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La ciencia explica por qué los cables se enredan todo el tiempo

¿Alguna vez te preguntaste, quizás cuando estás ya desesperado tratando de deshacer un nudo, por qué las cosas se enmarañan en vez de comportarse como queremos que lo hagan? Ahora existe una explicación científica a por qué los cables se enredan constantemente.

¿Alguna vez te preguntaste, quizás cuando estás ya desesperado tratando de deshacer un nudo, por qué las cosas se enmarañan en vez de comportarse como queremos que lo hagan? Ahora existe una explicación científica a por qué los cables se enredan constantemente.

Sin importar cuán cuidadoso seas, cosas como los auriculares de los teléfonos inteligentes, la manguera con la que riegas las plantas del jardín, los cables del secador de pelo… hasta el pelo mismo demandan nuestra atención a veces en momentos en los que es complicado darla.

Quizás para consolarnos podamos recurrir a la ciencia y valernos a la Segunda Ley de la Termodinámica que establece que todos los sistemas cerrados tienden a maximizar la entropía, una medida del desorden. El Universo, en pocas palabras, tiende al caos.

Pero si eso no te satisface, tal vez los enredos dejen de ser tan molestos si, cuando los estás desenmarañando, tienes en mente que son esenciales para la vida… literalmente: están en el ADN.

El desorden natural

Doug Smith es profesor de física en la Universidad de California, San Diego. Llevó a cabo un experimento para entender entender por qué se formaban nudos espontáneamente y, siguiendo el método científico, dejaban caer trozos de cuerdas de diferentes tipos en una caja que era agitada por un motor.

Unas 3.000 veces más tarde, comprobaron que «entre más larga y flexible la cuerda, más probable es que se formen nudos», por eso es que, por más que te esfuerces, es casi garantizado que cuando saques los cables de tus auriculares de tu bolso o las luces de Navidad de la caja en la que las guardaste el año pasado, van a estar enredados.

Chica con luces de Navidad enredadas
Entre más larga y flexible la cuerda, más probable es que se formen nudos

Y algo que empeora la situación es la torsión: «Cuando se introduce la torsión en los cables, así sea involuntariamente, la energía se convierte y hace que se doblen. Y es muy difícil evitar que eso pase. Cuanto más se retuerce, más imposible de desenredar», explica Smith.

También cabe destacar que toda la información importante que mantiene nuestros cuerpos funcionando en cada célula de nuestro ser está en nuestro ADN… que se parece a esos cordones de los teléfonos de antaño que a veces eran una pesadilla.

Cable retorcido
El ADN se parece a los cordones de los teléfonos fijos

Enredo molecular

¿Estamos irremediablemente enredados a nivel molecular?

El ADN es una cuerda muy larga que reside en un espacio muy pequeño. Si lo sacaras y lo estiraras mediría 2 metros.

Imagina eso empaquetado en una célula tan pequeña que no se puede ver sin un microscopio, y probablemente podrás imaginar su potencial para enredarse.

Sin embargo, los cuerpos tienen algún truco para evitar que pase y eso fue lo que investigó Mariel Vazquez: cómo la cadena como el ADN se enreda y se desenreda, se anuda y desanuda a lo largo de su ciclo de vida.

Cuando un cable se comienza a retorcer, lo primero que se forma es algo que se ve como la famosa doble hélice de la llamada molécula de la vida. Con más torsión, se enrolla sobre sí mismo.

ADN
Doble hélice molécula de la vida

«El ADN hace exactamente lo mismo», dice la profesora de la Universidad de California Davis, experta en matemáticas combinadas con microbiología y biología molecular. «Lo llamamos el superenrollado».

Eso que no queremos que eso suceda con nuestros cables, es crucial para la forma en que las células empaquetan el ADN.

Pero para poder encajar perfectamente dentro de la célula, el ADN tiene que hacer más. Tiene que enrollarse alrededor de «unas proteínas llamadas histonas, que forman como un collar de perlas».

«El ADN se enrolla un par de veces alrededor de cada histona y pasa a la otra».

Sin embargo, no es suficiente, así que ese collar de perlas se enrosca en sí mismo múltiples veces hasta que, eventualmente, «el ADN queda muy, muy bien empaquetado y condensado».

El problema es que, así como a veces necesitas sacar y usar las cosas que con tanto cuidado ordenaste y guardaste, cada vez que tu cuerpo genera una nueva célula, lo cual hace constantemente, tu ADN necesita ser copiado y eso implica que hay que desacomodarlo.

Enredo y desenredo
Cuando el ADN es copiado, es necesario desenredarlo

No sólo eso: las dos hélices tienen que ser separadas.

«Aquí es donde la biología tiene un truco muy inteligente: tijeras moleculares. Lo que mantiene unidas las dos hebras de ADN son enlaces de hidrógeno. Las tijeras son realmente enzimas, tipos especiales de proteína que cortan a través de la hélice de una manera muy controlada», explica Vazquez.

«Una vez separadas, la maquinaria de la célula comienza a crear las dos nuevas hebras de ADN».

Pero es entonces cuando nos encontramos con el problema familiar. Las dos hebras de ADN están inútilmente enredadas juntas.

«Cuando el ADN termina de copiarse, quedan dos círculos interconectados pero tienen que estar separados. La célula utiliza otra vez las tijeras moleculares para cortar muy cuidadosamente y suavemente uno de los círculos, deja que el otro pase y vuelva a sellar la ruptura».

Eso pasa billones y billones de veces.

Chica desesperada con cables
Encontramos nudos hasta en nuestro ADN

Incluso los nudos se pueden convertir en tejidos, redes y mallas con propiedades increíbles. En resumen, sin la opción de hacer y desatar nudos, no existiríamos. Así como tampoco las almohadas, ropa o mantas.

Por suerte los nudos son inevitables y, como demostró el galardonado Doug Smith, se producen naturalmente doquiera que haya algo largo y delgado, ya sea una molécula de ADN larga, los cables de tus dispositivos o el pelo que te halas cuando no los puedes deshacer.

Fuente: BBC News

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