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Caos en Afganistán: el presidente huye y los talibanes ya planean una transferencia del poder

El presidente Ghani abandonó el país mientras los insurgentes, que acechan Kabul, planean tomar el poder en días. EEUU inició una evacuación de urgencia de su personal.

 

Los talibanes quieren tomar el poder en Afganistán «en los próximos días» a través de una transferencia «pacífica», declaró este domingo uno de sus voceros desde Qatar, mientras que el presidente Ashraf Ghani huyó del país ante la inminente caída de Kabul, la capital, en mano de los insurgentes.

 

«En los próximos días, queremos una transferencia pacífica» del poder, declaró Suhail Shaheen, un vocero talibán radicado en Qatar, que forma parte del grupo que participó en las negociaciones celebradas en ese país del Golfo, informó la cadena de noticias británica BBC.

 

«Queremos un gobierno islámico inclusivo. Eso significa que todos los afganos pueden formar parte de ese Ejecutivo«, prosiguió. «Veremos eso en el futuro a medida que se lleve a cabo la transferencia pacífica«, subrayó el vocero.

 

Poco después, el vicepresidente Abdulá Abdulá informó a través de un video en Facebook que el mandatario Ashraf Ghani abandonó el país este domingo cuando los talibanes parecen a punto de ingresar a Kabul.

 

Los combatientes talibanes estaban llegando a la capital «desde todos lados», dijo a Reuters un alto funcionario del Ministerio del Interior afgano. Sin embargo, no hubo informes de enfrentamientos.

 

Paralelamente, Estados Unidos transfirió de urgencia al personal diplomático en Afganistán hacia el aeropuerto de la capital afgana, adonde fueron enviados miles de soldados estadounidenses, anunció el secretario de Estado, Antony Blinken.

 

A pesar de la apresurada retirada, rechazó las comparaciones entre la situación en Kabul y la caída de Saigón en Vietnam en 1975, y reiteró que Estados Unidos había «logrado sus objetivos» en la guerra de Afganistán.

 

«Esto no es Saigón», dijo Blinken a ABC. «Entramos en Afganistán hace 20 años con una misión y esa misión era hacer frente a los que nos atacaron el 11-S. Esa misión fue exitosa».

 

Al respecto, el vocero de los talibanes en los diálogos en Qatar aclaró que las embajadas y los trabajadores extranjeros no serán el objetivo de los combatientes y que, por tanto, podían permanecer.

 

«No habrá ningún riesgo para los diplomáticos, las ONG, para nadie. Todos deben continuar su trabajo como lo hicieron en el pasado. No les harán daño, deben permanecer», subrayó Shaheen.

 

También rechazó los temores de que Afganistán vuelva a vivir los días oscuros de la versión ultraconservadora de la ley islámica.

 

«Queremos trabajar con cualquier afgano, queremos abrir un nuevo capítulo de paz, tolerancia, coexistencia pacífica y unidad nacional para el país y para el pueblo», afirmó.

 

Sin embargo, muchos militares y policías se rindieron o abandonaron sus puestos por temor a represalias contra aquellos que hayan trabajado con las fuerzas occidentales.

Caos en Afganistán

El vocero indicó que también se revisaría la relación con Estados Unidos, contra el cual libró una lucha mortal durante las últimas dos décadas.

 

Beneficiados por la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN, que comenzó en mayo de este año, los talibanes encadenaron desde ese entonces una serie de conquistas de casi todo el norte del país, incluyendo decenas de capitales provinciales, sin apenas resistencia.

 

 

Este domingo se hallaban a las puertas de Kabul, la capital afgana y están a punto de tomar el poder.

 

Tras 20 años de intervención, Estados Unidos y la OTAN retiraron más de 9.500 soldados, entre ellos 2.500 estadounidenses, todavía presentes en Afganistán.

 

Los talibanes tratan de mostrar hoy una imagen más moderada que la versión estricta del Islam que impusieron de 1996 a 2001 cuando gobernaron Afganistán, y prometieron que si vuelven al poder, respetarían los derechos humanos, en especial los de las mujeres, aunque de acuerdo con los «valores islámicos».

 

Las mujeres no podían trabajar ni salir sin estar acompañadas por un hombre, y se prohibía a las jóvenes y niñas ir a la escuelas.

 

En las nuevas regiones conquistadas, los insurgentes ya fueron acusados de numerosas atrocidades como asesinatos de civiles, decapitaciones y secuestros de adolescentes para casarlas por la fuerza, entre otros, informó la agencia de noticias AFP.

 

El presidente estadounidense, Joe Biden, ha enfrentado crecientes críticas internas por seguir el plan iniciado por su predecesor, el republicano Donald Trump, para poner fin a la misión militar antes del 31 de agosto.

 

«Una presencia interminable estadounidense en medio del conflicto civil de otro país no era aceptable para mí«, dijo Biden el sábado.

 

-(LaNación)

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