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Atravesó un vaciamiento mamario, perdió su cabello con la quimio y se sobrepuso a las miradas de compasión: la historia de Miryan Comparin y su lucha contra el cáncer de mama

Una vez más conversamos con la Mastóloga Laura Ruiz Díaz sobre las historias de su libro “9 vidas y 1 propósito”, y en esta ocasión pudimos registrar el testimonio en primera persona de Myriam Comparin, un caso en el que una vez más se demostró que es posible vencer al cáncer de mama.

 

Según las estadísticas brindadas por el Ministerio de Salud de la República Argentina, en base a las estimaciones de incidencia del Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el cáncer de mama ha sido el de mayor magnitud en el año 2018. Su volumen llegó a sobrepasar los 21.000 casos al año, representando de esta manera el 17% del total de tumores malignos, y casi un tercio de los cánceres femeninos.

 

Los controles rutinarios y la asistencia temprana al consultorio médico son dos cuestiones que pueden salvar la vida de quien padece la enfermedad, ya sea hombre o mujer. Eso se refleja en la conmovedora historia que te presentamos hoy, de Myrian Comparin, paciente de la Mastóloga Laura Ruiz Díaz, m03714. ¡Acompáñanos a conocerla!

 

9 vidas y 1 propósito

 

Florencia Scromeda: Laura, en el prólogo del libro (“9 vidas y un propósito”), vos nos decís a nosotros, los lectores, que un tratamiento para el cáncer de mama es un traje a medida ¿A qué haces referencia?

 

Laura Ruiz Díaz: Esa es una frase que siempre repito en el consultorio, porque, muchas veces, las pacientes cuando vienen a la consulta, o en el caso que tenga que explicar el tratamiento que tienen que hacer, vienen con la idea de que en todas las personas se hace el tratamiento, y muchas veces traen consigo miedos, e inquietudes que fueron comentadas por amigas, conocidas, y justamente ahí, en esos casos, es que aclaro que cada tratamiento es a medida. La idea de esta frase es que las pacientes no se angustien, que no se adelanten a qué va a pasar, si tenemos que sacar la mama, si va a caer el pelo durante la quimio.

 

Esta también es una forma de tranquilizarlas, de explicar que el tratamiento va paso a paso, que no se adelanten, y bajar un poco esa angustia que tienen en la consulta, y explicar que hoy no es lo mismo que se realizaba hace 30 o 40 años atrás, en el cual a todas las personas con cáncer de mama se realizaba el mismo tratamiento. Hoy existen muchísimas alternativas quirúrgicas, también de quimioterapia y radioterapia, y la base de esto es el tratamiento multidisciplinario. La idea que tenemos como equipo, y la comunicación entre todos los profesionales que estamos asistiendo a esa persona. Cada integrante del equipo busca la mejor alternativa terapéutica para ese paciente, para ese tipo de cáncer que no es igual. Si bien es un cáncer de mama, no todos son iguales y no todos se tratan de la misma manera.

 

FS: En nuestra conversación anterior, abordábamos la historia de un matrimonio obereño que logró enfrentar y superar el cáncer de mama. Una historia muy conmovedora e importante para nosotros porque lograste poner sobre la mesa la posibilidad real de que un hombre tenga cáncer de mama.

 

En este encuentro, nuevamente vamos a abordar una historia muy especial, la de Myrian Comparin.  Contales a quienes nos acompañan quién es Myrian, y por qué su historia abre tu libro.

 

LRD: Myrian es una persona muy especial, y la verdad me demostró durante el tratamiento, al inicio, en la primera consulta cuando la vi sentada junto a una amiga que la acompañó, me acuerdo cómo si fuera ayer, la fuerza con la que se plantó Myrian ese día, y se entregó y me dijo “doctora, vamos a hacer lo que usted considere”. Durante el tratamiento me demostró esa fuerza que viene desde ese primer día. Y aparte lo que me impactó de Myrian es la transformación que tuvo durante este tratamiento. Yo sentí o vi como si fuera que se reinventó, vi que renació facetas de su vida que siempre estuvieron, pero que Myrian tenía como dormidas, como por ejemplo el arte, la pintura, que creo que eso salió, renació, a través del cáncer. Siempre hay numerosos estudios, escritos, que dicen que muchas veces las enfermedades son para sanar o para curar, y eso vi en Myrian, que resurgió esto, y la vi como una persona nueva, renovada, después de esa etapa que fue el tratamiento del cáncer.

 

 

FS: Hoy, no solo tengo la oportunidad de charlar con Laura, sino que también con la protagonista de esta historia. Bienvenida Myrian (se saludan). Cuando leí tu historia, me di cuenta de que eras una persona muy aplicada a la hora de realizarte los chequeos médicos rutinarios. Pero la enfermedad del cáncer de mama llego de un día para el otro en tu vida. ¿Qué sentiste?

 

Myriam Comparin: Lo que yo cuento en el testimonio, que es lo que decía la doctora Laura, es en un viaje que había hecho con mi hija más pequeña a Mendoza, estábamos jugando ahí en la nieve y me caigo… Luego comencé a notar cierto dolor en mi pecho. Regresamos a Posadas, e inmediatamente voy a hacerme una mamografía con la doctora Alejandra Méndez.

 

Era algo normal, natural, no me dolía mucho, y cuando me hacen las imágenes, veo por la cara de la doctora Méndez, que lo que veía no era algo muy bueno, e inmediatamente ya me deriva a la doctora Laura Ruíz Díaz. Todo fue muy rápido. Inmediatamente, y afortunadamente, al hablar con la doctora Laura Ruiz Días, yo me puse en sus manos.

 

El hecho de que ye digan “es muy posible, muy probable que tengas cáncer”, te produce un shock; decís inmediatamente “acá hay un antes y un después”. Cuando hablo con la doctora Laura, y me pongo en manos de ella con todos los estudios en mano, descubrí que tenía 3 tumores, y había que hacer cirugía rápido…era todo muy agresivo y muy rápido.

 

En el plazo de esos días, la verdad que uno no para de pensar, vas corriendo, vas caminando y vas pensando “tengo cáncer”, una palabra que, por sobre todo acá en Misiones, es una palabra tabú. Pero por eso digo, realmente hay que pasar por esto, y ahí uno se comienza a informar de muchas cosas, que fue lo que hice; pero por sobre todas las cosas, la información me la daba mi doctora. Porque la sobreinformación no es buena, o cuando empezás a buscar por Google, o lo que te dice la vecina, o el primo, o quien sea. Simplemente fue ponerme en manos de mis médicos y seguir el tratamiento a rajatabla, todo lo que ellos me decían, yo iba siguiendo, confiando por sobre todas las cosas.

 

FS: Myrian volvemos al momento del diagnóstico, cuando tenías los resultados en la mano, junto a la doctora. Me imagino que es un momento de mucha incertidumbre con respecto a pensar en qué puede llegar a pasar. ¿Cuáles eran las primeras preguntas que llegaban a tu cabeza?

 

MC: La primera pregunta, y lo que yo me respondí. Lo que yo decía… un tratamiento oncológico, ¿cuánto puede durar?, ¿será que voy a salir bien?, ¿será que voy a salir mal?, ¿a quién le digo?, ¿tengo que comentarle a mi familia, a mis amigos, a mis seres allegados?, ¿qué contención voy a tener? Era paso a paso. Yo sabía que, sobre todo en Misiones, las políticas sanitarias son buenísimas, yo no quería irme a Buenos Aires, quería hacerlo todo acá. Pero también, a los primeros que llamé fue a mi familia, y les comenté lo que había pasado y todo el proceso que se venía, y que yo iba a necesitar muchísimo de su contención, de su cariño, de su afecto, de sus silencios, porque ellos tampoco sabían qué podría pasar. O sea, es como yo digo, hay un antes y un después de todo esto, y pasas a priorizar un montón de cosas que, por ahí, en el transcurrir de tu vida anterior como digo, por ahí no prestabas mucha atención a muchas cosas. A partir de ese momento todo toma otro ritmo. Como que valoras todo, el minuto por minuto.

 

FS: Hay una etapa del tratamiento, que cusa un fuerte impacto en cuanto a lo psicológico, más en las mujeres, que tiene que ver con el proceso de vaciamiento de la mama y de pérdida del cabello. Seguramente esta es una de las preguntas más frecuentes por parte de las pacientes Laura.

 

LRD: Si. El del cabello es algo que, creo, que en la segunda consulta te preguntan, porque el cabello de la mujer tiene un alto impacto en la imagen. Pero siempre trato de explicar que es un proceso que no es definitivo, que tenemos que atravesarlo, pero que va a tener un principio y un final, y después el cabello va a crecer, que no se queden con esa imagen de que no van a tener más cabello.

 

FS: En tu caso Myrian, ¿era una de las cuestiones que te preocupaban?

 

MC: Me preocupaba, y mucho, inclusive les digo que más que el vaciamiento mamario. Cuando hablé con la doctora Laura y me dijo “bueno, vamos a tener que hacer el vaciamiento mamario”, y yo le digo “saque lo que tenga que sacar, doctora”. Me acuerdo como hoy cuando le dije. Inmediatamente le pregunté por el cabello, y me dijo “no te puedo mentir, en la segunda o tercera quimio seguro que comienza a caer el cabello”. Efectivamente, en mi caso en la primera quimio comenzó. Porque luego del vaciamiento mamario viene el proceso a medida, como decía la doctora Laura, del tratamiento oncológico. Y bueno, vino el proceso, las 16 quimios en mi caso, y en la primera ya empezó. Yo tenía el cabello largo, y ya un mechón de mi cabello vi que había caído. Inmediatamente le llamo a mi peluquera y me rapa el cabello.

 

 

FS: El cáncer de mama es una enfermedad que no solo impacta y transforma muchas cosas en la vida del paciente, sino también, en las personas que conforman el entorno. En el relato de tu historia Myrian, encontramos la descripción de diversas situaciones en las que vos notás una especie de lástima por parte de conocidos o amigos en tu entorno. Nos podrías describir alguna de estas situaciones y comentarnos cómo es que impactaba ello en vos.

 

MC: Si. Yo tengo muchas actividades distintas, y no dejé de realizarlas. Yo salía de hacerme la quimio y seguía haciendo mis actividades. La mayoría sabía por lo que yo estaba pasando, y bueno, pero por ahí otro sector no, entonces te comienzan a mirar de otra manera, porque aparte, yo me veía espléndida, pero por supuesto, no estaba tan espléndida después de salir de las quimios. Y vos notabas esa mirada de lástima, que es lo que yo siempre hablo y digo que no, que por favor no lo hagan, que no hace falta que hablen. Simplemente, ir hacia donde está el paciente oncológico y le den un abrazo, nada más, eso significa mucho en un momento así. Yo la verdad que tuve un entorno muy bueno, que trataba por ahí de que yo no me diera cuenta de lo que estaba pasando con determinadas personas, que de golpe venían a una reunión que yo estaba, y se encontraban con otra persona, o quizás yo no me sentía bien en ese momento, a pesar de que seguía realizando mis actividades. Porque eso es fundamental, seguir realizando actividades.

 

FS: Bueno, lo que nos relata Myrian seguramente se traslada a las historias de muchas otras pacientes, Laura. En este caso, desde el punto de vista médico… ¿Que se les recomienda a los familiares, a los amigos, en cuanto al trato con el paciente?

 

LRD: Siempre en la consulta, no sé si en la primera, pero en las consultas posteriores, siempre, al menos eso hago yo, trato de ver el entorno que acompaña a la paciente. Y siempre recalco que siempre trate de venir acompañada, porque muchas veces damos demasiada información en un primer momento, y el paciente es como que no graba todo lo que estamos diciendo. Y si tiene un acompañamiento en ese momento, esa persona puede ayudarle en las indicaciones.

 

Es ahí donde siempre le recalco a la familia, a los amigos, que es una etapa difícil, que hay que acompañarla, la paciente tiene derecho a sentirse mal; porque muchas veces hay pacientes que dicen “bueno, yo no voy a demostrar que estoy mal, no voy a llorar, no me voy a poner mal”, y es como que están fingiendo todo el tiempo. Entonces ahí siempre recalco “tenés todo el derecho del mundo de ir a tu casa, con esta noticia que te acabo de dar, o este diagnóstico que no es muy agradable, sentarte y llorar, y si querés encerrarte un día entero y llorar, hacelo, pero al otro día, te lavás la cara, te vestís y salís a la calle porque tenemos que hacer el tratamiento”.

 

Siempre recalcar que el tratamiento es en conjunto, somos un equipo entre la paciente, nosotros como equipo médico, la familia y los amigos, sin ese entorno no podemos llegar a ningún lugar. Todos tenemos que trabajar en conjunto y dar el apoyo a esa paciente, y darle el espacio para que se sienta mal en el momento que tenga que sentirse mal, tiene todo el derecho del mundo, darle lugar, escucharla, y en muchos de los casos, se necesita un acompañamiento psicológico de un profesional.

 

FS: Myrian para nosotros tu testimonio es muy valioso hoy aquí, y quiero que te imagines que, del otro lado, en este momento, hay muchas mujeres escuchándote, mujeres que por ahí tienen miedo, de ir a una consulta y hacerse los chequeos. Vos que has vivido y transitado este proceso, ¿qué les dirías?

 

MC: La prevención es fundamental, aunque no tengas síntomas. El cáncer de mama es asintomático, por eso, cuando hablamos de la prevención es ir y hacerte la mamografía, por lo menos una o dos veces al año. No bajar los brazos, si llegaras a tener en ese momento un diagnóstico oncológico que no bajes los brazos, que realices los tratamientos a rajatabla. Seguir todas las indicaciones de tu mastóloga, de tu oncólogo, llevar una vida activa, por ahí inclusive rever el tema de la nutrición, tratar de “no estrés”, como dicen.

 

Yo creo que también la parte emocional tiene mucho que ver con todo esto para que el resultado del tratamiento sea positivo. En mi caso, yo nunca pensé que el tratamiento iba a ser negativo. Yo estaba segura de que iba hacia adelante y que iba a ser positivo, pero hay que poner fe, garras, yo soy una persona que creo mucho en Dios, eso también ayuda mucho lo espiritual, lo religioso, la amistad, los afectos, la familia, y sobre todo los médicos, que te van a ir acompañando en este proceso. Es muy interesante la relación médico – paciente, y que vos confíes plenamente en tus médicos y como decía la doctora Laura, que te des tus tiempos. Si por ahí tenés ganas de llorar, llorá, después te arreglás, te pintás, salís. En mi caso, empecé a pintar, por ejemplo, empecé como algo terapéutico. En vez de salir a correr me puse a pintar y bueno, hasta llegué a exponer. O sea, empezaron a surgir en mí, cosas que yo no sabía.

 

A veces ocurren estas cosas justamente, este tipo de enfermedades, para que uno haga un parate y diga “qué está pasando en mí, esta es una enseñanza, bueno, qué hago, empiezo a quererme, empiezo a pensar en mí, empiezo a hacer cosas que nunca las hice, qué hice antes, qué puedo hacer ahora” así, es un minuto a minuto, y realmente en esos 3 años de tratamiento aproximadamente, hice un millón de cosas. La verdad que tuve una vida sumamente activa, y me dejó una enseñanza de que se puede salir adelante, y es el mensaje que les hago llegar a todas las misionera y misioneros, porque también hay casos, mucho menos, en los varones también.

 

 

FS: Laura, como vemos, a lo largo del recorrido de la historia de Myrian como el de tantas otras mujeres que se plasman en este libro, el cáncer, mueve del lugar del confort a quienes lo enfrentan, y los desafía a lo imposible. Quiero que te imagines que del otro lado hay muchísima gente mirándonos, y les digas por qué no es imposible vencer en cáncer de mama.

 

LRD: No es imposible, hoy en día, porque existen muchos elementos que pueden ayudarnos a hacer un diagnóstico precoz, y siempre hablo del tratamiento oportuno, por qué siempre repito esta frase, porque el éxito del tratamiento del cáncer de mama, imagínense que el 90% de los casos de cánceres de mama se curan, pero justamente si lo detectamos a tiempo. Es decir, creo que tenemos que apuntar a eso, como dijo Myrian, al diagnóstico precoz, a la prevención, a realizarse sus chequeos, una revisión periódica, los controles anuales, y de esa manera nosotros podemos detectar esa enfermedad en un estadío en el cual podamos ofrecer a la paciente un mejor tratamiento, un tratamiento oportuno, y existen numerosas técnicas, incluso quirúrgicas, que van a hacer que esta paciente no pase por una imagen corporal alterada. Existen tratamientos oncoplásticos que podemos ofrecer a las pacientes que hacen que esa imagen que ella siempre tenía, que se veía frente al espejo, siga tal cual. Creo que la base es concientización. Por eso creo que no es imposible curar al cáncer de mama, entrar dentro de ese 90%.


El libro «9 vidas y 1 propósito»


 

Autora: Laura Ruiz Díaz.

Editorial: Almaluz, 2020.

102 páginas.

 

www.lauraruizdiaz.com

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