de Alcohólicos Anónimos en Posadas cuenta con 12 grupos que trabajan con personas que padecen esta enfermedad. Ana y Miguel son integrantes que participan hace años, compartieron su experiencia con Misiones Online, y contaron cómo es el trabajo que realiza la comunidad.
Ana, al igual que Miguel son nombres ficticios, porque al ser una enfermedad tan estigmatizante, a los integrantes de la comunidad de Alcohólicos Anónimos se les mantiene y garantiza el anonimato tanto dentro del grupo, como fuera.

En referencia al trabajo que realizan, Ana contó que Alcohólicos Anónimos “es una comunidad de personas donde compartimos experiencias, y de esa manera llegamos a la sobriedad, no hay profesionales dentro de la comunidad, y si los hay es porque son otros alcohólicos que padecen la enfermedad, no hay religión, no se paga ningún tipo de honorarios”.
Durante la Pandemia, las reuniones estaban prohibidas, y para los integrantes de esta comunidad fueron días muy difíciles, hasta que se crearon distintos grupos de Zoom y de Whats App, de los cuales algunos siguen funcionando, pero “para nosotros es fundamental hacer las reuniones presenciales, y allí está el compartir esa experiencia, poder vernos, poder sentirnos”, señaló Miguel.
Cómo se llega a una reunión de Alcohólicos Anónimos
Desde la comunidad destacan que la persona alcohólica es la última en darse cuenta que tiene un problema con la bebida, y “normalmente llega a la reunión de alcohólicos anónimos, por un amigo o familiar que está enterado donde funcionan los grupos o donde se está trabajando”.
“La persona no es alcohólica por la forma de tomar, sino por lo que produce la bebida en esa persona, el cambio que le produce tomar. Ahí es donde aparece esa mala relación fundamentalmente con la familia, con nuestro entorno. Esta es una enfermedad enfermante porque, vamos enfermando todo nuestro entorno, nuestras relaciones con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestra familia, en el trabajo, con los amigos”, contó Miguel.
En la actualidad, a los grupos llegan personas de distintas edades y de distintos ámbitos, algunos que tienen serios problemas con la bebida y otros no tanto, pero que “se están dando la posibilidad de trabajar un programa sencillo de Alcohólicos Anónimos para empezar a relacionarse mejor. Y darme cuenta que el problema está adentro mío, porque dentro de la comunidad, no hay profesionales, no hay médicos que te digan vos sos alcohólico. Yo soy el que tengo que ver si tengo un problema. Porque ahí empieza el programa, cuando yo veo que tengo un problema con el alcohol y decido hacer algo al respecto”, dijo Miguel.
La enfermedad de la negación
Ana reconoce que, “la gran mayoría de las veces el enfermo alcohólico no se da cuenta que está enfermo, porque niega totalmente. El alcoholismo es la enfermedad de la negación”. Y hasta se anima contar parte de su experiencia, “cuando me preguntaban a mi o me decían vos estas tomando de más. Yo contestaba: ‘no, te parece nomás’. Porque yo no quería reconocer que estaba mal, sabía que había algo mal pero no reconocía que estaba mal, así que el último en darse cuenta es uno mismo”.
Como integrantes de la comunidad remarcan que el alcoholismo no pasa por la cantidad, ni por los días que se tome, sino por la dependencia que la persona genera con la bebida, “en mi caso yo comencé tomando casi nada, y termine siendo una alcohólica en potencia, necesitaba tomar todos los días como remedio”, indicó Ana.
Y agregó que, “hay gente que toma una copita de cualquier bebida, pero necesita hacerlo a determinada hora, por ejemplo, o en algún día. Hay bebedores periódicos, que son por ejemplo, los que toman solamente los fines de semana, o por ahí toman una vez al mes, pero necesitan hacerlo”.
Un estilo de vida para mantenerse sin beber
El programa que ofrece Alcohólicos Anónimos, según sus integrantes, permite que sus participantes cambien su estilo de vida con la finalidad de tener una vida mejor, Ana sigue compartiendo su experiencia relatando que, “el primer gran paso que tuve que hacer yo, era admitir que tenía un problema, tenía que tratar de dejar de beber para poder hacer los cambios que necesitaba”.
Y agregó que, “la admisión no es fácil porque yo no quería dejar de beber, yo quería tener una mejor vida, dejar de tener problemas y no dejar de beber, pero no podía. Tenía que dejar de beber para poder hacer esos cambios. Para poder obtener esos beneficios que yo quería, que yo buscaba durante muchos años, y dentro del programa de Alcohólicos Anónimos, yo me di cuenta que estaba enferma, mucho antes de haber ingerido la primera copa”.
Para Miguel, la situación no fue diferente y cuenta que, “uno no se reconoce como alcohólico. En la comunidad, nosotros vamos compartiendo nuestra experiencia lo que nos hizo el alcohol. contamos como alcoholizados perdimos el control, dijimos muchas cosas, hicimos muchas cosas, robamos, agredimos, insultamos, peleamos, hay personas que están presas por el tema del alcohol, porque uno se pierde. Entonces, escuchar a otra persona contando sus experiencias, es ahí es donde nos damos cuenta si realmente tenemos un problema o no. Nosotros le decimos a la gente que llega que preferimos hacer reuniones y poder escuchar, darse el tiempo, por ahí no tienen problemas, pero al escuchar a otras personas que hacían cosas que nosotros también hacíamos, es ahí donde está la identificación, el por qué y para que esta Alcohólicos Anónimos”.
Mientras que Ana reconoce que, “en Alcohólicos Anónimos no hay alta, nosotros tenemos una enfermedad que vamos a portarla de por vida, el día que yo admito que tengo una enfermedad que se llama alcoholismo, ella va a morir conmigo el día que yo parta de esta tierra”.
Y remarcó que, a través del “programa de Alcohólicos Anónimos veo los beneficios, veo que cada día si yo hago algo de eso me reporta un beneficio, y eso es tranquilidad del alma, vivir bien, tengo una vida feliz, y útil”.
La calidez de la comprensión
Cada persona que llega por primera vez a una reunión, es recibida como un igual y sin prejuicios. La característica es “la calidez, porque nosotros venimos, relegados de la sociedad. En mi caso, mi familia ya no me quería más, allí me dan la bienvenida, porque yo era la persona más importante, porque el que está al frente mío, es otro enfermo. El sabe de donde yo estoy viniendo, entonces va a tratar de que yo me sienta lo más cómoda posible”, afirmó Ana.
Y agregó que, “nosotros como alcohólicos necesitamos el contacto con el otro alcohólico, la charla. Porque nosotros al mirarnos a los ojos nos vemos, y como cualquier otra persona necesitamos del abrazo, de la calidez del otro. Nosotros al ser rechazados, al ser marginados de la sociedad por la enfermedad misma, necesitamos el cariño y saber que nosotros somos comprendidos por la otra persona”.
Grupos que funcionan en Posadas
Para concluir, Miguel contó que en la ciudad de Posadas actualmente funcionan 12 grupos, “y fuimos los únicos en Misiones, que en Pandemia abrieron 3 grupos más. Hay grupos que trabajan de mañana, mediodía y de tarde, de noche”.
A continuación, algunos grupos y horarios:
- La Casita Tiene 2 turnos, de 14.30 a 16 y de 19 a 20.30
- Catedral con 2 turnos: martes, jueves y sábados de 18 a 19 y todos los días de 20 21.
- Sendero de vida en la iglesia San Antonio: lunes, miércoles viernes y domingo, de 19 a 20.30.
- En acción (Barrio Latinoamérica): lunes, miércoles y viernes 18 a 19.30.
- Tolerancia (Iglesia inmaculada Villa Urquiza): martes, jueves y sábado de 16 a 17.30
- Libre al fin (en el hospital Baliña): martes, jueves y sábado de 19 a 20.
- Doctor Bop (Iglesia Santa Rita): martes y jueves de 18.30 a 20 horas y los días sábado de 17 a 18.30.
- Ya no estamos solos (Tambor de Tacuarí y 115) en el colegio San miguel: lunes, miércoles y viernes de 19.30 a 21.
Invitan a participar de la primera reunión de Alcohólicos Anónimos en El Soberbio
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